EL SÁBADO ENSEÑARÉ…
RESEÑA
Texto clave: 1 Tesalonicenses 5:18.
Enfoque del estudio: Col. 4:7–18.
Las últimas palabras de Pablo en su Carta a los Colosenses están llenas de amor y sincera preocupación por la iglesia. Tíquico y Onésimo son hermanos “amados” (Col. 4:7, 9). Lucas es un médico “amado” (Col. 4:14). El corazón de Pablo rebosa amor. Su amor por sus compañeros representa el que siente por la iglesia. Su amor y su preocupación por los destinatarios de su carta revelan su deseo de conocer sus circunstancias y consolarlos (Col. 4:8).
El deseo de Pablo para con los miembros de la iglesia de Colosas era que “estén firmes, perfectos y completos” (Col. 4:12). Por eso reunió un equipo excepcional a su lado. Colosenses 4:7 al 14 es, por así decirlo, un desfile de valientes soldados que marchan en unidad y armonía como cristianos comprometidos en la guerra espiritual.
Pablo nos enseña que la misión es un trabajo en equipo. En su ministerio por la iglesia de Colosas, Tíquico y Onésimo aparecen en primera línea, enviados por Pablo para dar y recibir información (Col. 4:7?9). Además, otros colaboradores de Pablo también estaban profundamente comprometidos con la iglesia de Colosas (Col. 4:10-14). La lección de esta semana hace hincapié en tres temas principales:
1. La misión es un esfuerzo de varias personas que cooperan unas con otras y trabajan juntas en estrecha conexión.
2. Puesto que la misión es un esfuerzo cooperativo, los líderes de la iglesia y los misioneros deben trabajar con este claro propósito en mente a fin de que los integrantes del cuerpo de Cristo “estén firmes, perfectos y completos” (Col. 4:12).
3. El profundo amor por Jesús elimina toda posibilidad de transigir con las ideas de este mundo y con el materialismo que lo caracteriza.
COMENTARIO
La misión implica trabajo en equipo
Cristo destacó la importancia del trabajo en equipo. Por ejemplo, Lucas 5 registra la experiencia de Jesús en el lago de Genesaret, donde “vio dos barcas cerca de la orilla del lago. Los pescadores habían descendido y lavaban sus redes” (vers. 2).
Estos hombres dejaron de pescar pues no habían tenido éxito. Jesús les dijo que echaran las redes una vez más (vers. 4). Súbitamente, “apresaron tal cantidad de peces que la red se rompía” (vers. 6). Entonces, los que estaban en una barca “hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca para que viniesen a ayudarles” (vers. 7). ¡Qué lección tan poderosa para ellos y para nosotros! Jesús pudo decir entonces: “Desde ahora pescarás hombres” (vers. 10).
Colosenses 4:7 al 14 muestra el compromiso de Pablo con el trabajo en equipo (ver también 1 Cor. 3:5-9). El apóstol menciona un equipo misionero integrado por nueve personas. Podemos extraer valiosas enseñanzas de la descripción que Pablo hace de la participación de cada uno de ellos en la proclamación del evangelio.
Tíquico Hermano amado; fiel ministro; consiervo en el Señor. Versículo 7.
Onésimo Amado hermano; fiel hermano; uno de ustedes. Versículo 9.
Aristarco Compañero de prisión de Pablo. Versículo 10.
Marcos Pariente de Bernabé. Versículo 10.
Bernabé No es presentado; ya era conocido por los destinatarios de la carta. Versículo 10.
Jesús, llamado Justo Versículo 11.
Epafras Uno de ustedes; siervo de Cristo; siempre los recuerda en sus oraciones; se preocupa mucho por ustedes. Versículos 12 y 13.
Lucas Médico amado. Versículo 14.
Demas No es presentado. Versículo 14.
