Lección 13 Edición Maestros. “Crucificado y resucitado” Para el Sábado 25 de junio 2016

Edición para maestros. Segundo trimestre (abril-junio) de 2016

“Crucificado y resucitado”

Lección 13: Para el 25 de junio de 2016

 

El sábado enseñaré…

Texto Clave: Mateo 28:18.

 

Enseña a tu clase a:

Saber y comprender la necesidad del sacrificio sustitutorio de Cristo y su posterior resurrección corporal.

Sentir un mayor aprecio por el rescate de Cristo, y anhelar el poder de su resurrección.

Hacer: Aceptar la comisión evangélica como un mandato personal para evangelizar y discipular a las naciones.

 

 Bosquejo de la Lección

  1. Saber: El hijo eterno de Dios se sacrificó voluntariamente por la humanidad.
    1. Compara a Jesús el Mesías con Jesús Barrabás, identifica características destacadas, y pregúntate: “¿Qué impulsó a los diversos grupos a apoyar a cada uno de ellos, y qué revela esto acerca de esos grupos contrastantes?”
    2. ¿Qué significaron el velo del templo rasgado, el grito de soledad de Cristo, y la apertura de algunas tumbas?
    3. Contrastando la narración de Mateo con la exposición de Pablo en 1 Corintios 15:1 al 26, enumera razones por las cuales era necesaria la resurrección de Cristo.
    4. ¿En qué sentido la Resurrección califica a Cristo para recibir “toda autoridad”, y por qué esa autoridad está dirigida a la difusión del evangelio a todas las naciones?
  2. Sentir: El maltrato y el sacrificio de Cristo atrae a la humanidad hacia él.
    1. ¿Cómo te hace sentir el maltrato a Cristo, y quienes lo maltrataron o lo abandonaron?
    2. ¿Cuál es el motivador mayor para cumplir la Gran Comisión: 1) la condición lamentable de las almas perdidas; o 2) el abundante amor del Redentor, que compró nuestra redención?
  3. Hacer: La historia del evangelio demanda acción.
    1. ¿Qué acciones deben realizar los creyentes cuando responden al evangelio?
    2. ¿Qué acciones posteriores realizarán los creyentes en favor de otros?

 

 Resumen

El Calvario quebranta el corazón pero fortalece la voluntad.

 

 CICLO DE APRENDIZAJE

Texto destacado: Mateo 28:18.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: La autoridad espiritual otorgada a Cristo por su ejecución injustificada y su posterior resurrección está dirigida a convertir a las naciones para que él pueda ser glorificado eternamente.

 

PASO 1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: La humanidad existe con el propósito de glorificar al eterno Tres-en-Uno. La alternativa humana es la glorificación propia, que resulta en insatisfacción personal, una sociedad caótica y competitiva, y finalmente la muerte. Cristo remplaza esta vaciedad con una completa entrega personal.

Entrega implica batallas y conflictos. Esta gran controversia cósmica se refleja en nuestras controversias personales. Satanás batalla contra Cristo por el dominio humano. Esa guerra dentro de nuestras almas es a menudo muy dolorosa, pues esta batalla con el egoísmo personal constituye la confrontación máxima.

Considerar con oración el Calvario y los hechos finales de Cristo han provisto el conocimiento espiritual, el refuerzo celestial, y la resolución dinámica, a muchos gigantes piadosos. El hilo común que enlaza estos ejemplos virtuosos es el pasar tiempo con Dios, contemplar especialmente las narraciones finales en cada evangelio. El poder transformador contenido en esas páginas nos equipa para la adoración auténtica, el compañerismo satisfactorio y el ministerio efectivo.

Actividad inicial: Invita a los miembros a compartir los himnos que son más significativos para ellos, explicando por qué los inspiran. Luego lean el texto clave planteando la siguiente pregunta: ¿De qué modo esas experiencias tempranas prepararon y calificaron a Cristo para llegar a ser todopoderoso?

