Lección 11: Edición Maestros “El pacto” para 12 de Diciembre de 2015

Edición para maestros. Cuarto trimestre (octubre-diciembre) de 2015

 “El pacto”

Lección 11: Para el 12 de diciembre de 2015

 

El sábado enseñaré…

Texto Clave: Jeremías 31:31-34; Gálatas 3:15-18.

 

Enseña a tu clase a:

Saber las diversas renovaciones del pacto en el Antiguo Testamento y en qué forma apuntan a la renovación final del pacto: el Nuevo Pacto, como primero lo profetizó Jeremías.

Sentir la incondicional gracia salvadora de Dios, que está basada en la justificación por la fe.

Hacer: Abrazar la belleza de una vida de obediencia bajo el arcoíris eterno de la promesa de la gracia salvadora de Dios.

 

 Bosquejo de la Lección

  1. Saber: El Pacto eterno
    1. ¿De qué manera los pactos con Noé, Abraham y el pueblo de Israel en el Sinaí esbozaron el camino a la salvación?
    2. ¿Qué era “nuevo” en el Nuevo Pacto que profetizó Jeremías? ¿Por qué eso era necesario?
  2. Sentir: Salvados por gracia
    1. ¿De qué modo podemos tratar con la supuesta tensión entre la ley y la gracia? ¿Cómo experimentas esto en tu propia vida?
    2. ¿Cuál es la importancia del mensaje de la justificación por la fe en tu vida? ¿De qué forma ves que se predica este mensaje en tu iglesia?
  3. Hacer: Vivir bajo el arcoíris de Dios
    1. Como adventistas del séptimo día, a menudo se nos acusa de ser legalistas al adherirnos a la Ley del Antiguo Testamento. ¿Qué impacto tiene la Ley en tu caminar cristiano cotidiano?
    2. ¿Qué significa, en términos prácticos, tener la Ley de Dios escrita en las tablas de nuestro corazón?

 

 Resumen

La profecía del Nuevo Pacto que pronunció Jeremías es la reafirmación del Pacto eterno de Dios, que encuentra su expresión máxima en la muerte de Cristo en la cruz. El Pacto de Dios, en sus diversas fases, siempre ofreció salvación mediante la justificación por la fe en la muerte de Cristo.

 

 CICLO DE APRENDIZAJE

Pasaje destacado: 1 Corintios 11:24-26.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Necesitamos oportunidades para renovar el pacto que hicimos con Cristo cuando, por el bautismo, nos unimos a su cuerpo, la iglesia. La Comunión ofrece una tremenda oportunidad para renovar nuestro pacto al recordar que la vida y la muerte de Cristo hacen posible nuestra salvación.

 

PASO 1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: El concepto de la renovación del Pacto, como lo demuestran los diversos pactos en el Antiguo Testamento, no es tan extraño como a veces se lo presenta. Nosotros lo practicamos en cada Servicio de Comunión. El Pacto de Dios es como una casa que él ha alquilado a su pueblo, dándoles un contrato de renta que estipula las condiciones de la ocupación de la casa. Sin embargo, los inquilinos, el pueblo de Dios del Antiguo Testamento, Israel, no tomó en cuenta el contrato y comenzó a demoler la casa.

A través de los siglos, Dios envió a sus profetas y, en diversos momentos, renovó el contrato, no porque el contrato tuviera defectos sino porque los ocupantes no se adherían a él y aún trataron de cambiarlo. Finalmente, Dios tuvo que hacer un contrato nuevo, el Nuevo Pacto, que todavía se basa en las mismas condiciones, pero que ahora es ratificado con la sangre de Cristo; y así, es la manifestación más completa del Pacto eterno. Lo que anticipaban las diversas fases del Pacto del Antiguo Testamento, lo completó el Nuevo Testamento en Cristo. Esto es solo una analogía (con algunas limitaciones), pero que puede ayudar a ilustrar a la clase la idea del Pacto eterno en sus diversas fases.

Diálogo inicial: Durante unas vacaciones, hace un tiempo, un hombre y su esposa visitaron una iglesia, y participaron en el servicio de Comunión. Para la ceremonia del lavamiento de los pies, esta iglesia no ofrecía una sala separada donde las parejas pudieran lavarse mutuamente los pies. Así que el esposo y la esposa se vieron obligados a unirse a las secciones de hombres y de mujeres y buscar una persona para lavarse los pies.

¡Qué ceremonia refrescante! El hombre se dio cuenta de que había estado tan acostumbrado a lavar los pies de su esposa en la Comunión que estaba en peligro de perderse la bendición de buscar a otro hermano (o hermana en el caso de la esposa) con quien pudieron haber tenido alguna diferencia que necesitaban resolver, o simplemente por el placer de servir a un amigo o a un extraño en la ordenanza de la humildad.

Es triste, pero muy a menudo, en algunos lugares las iglesias están más vacías los sábados en que se celebra la Cena del Señor que en otros sábados. Algunas iglesias aún han hablado de la opción de dejar afuera el lavamiento de los pies, u otras partes del culto, perdiendo así la oportunidad de una renovación del Pacto.

¿Qué importancia tiene la Comunión en tu iglesia y en tu experiencia cristiana personal?

 

PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: El Pacto es un tema teológico importante, y el Nuevo Pacto de Jeremías plantea la pregunta obvia: ¿Qué pasa con el Pacto Antiguo? Muchas iglesias basan su comprensión del Pacto en una dicotomía (división entre dos cosas) entre el Antiguo y el Nuevo Pacto, que se traduce en una discontinuidad entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. A menudo se nos confronta con una declaración como la siguiente: “En el Antiguo Testamento ellos vivían bajo la ley, pero nosotros ahora, bajo la gracia, y en el Nuevo Testamento la ley ha sido clavada en la Cruz y ya no es obligatoria”. Un objetivo de esta lección es demostrar la continuidad de los pactos entre el Antiguo y el Nuevo Testamentos (palabra que realmente significa “pacto”).