Este cuadro revela que Pablo contaba con un equipo excepcional. La labor misionera no es una actividad solitaria. Cuantas más personas participen en ella, mayores serán los resultados. Sin embargo, también hay lugar para un misionero casi anónimo, como “Jesús, llamado Justo” (Col. 4:11). Esta es la única ocasión en la que es mencionado en el Nuevo Testamento. Curiosamente, Pablo no dice nada de Demas (Col. 4:14). Tal vez su silencio se debe a que no había nada positivo que decir, ya que Demas pudo haber estado ya alejándose de la fe, como el apóstol menciona en 2 Timoteo 4:10. Es digno de destacar que el equipo misionero de Pablo incluía a personas tanto de origen judío como gentil. Las diferencias se disuelven en la unidad de la fe.
Cabe hacer algunas observaciones adicionales:
En primer lugar, Tíquico y Onésimo son retratados como amados y fieles. En segundo lugar, Onésimo y Epafras son “de ustedes”, lo que significa que eran miembros de la iglesia de Colosas.
En tercer lugar, Epafras es descrito como “siervo de Cristo”, un hombre de oración y alguien con gran celo por la iglesia. Aunque ausente de Colosas, Epafras siempre oraba fervientemente por ellos (Col. 4:12). Podemos aprender una preciosa lección de esta actitud: cuando no resulta posible ayudar en persona, se puede —al menos— orar.
En cuarto lugar, algunos de estos hombres aparecen en el libro de Hechos como compañeros de viaje de Pablo (Aristarco [Hech. 19:29; 20:4, 5; 27:2]; Tíquico [Hech. 20:4]; Bernabé [Hech. 12:25; 13:1-15; 14:19-28]).
En quinto lugar, la inclusión de Onésimo, un nuevo converso (File. 10), muestra que Pablo buscaba capacitar personas para convertirlas en sus colaboradores (Col. 4:11).
En sexto lugar, Pablo no quiso al principio dar una segunda oportunidad a Marcos, un misionero indeciso (Hech. 15:38), pero más tarde lo reconsideró (Col. 4:10; 2 Tim. 4:11) e incluso, con el tiempo, se refirió a él como su colaborador (File. 24). En séptimo lugar, las expresiones de amor de Pablo y los saludos que envió a la iglesia de parte de sus compañeros de trabajo alimentaron un sentimiento de compañerismo entre los líderes de la iglesia y la congregación.
Perfección y plenitud
Los líderes cristianos deben centrarse en ayudar a los miembros de la iglesia a crecer en la fe y a alinearse plenamente con la voluntad de Dios. Deben trabajar y orar para ser “firmes, perfectos y completos” (Col. 4:12). A primera vista, parece que Pablo aboga por la impecabilidad o perfección absoluta, pero no es así. La palabra griega traducida como ‘perfecto’ es teleios, que significa simplemente ‘maduro’ (1 Cor. 2:6; 14:20; Fil. 3:15). A su vez, la palabra griega traducida como “completo” es pl?ro?, que cuando se aplica a personas es utilizada en otros pasajes para designar la acción divina de colmar a alguien de bendiciones espirituales (ver Hech. 2:28; Rom. 15:13). En Efesios 4:13, Pablo indica que “la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios” da como resultado un cristiano perfecto, o maduro (teleios). Pablo quiere que los creyentes de Colosas desarrollen un carácter semejante al de Cristo, como les había revelado anteriormente en una carta (Col. 2:6, 7). Una forma de vida semejante a la de Cristo incluye conocer la “voluntad [de Dios], en toda sabiduría e inteligencia espiritual” (Col. 1:9) y andar “como es digno del Señor”, agradándole, fructificando “en toda buena obra” y creciendo “en el conocimiento de Dios” (Col. 1:10). En Colosenses 2:2, Pablo menciona otra característica de la madurez espiritual: estar “unidos en amor” para alcanzar “toda la riqueza de la plena seguridad de comprensión”. En resumen, Pablo dice que el objetivo de la predicación es presentar “a todo hombre perfecto en Cristo” (Col. 1:28; ver también Col. 1:29).