Considera: ¿Cómo se vería tu mundo si Cristo no hubiera sacrificado su vida? ¿Qué esperanza te daría el Calvario si no hubiera resurrección?

 

PASO 2: ¡Explora!

Comentario de la Biblia

I. La crucifixión – II

(Repasa, con tu clase, Mat. 27:11-54.)

¿Cuál Jesús quieres tú?

Estaban Jesús Barrabás y Jesús el Mesías. El nombre “Jesús” deriva del hebreo “Joshua”, que significa “Yahvé es mi salvación”, o “Yahvé el liberador”. Barrabás quería liberación política por medios humanos: conflicto armado, levantamientos políticos, desobediencia civil. El Mesías daría liberación espiritual por medios espirituales: arrepentimiento sincero, conversión de todo corazón, estilos de vida transformados. El objetivo de Barrabás era vencer a los ejércitos romanos y restablecer el gobierno judío independiente. El objetivo de Cristo era vencer la rebelión pecaminosa y restablecer el reinado de Dios.

Los cristianos modernos afrontan elecciones similares. Algunos creyentes creen que establecer el reino de Dios involucra política partidaria, esfuerzos de influencias humanas, y maniobras partidarias. Sus objetivos pueden ser loables. Sin embargo, su metodología tiene fallas permanentes, porque Cristo busca corazones voluntariamente obedientes, en vez de acatamiento legalmente forzado. El “Jesús” de estos cristianos políticos es Barrabás. Jesús, el Nazareno, guía a los cristianos auténticos. Su misión supera los cambios políticos, y nos desafía a experimentar una transformación espiritual. Solo esta conversión internamente motivada puede elevarnos por encima de la justicia propia legalista, a experimentar una liberación genuina. El reino de Cristo, dijo él, es de otro mundo. Este Mesías debería ser nuestra elección.

Considera: Compara y contrasta a Jesús con Barrabás. Haz también una comparación entre los métodos de liberación de los “mesías” terrenales y los de Cristo?

II. La crucifixión – II

(Repasa, con tu clase, Mat. 27:11-54.)

Desamparado, suena terrible. La expresión griega idéntica, egkataleípo, se emplea en la Septuaginta (la versión griega del Antiguo Testamento) al traducir Deuteronomio 31:6, en donde Moisés promete: “[Yahvé] no te dejará, ni te desamparará”. Egkataleípo puede significar “dejar atrás”, hasta un “dejar” accidental, pero los traductores casi siempre utilizan frases que trasmiten intencionalidad. Pero el “desamparado” en Mateo 27 significa un desamparo deliberado, o deserción.

Cristo no sugiere que Dios se olvidó accidentalmente de él, sino que su deserción fue un abandono deliberado a manos de conspiradores. La identificación de Cristo con la humanidad pecadora fue tan completa que su amante Padre debe abandonarlo temporalmente porque eljusto Padre celestial no puede tolerar el pecado.

Nuestra pecaminosidad mató a Cristo. La crucifixión de Jesús demuestra la seriedad con que el cielo ve el pecado. La santidad de Dios no tolera la pecaminosidad humana, y cuando
Cristo asumió nuestra pecaminosidad, su Padre deliberadamente dio vuelta la cara. Entonces Cristo experimentó nuestro desamparo con el Padre, para que podamos experimentar la aceptación de él. Si la crucifixión de Jesús no muestra nuestro quebranto, y engendra sentimientos de arrepentimiento, y facilita una conversión sincera, ¿qué puede lograrlo?

Considera: ¿Cuál es el rol del pecador en la crucifixión de Cristo? ¿En qué sentido el saber esto influye en la comprensión que tenemos de la salvación?

III. Resurrección y Comisión

(Repasa, con tu clase, Mat. 27:57-28:20.)

