Leccion 13 Jonathan Gallagher. “El viaje a Roma” (3T 2018—El libro de Hechos)

Leccion 13. El viaje a Roma (3T 2018—El libro de Hechos)

Textos bíblicos: Hechos 27, 28; Rom. 1:18–20.

Citas
• Roma existirá mientras el Coliseo exista; cuando el Coliseo caiga, también caerá Roma; cuando Roma caiga, también caerá el mundo. Venerable Bede
• Roma ha crecido tanto desde sus humildes comienzos que ahora está abrumada por su propia grandeza. Livio
• La antigua Roma confiaba tanto en la inmutabilidad de su mundo y en la continua expansión y mejora de la suerte humana como lo hacemos nosotros hoy. Arthur Erickson
• ¿Cómo es posible decir una palabra cruel o irreverente acerca de Roma? ¡La ciudad de todos los tiempos y de todo el mundo! Nathaniel Hawthorne
• La riqueza conquistó Roma después de que Roma conquistara el mundo. Proverbio italiano
• Roma es solo una ciudad como cualquier otra. Una ciudad enormemente sobrevalorada, diría yo. Comercializa la fe tal como los negocios que hacía Stratford en las obras de Shakespeare. Anthony Burgess

Para debatir
¿Qué crees que pensó Pablo al llegar a Roma? En las Escrituras no hay registro de su llamado al César, pero ¿podemos imaginar lo que le dijo? ¿Por qué Lucas no siguió escribiendo? ¿Cuál fue el final de la historia? ¿Cómo podemos hacer que estos eventos históricos sean relevantes y aplicables a nosotros hoy?

Resumen bíblico de la lección
Hechos 27 detalla el viaje de Pablo a Roma, una época difícil que incluyó una terrible tormenta y un naufragio. Sin embargo, incluso aquí, Pablo está atestiguando y salvando vidas. Hechos 28 relata el tiempo que pasó en Malta mientras pasaban el invierno antes de continuar hacia Roma. Una vez más, Pablo muestra su compromiso con su amado Señor, curando al padre enfermo de Publio. Finalmente, Pablo llega a la parte continental de Italia y comienza su viaje por el Camino Apia, donde se encuentra con otros cristianos en el camino. Allí bajo arresto domiciliario en Roma, Pablo testifica a los judíos, y algunos creyeron. Pablo estuvo allí dos años, “Y les hablaba del reino de Dios, y enseñaba sobre el Señor Jesucristo audazmente. Y nadie se lo impedía.” Hechos 28:31 VBL. Y luego se cierra el telón…

Comentario
El Libro de Hechos parece terminar en la mitad de la oración. Nos quedamos allí a la expectativa, preguntándonos qué pasará después. ¿Por qué Lucas se detuvo allí? Se han dado muchas explicaciones, como páginas faltantes, o alguna otra interrupción. Quizás Lucas pensó que había dado suficiente información hasta ese punto que fuera útil para la comunidad cristiana en general. Por alguna razón, su libro termina en este punto, y solo piezas raras de tradición nos dan más información.
Pero quizás lo mejor que podemos hacer ahora es dejar a Pablo predicando en Roma y preguntarnos cómo resumimos esto. A primera vista, la comisión de Pablo de trabajar para los gentiles es muy
sorprendente. Él mismo admite que era un “fariseo de los fariseos”, con todo lo que esto implica. Por lo tanto, debe haber sido muy difícil para él aceptar, como un judío muy riguroso que guarda la ley, que el mensaje del evangelio fuera dado a los gentiles también…
Sin embargo, fue también por el riguroso entrenamiento de Pablo en el uso de la lógica y el pensamiento disciplinado lo que lo llevó a la conclusión de que la salvación no era exclusivamente para los judíos. Esto había sido claro en el Antiguo Testamento, como Pablo muy bien sabía. Ahora necesitaba aplicar esos principios a su situación actual y superar las ideas y los prejuicios comunes de la época. Al pensar en la experiencia de Pablo y en la hostilidad de sus compañeros judíos, tal vez no sea sorprendente que Pablo tenga claro que el evangelio también debe ir a los gentiles. Esto realmente fue un cambio sísmico en perspectiva, ¡más aún para un “fariseo de los fariseos”!
La contribución de Pablo a la iglesia primitiva fue inmensa. Si bien compartió responsabilidades con otros en el liderazgo, y viajó con Bernabé y Silas, fue el dinamismo de Pablo lo que marcó la diferencia. Sus viajes, su predicación y sus cartas realmente contribuyeron a la difusión del evangelio y al establecimiento de tantas iglesias.

Pablo dice que fuimos creados para ser como Dios. Pensemos por un minuto en lo que esto significa. Luego, consideremos lo que Pablo identifica inmediatamente como un sello distintivo de este nuevo yo: honestidad y veracidad. Esto es muy importante en el universo de Dios. ¡Podríamos decir que es lo primero en la lista! Un yo sin ira, porque eso le da acceso al diablo. No robar, no hablar mal; sin amargura, calumnia, malicia. La amabilidad y la compasión son ahora lo más importante, con una actitud de perdón, recordando cómo Dios nos ha perdonado a cada uno de nosotros. Tales cambios en el pensamiento y el comportamiento no vienen “naturalmente” a nosotros. Más bien venimos a Dios para que nos sane, y para que podamos llegar a ser “como Dios en verdadera justicia y santidad”. ¡Este es nuestro mensaje al mundo!

Comentarios de Elena de White
Por fin los viajeros llegan a la plaza de Apio, a 65 kilómetros de Roma. Mientras se abren paso entre las multitudes que llenan la gran carretera, el anciano de cabellos grises, encadenado con un grupo de criminales aparentemente empedernidos, recibe más de una mirada de escarnio y es hecho objeto de más de una broma grosera y burlona.
De repente se oye un grito de júbilo, y un hombre que sale de entre la multitud se arroja al cuello del preso y le abraza con lágrimas de regocijo como un hijo que da la bienvenida a su padre por largo tiempo ausente. Vez tras vez se repite la escena, a medida que con ojos aguzados por la amante expectación, muchos reconocen en el encadenado a aquel que en Corinto, en Filipos, en Efeso, les había hablado las palabras de vida. {Los Hechos de los Apóstoles, p. 358}
Mientras los afectuosos discípulos rodean a su padre en el Evangelio, toda la compañía se detiene. Los soldados se impacientan por la demora; sin embargo, no se atreven a interrumpir este feliz encuentro, porque ellos también han aprendido a respetar y estimar a su preso. En ese cansado y dolorido rostro, los discípulos veían reflejada la imagen de Cristo. Le aseguraban a Pablo que no le habían olvidado ni cesarían de amarle; que estaban endeudados con él por la feliz esperanza que animaba sus vidas y les otorgaba paz para con Dios. En ardoroso amor, hubieran deseado llevarlo sobre sus hombros todo el camino hasta la ciudad, si tan sólo se les hubiese concedido ese privilegio. {RH, 7 de Diciembre de 1911 par. 6}

Preparado y escrito por. © Jonathan Gallagher 2018
Traducción al español: Shelly Barrios De Ávila

Radio Adventista
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