Lección 6 Edición Maestros. 4° Trimestre – Los Escritos Proféticos – Sábado 7 de Noviembre 2026

EL SÁBADO ENSEÑARÉ…

RESEÑA 

Texto clave: Romanos 15:4.

Enfoque del estudio: Éxo. 17:14; Isa. 13:1; Jer. 36:17-18; Rom. 16:22; Jud. 1:14-15; Luc. 1:1–4; 2 Cor. 4:7.

Introducción 

La lección de esta semana continúa la discusión sobre la inspiración y se centra en entender cómo los profetas comunicaron el mensaje de Dios. La inspiración permitió a los escritores bíblicos expresar en las Escrituras lo que Dios, en diferentes estilos y géneros de escritura, les había dado. El lenguaje humano fue el vehículo que Dios usó para hablar de su palabra a los seres humanos. Así, los profetas usaban todo lo que tenían a su disposición para comunicar lo que Dios les encargaba decir con la mayor precisión posible. A veces esta comunicación implicaba el uso de asistentes literarios y la toma de escritos seculares prestados para hacer valer su mensaje. Discutir estos temas aumentará la apreciación de la clase por la sorprendente manera en que Dios encarnó su mensaje para que pudiéramos entenderlo.

 

COMENTARIO 1.

El paso final en la comunicación de Dios con los profetas es la forma escrita en la que expresan el mensaje divino. Según el estudioso del Antiguo Testamento Daniel Block, el proceso profético para transmitir el mensaje de Dios tuvo lugar en siete fases distintas pero interconectadas:

1. El profeta recibe el mensaje divino en alguna forma de revelación.

2. El profeta primero transmite ese mensaje oralmente a su audiencia.

3. El oráculo se registra por escrito.

4. El profeta añade las circunstancias históricas al oráculo transcrito para contextualizarlo ante el público y convertirlo en una unidad literaria completa.

5. El profeta reúne las unidades literarias.

6. Los oráculos en sus unidades literarias se editan y organizan en un libro coherente.

7. Se añade un título formal al libro, que identifica al profeta, explica las circunstancias del ministerio y describe el género de la colección (ver Daniel I. Block, The Book of Ezekiel, Chapters 1–24 [Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1997], p. 18).

Este proceso implicó un proceso horizontal a través del cual el Espíritu Santo permitió a los profetas bíblicos preservar y continuar la revelación original que inicialmente les fue dada. Así, desde la proclamación oral hasta la escritura de las Escrituras, Dios ha hablado a los seres humanos. El proceso de iluminación es la forma de Dios de permitir que los lectores de las Escrituras hoy comprendan la Palabra de Dios y reciban su mensaje personalmente.

2. Los escritores bíblicos usaron diversos recursos y géneros literarios para transmitir los mensajes que Dios les reveló. La Biblia es rica en formas y técnicas literarias, mucho más de lo que muchos se imaginan. Una breve exploración revela una sorprendente profundidad artística, demostrando que los escritores bíblicos emplearon deliberadamente convenciones literarias establecidas. El uso de estas formas no fue accidental, sino que reflejaba una tradición literaria compartida familiar para los autores de su época. En lugar de inventar nuevas estructuras con cada composición, se basaron en un conjunto común de técnicas literarias y retóricas, moldeando sus mensajes con una artesanía intencionada. Algunos géneros destacados en las Escrituras son narrativo, poético, sapiencial, legal, evangélico, epistolar y apocalíptico.

 

3. Algunos escritores bíblicos utilizaron asistentes literarios y fuentes extrabíblicas. Muchos cristianos que siguen modelos de inspiración verbal-plenaria, o de dictado, creen que Dios se comunicó exclusivamente por medios sobrenaturales, como sueños y visiones. Sin embargo, el modelo bíblico de inspiración reconoce múltiples formas en que el Espíritu Santo guio a los autores bíblicos, incluidos asistentes literarios e investigaciones históricas. En este último enfoque, los autores leen, estudian, recopilan y editan materiales existentes —tanto inspirados como no inspirados— mientras Dios supervisaba providencialmente el proceso.