Un entrenador de un equipo deportivo proclamó una vez: “Ganar no es todo. Es lo único”. Sus valores mal ubicados podrían aplicarse mejor a algo menos trivial. Se podía modificar el dicho a nuestra lección: “La Resurrección no es todo. Es lo único”. La correspondencia de Pablo muestra el mismo pensamiento. “Si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación” (1 Cor. 15:14). Posteriormente confesó que la esperanza cristiana no tiene significación si solo afecta nuestra existencia actual, sin alcanzar más allá de la muerte (1 Cor. 15:19). Por lo contrario, la resurrección de Cristo significa vida eterna hoy, que alcanza el más allá. Vestido con el poder majestuoso del Cielo, Jesús dinamitó la mazmorra de la muerte, liberando así a todos los que aceptan su salvación. Siendo que Cristo conquistó la muerte, el Cielo lo invistió de autoridad sin paralelo. Este poder es la base del “por tanto” en la Gran Comisión.

“Por tanto, id y haced discípulos” (Mat. 28:19). Garantizado por su resurrección, Cristo tiene un poder espiritual ilimitado; por tanto, él nos exhorta a invitar a todos a que lo sigan. Los enemigos de Cristo son derrotados finalmente. Pueden ocurrir algunas caídas, pérdidas temporales; pero el resultado final está garantizado. Esta Gran Comisión se centra en reunir discípulos que respondan, porque no hay nada mejor que lo que Cristo compró en el Gólgota.

Teniendo paz y confianza al enfrentar la muerte, y una recompensa eterna garantizada, ¿quién podría desear algo más? Por tanto comunica la incomparable noticia a otros, enseñándoles las disciplinas de Jesús. Por tanto formen amistades que perduren por la eternidad. Por tanto proclamen la libertad de los cautivos. Por tanto vayan.

Considera: ¿De qué forma la resurrección de Cristo me empoderará para hacer discípulos para Jesús con todo valor?

 

PASO 3: ¡Aplica!

Preguntas de aplicación:

  1. ¿Me conmueve repasar las escenas finales de la vida terrenal de Cristo?
  2. El comprender la resurrección de Jesús ¿en qué aspectos afectará mi motivación con respecto a la Gran Comisión?
  3. ¿De qué modo mi participación en la Gran Comisión manifestará una relación proporcional a mi gratitud por la crucifixión de Cristo?
  4. ¿De qué manera el estudio del maltrato que sufrió Jesús podría prepararme para perseverar durante la persecución futura?
  5. ¿Qué significa el velo del templo rasgado con respecto a mi comunicación con Dios?
  6. ¿Cómo pueden los miembros participar en la evangelización mundial sin mudarse ni renunciar a su empleo actual?
  7. ¿Qué indicadores demuestran si personalmente sigo a Barrabás o a Jesús?

 

PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Los maestros deben presentar oportunidades para hacer decisiones espirituales personales. Asegúrate de proveer oportunidades para que los miembros de tu clase acepten la invitación de Cristo a la salvación. Motiva a los participantes a compartir esa invitación con otros, mediante las siguientes actividades:

Actividades:

  1. Invita a los miembros a desarrollar un guión escrito basado en los últimos nueve días de Cristo, concluyendo con el domingo de Resurrección. Desafíalos a usar solo palabras bíblicas. Tal vez puedan presentar el drama en la iglesia.
  2. Anima a los miembros de tu clase a “jugar de maestros”, y que los miembros pueden presentar los pensamientos de esta lección a no creyentes.
  3. Identifica himnos que expresen la experiencia de la salvación, pero personalízalos agregando estrofas compuestas por los miembros de la clase.
  4. Anima a los miembros a hacer una autoevaluación, determinando si su estilo de vida indica una entrega completa a Cristo. Esta reflexión podría facilitarse con silencio, o con una oración silenciosa.
  5. Crea un collage de pinturas religiosas o dibujos (se pueden encontrar en Internet) que enfoquen las semanas finales de Cristo sobre la tierra. Organízalos desde los más tempranos a los más recientes.
  6. Analiza estrategias con las cuales tu clase puede participar, en forma individual o corporativa, en la Gran Comisión dentro de la comunidad en la que viven.maestros
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