Advertencia contra el materialismo
La Biblia enseña que los cristianos no deben adoptar los valores del mundo ni el materialismo que lo caracteriza (Rom. 12:2). Sin embargo, Demas cayó en la trampa de amar el mundo presente (2 Tim. 4:10). Tanto en Romanos 12:2 como en 2 Timoteo 4:10, la palabra griega traducida como “mundo” es ai?n, la cual designa “el sistema de prácticas y normas asociadas con la sociedad secular” (Louw y Nida, Greek-English Lexicon of the New Testament, t. 1, p. 507).
Además de ai?n, también se utiliza el término griego kosmos para referirse a los valores y sistemas perversos de este mundo. Por ejemplo, en 1 Juan 2:16, el apóstol Juan utiliza tres frases para resumir cómo funciona este sistema mundano: “los deseos de la carne, la codicia de los ojos y la soberbia de la vida”. Los eruditos coinciden en que esta tríada constituye una dura advertencia contra el materialismo. No es de extrañar que Pablo tenga una opinión tan negativa de “este mundo [griego ai?n]” (Tito 2:12, NVI), hasta el punto de subrayar que Jesús “dio su vida por nuestros pecados para rescatarnos de este mundo malvado” (Gál. 1:4, NVI). En 1 Timoteo 6:17, Pablo pronuncia un claro mandato: “A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios” (NVI).
En Tito 2:12, el apóstol señala que los cristianos deben rechazar “la impiedad y los deseos mundanos” mediante una vida sobria, justa y piadosa “en este mundo” (NVI). Curiosamente, que Demas amara este mundo explica la declaración: “Demas me ha desamparado” (2 Tim. 4:10). Esto podría indicar su abandono de los deberes misioneros. Una señal visible de que una persona ama este tiempo presente es su desinterés por la misión. Quienes anhelan profundamente el mundo venidero son los mismos que viven “en este mundo con justicia, piedad y dominio propio” (Tito 2:12, NVI). Este anhelo incluye el compromiso activo en la misión.
APLICACIÓN A LA VIDA
Medita acerca de los siguientes temas y pide luego a los integrantes de tu clase que respondan a las preguntas que aparecen al final de la sección.
“Las cartas de Pablo son conmovedoras porque reflejan su gran deseo de comunidad, de ser uno con sus conversos y tener una buena comunión con ellos. Pablo no es un solitario; se parece mucho más a un padre que extraña a sus hijos lejanos.
[…] En sus cartas refleja una y otra vez una mentalidad sociable. Sus redes sociales son cruciales para él en el nivel personal, pero también para llevar a cabo la tarea compartida de difundir las buenas nuevas del evangelio” (Ben Witherington III, The Paul Quest [InterVarsity Press, 1998], p. 114). Esta cita revela el pleno compromiso de Pablo con la proclamación del evangelio. ¿Deberíamos nosotros, quienes vivimos en los últimos días de la historia de este mundo, estar menos comprometidos con la difusión del evangelio que Pablo y su equipo misionero en el siglo I? Ellos estaban dispuestos a dar lo mejor de sí y a trabajar juntos por el avance del Reino de Dios.
Del mismo modo, estamos llamados a trabajar unidos. Cada persona tiene un papel que desempeñar en el Plan de Salvación, ayudando a los demás a crecer en madurez espiritual como preparación para la Eternidad. De hecho, cuanto más anhelamos el mundo futuro, más hacemos por Cristo en el presente. Nuestro amor por Jesús evitará que nos comprometamos con los valores de este mundo. En consecuencia, aunque estemos en el mundo, nunca sentiremos que pertenecemos a él (Juan 15:19).
Preguntas:
1. ¿Por qué nuestras relaciones sociales son cruciales para el ministerio? ¿Quiénes forman parte de ellas y cómo han contribuido esas relaciones a tu trabajo misionero y a tu testificación en favor de Dios?
2. ¿Cómo te ha llamado Dios a ayudar a otros a crecer en madurez espiritual y a prepararse para el Cielo?
3. ¿De qué manera tu amor por Jesús te mantiene a salvo de comprometerte con los valores de este mundo? ¿Qué significa estar en este mundo sin pertenecer a él?