Hay varios casos en las Escrituras en los que se puede observar préstamos literarios. Moisés adoptó estructuras del antiguo Cercano Oriente, Miqueas repitió Isaías, y el compilador de 2 Reyes tomó directamente de Isaías. Salomón incorporó proverbios de otros sabios, mientras que los evangelistas, como Mateo y Lucas, estructuraron sus relatos probablemente basándose en Marcos. Incluso el Evangelio de Juan utiliza expresiones filosóficas griegas, como «logos», pero las redefine teológicamente.

Pablo alude a poetas griegos sin nombrarlos, y en el Apocalipsis de Juan hay algunas imágenes que también se encuentran en el libro no canónico de Enoc. El Evangelio de Lucas es el ejemplo más claro del modo de investigación, ya que menciona explícitamente la compilación de su narrativa mediante una investigación cuidadosa. Aunque la intervención divina podía haber guiado ocasionalmente la selección de fuentes, generalmente los autores ejercían su juicio bajo la influencia sigilosa del Espíritu. Este modelo destaca que la inspiración bíblica abarca tanto la guía divina como el esfuerzo humano, preservando la naturaleza sagrada de las Escrituras.

Para aprender más del tema, puedes leer Jud Lake, «El uso de fuentes extrabíblicas por parte Elena de White», en El don de la profecía en las Escrituras y en la historia (Doral, FL: IADPA, 2016), pp. 419-442.

4. En las Escrituras, Dios comunicó su mensaje divino en el lenguaje de la humanidad imperfecta para acomodarse a nuestras necesidades. La afirmación de Pablo en 2 Corintios 4:7 destaca el contraste entre el poder supremo de Dios y la debilidad de los instrumentos humanos: «Tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros». Esta imagen nos recuerda que los mensajeros de Dios, aunque elegidos por Dios, siguen siendo falibles. La Biblia contiene casos en los que profetas y apóstoles mostraron defectos personales; sin embargo, sus escritos aún llevaban la verdad inspirada de Dios.

Las Escrituras siguen siendo guiadas divinamente, a pesar de las limitaciones en la memoria humana, el lenguaje y los registros históricos. Algunas discrepancias pueden deberse a variaciones en las fuentes o a errores copistas posteriores, como se ve en las diferencias entre 1 Crónicas 11:11 y 2 Samuel 23:8. El propio Pablo pudo haber expuesto mal un detalle en 1 Corintios 10:8 (compárese con Núm. 25:9). Sin embargo, tales inconsistencias no disminuyen la autoridad de las Escrituras. La esencia del mensaje de Dios permanece intacta y, a través del estudio y la fe, podemos discernir su verdad más allá de las pequeñas variaciones textuales.

Para estudiar más sobre el tema, ver Clinton Wahlen, «Variantes, versiones y fiabilidad de la Escritura», en Hermenéutica bíblica: El enfoque adventista, ed. Frank M. Hasel (Florida: ACES, 2025), pp. 63-116.

 

5. La experiencia de Elena de White fue paralela a la de los escritores bíblicos en transmitir la voluntad de Dios a los seres humanos. En el marco de cómo los profetas bíblicos comunicaron lo que recibieron en visión, se puede hablar del método de Elena de White para comunicar el contenido de sus visiones. Su misión como mensajera de Dios iba mucho más allá de recibir visiones, pues implicaba la difícil tarea de comunicar esos mensajes a individuos, grupos y a la iglesia en general. Esta comunicación fue el aspecto horizontal de la inspiración, como se señaló la semana pasada. Su forma de transmitir estos mensajes variaba según la naturaleza y el público de la revelación. Transmitía las instrucciones de Dios a través de tres medios principales: presentaciones orales, cartas personales y la página impresa. La oratoria desempeñó un papel importante en su ministerio. Elena de White se dirigía frecuentemente a grandes audiencias en iglesias locales, reuniones campestres y congresos de la Asociación General, donde compartía mensajes de advertencia, ánimo e instrucción. A veces, mientras predicaba, reconocía a personas que había visto en visión, lo que la llevaba a dirigirse directamente a ellas durante su discurso. Sentía un impulso fuerte de compartir advertencias o consejos específicos en tales casos, demostrando su sensibilidad a la guía del Espíritu Santo durante su ministerio público.

Las cartas personales eran otra vía esencial por la que Elena de White comunicaba sus mensajes. Como no podía reunirse con cada persona cara a cara, a menudo escribía cartas detalladas transmitiendo consejos específicos, con reprimendas o palabras de aliento. Estas cartas fueron redactadas con reflexión y oración, examinando cómo se recibiría el mensaje. En los casos en que las personas pudieran resistirse o malinterpretar un mensaje directo, a veces confiaba a otros la entrega de la carta en persona, asegurándose de que el mensaje se leyera en un entorno de apoyo y oración.

Su ministerio escrito también se extendió a libros y publicaciones periódicas, a través de los cuales se dirigió a públicos más amplios. Durante su vida, produjo un extenso cuerpo literario: casi 24000 páginas de libros y más de 4500 artículos. Estos escritos proporcionaron orientación doctrinal, ánimo espiritual y consejos prácticos, moldeando las creencias y prácticas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

A pesar del costo emocional y físico, Elena de White permaneció fiel a su vocación, expresando a menudo la profunda carga personal que sentía al transmitir mensajes difíciles, pero siempre comprometida con su misión de guiar a la iglesia según la voluntad de Dios.

 

 APLICACIÓN A LA VIDA

Las siguientes preguntas tienen el objetivo de enriquecer el debate en clase. Elige entre ellas, y entre las que figuran en la lección, las que mejor lleven a tu clase a reflexionar.

1. El proceso profético de la Biblia implicó revelación divina y esfuerzo humano para escribir y preservar el mensaje de Dios. ¿De qué modo entender este proceso refuerza tu confianza en la fiabilidad de las Escrituras y cómo puede fomentar un enfoque más comprometido en el estudio bíblico?

2. Dado que la Biblia contiene varios géneros y recursos literarios, ¿cómo afecta el reconocimiento de su estructura y composición artística a la forma en que lees e interpretas las Escrituras? ¿Cómo puede la conciencia de estas formas literarias ayudarte a aplicar las enseñanzas bíblicas de forma más eficaz en tu vida diaria?

3. Dios permitió que los escritores bíblicos utilizaran la investigación, los asistentes literarios y las fuentes existentes para componer las Escrituras. ¿Cómo afecta esta comprensión a tu forma de ver la inspiración? ¿Cómo puede influir en cómo te involucras con la investigación histórica y teológica en tu camino de fe?

4. ¿Qué dice el préstamo literario en las Escrituras sobre cómo Dios encarnó su mensaje divino? ¿Cómo afecta a la forma en que ves la inspiración?

5. La metáfora de «vasos de barro» (2 Cor. 4:7) enfatiza que Dios utiliza instrumentos humanos imperfectos para transmitir su verdad. ¿Cómo te anima esta idea en tu camino espiritual, sabiendo que Dios actúa a través de las limitaciones humanas? ¿Cómo puede esta perspectiva influir en tu respuesta a dudas o pasajes desafiantes de las Escrituras?

6. ¿Cómo le explicas el préstamo literario de Elena de White a alguien que cree que ella cometió plagio?

7. Elena de White comunicaba sus mensajes a través de sermones o discursos públicos, cartas personales y escritos publicados, adaptándose a las necesidades de su audiencia. ¿Qué lecciones podemos aprender de su enfoque para compartir la verdad bíblica con otros hoy de una manera fiel y relevante?.

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