Comentario de la Biblia

Cualquier confusión acerca de los pactos se resuelve con la afirmación de Pablo en la Epístola a los Hebreos: “Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno” (Heb. 13:20; ver también Gén. 17:7; Lev. 24:8, etc., para el Pacto eterno en el Antiguo Testamento). Es importante cómo las diferentes fases de este Pacto eterno único avanza y apunta a Cristo.

I. El pacto abrahámico

(Repasa, con tu clase, Gén. 15:1-6; Gál. 3:6-9.)

Después del Pacto universal de Dios con la humanidad después del Diluvio, que prometió que la tierra nunca sería destruida por agua (ver Gén. 9:7-17; nota que este pacto fue solo ratificado después que Noé había sido salvado), el pacto abrahámico es más explícito en mostrar las condiciones del pacto. Y no es sorpresa, ya que es tanto de gracia y de justificación por la fe como lo es en el Nuevo Testamento: “Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia” (Gén. 15:6). Esta afirmación es seguida por un rito de pacto (Gén. 15:7-21), en el cual (otra vez) Dios toma la iniciativa.

Sin embargo, es necesario aclarar que la fe de Abraham no fue una precondición para la justicia, sino más bien una aceptación de ella. El hebreo lo hace muy claro en Génesis 15:6; lo que se ha traducido como “creyó”, es una forma hifil del verbo amn, del cual se deriva nuestro moderno “amén”. Podremos traducir este versículo también como: “Y Abraham declaró ‘Amén’ en Yahweh, y le fue contado a él por justicia”. Abraham aceptó las promesas de Dios como ciertas, y todo lo que él pudo decir como ser humano fue “amén, así sea”.

Considera: La fe es decir Amén a las promesas de Dios. ¿Por qué no se necesita añadir nada más a este sencillo Amén a fin de ser salvos?

II. El pacto sinaítico

(Repasa, con tu clase, Éxo. 24:1-18; Gén. 12:1-3.)

La renovación del Pacto que acompañó la entrega de los Diez Mandamientos en el monte Sinaí, es un evento importante, especialmente su secuencia que sigue al Éxodo. Otra vez, el mensaje es claro: la ley es para la gente que ha sido salvada; no es un medio para ser salvo. Sin embargo, la reacción posterior de Israel y los eventos que siguieron en Éxodo 24:7 son serios: “Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos”.

Poco tiempo después, esta autosuficiencia se descarría en el episodio del becerro de oro, en Éxodo 32. La justificación por la fe se contrasta con la justificación por las obras y retrocede a las promesas iniciales hechas a Abraham en Génesis 12:2: “Y engrandeceré tu nombre”. Esto es en contraste con el capítulo precedente, Génesis 11, que describe la Torre de Babel, el compendio de las obras (ver Gén. 11:4: “Y hagámonos un nombre”). El Pacto de Dios está basado en la gracia por medio de la justificación por la fe y no por obras, y el Antiguo Testamento sabía muy bien cuáles eran las diferencias entre los dos.

Considera: ¿Cuál es la diferencia entre la justificación por la fe y la justificación por las obras?

III. El Nuevo Pacto

(Repasa, con tu clase, Jer. 31:31-34.)

El Nuevo Pacto de Jeremías fue profetizado en un momento que está en agudo y oscuro contraste a lo que prevé este Nuevo Pacto. A través de toda su historia, Israel violó los preceptos del eterno Pacto de Dios, una y otra vez, que había sido claramente comunicado desde los mismos comienzos de la humanidad (ver Gén. 3:15). Era tiempo para una renovación del Pacto que sobrepasara todos los previos: el Nuevo Pacto. Es nuevo porque señala el cumplimiento final de las estipulaciones del Pacto por Jesucristo a nuestro favor. De este modo, crea un contraste con el Pacto Antiguo que Jeremías conecta con el monte Sinaí. Ofrece un camino diferente a la salvación, ya que el camino antiguo había llegado a estar distorsionado por la falta de fidelidad humana (Jer. 31:32).

Nota que jadash, la palabra hebrea para “nuevo”, también puede traducirse como “renovado” y se usa con ese significado en otras partes del Antiguo Testamento (p. ej., Lam. 3:23; ver Sal. 103:5 donde se lo usa como verbo). El detalle importante del Nuevo Pacto es la internalización de la Ley en el corazón y la mente (Jer. 31:33). Pero aún esto no es un precepto nuevo, sino una invitación renovada de tener una relación personal y salvadora con Dios como ya se expresó en el Pentateuco (ver Deut. 6:4-6).

Considera: ¿Qué significa en términos prácticos tener la Ley de Dios escrita en el corazón?

 

PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: El Pacto aparece como un tema altamente teológico y abstracto, que los teólogos pueden debatir por horas sin llegar a ninguna conclusión práctica para nuestras vidas. Sin embargo, la teología nunca fue una empresa teórica, sino que siempre necesitó ser aplicada a la vida de los hijos de Dios. El Pacto realmente está a la base de la relación entre Dios y la humanidad.

Preguntas para reflexionar y aplicar:

  1. A menudo, se considera que la Ley y la gracia son opuestas y, como adventistas del séptimo día, a veces nos encontramos del lado de la Ley en este conflicto. ¿Cómo podemos comunicar la importancia de la Ley sin ser legalistas?
  2. Desde el mismo comienzo, todos los pactos fueron edificados siempre sobre la gracia. ¿Sobre qué está construido tu pacto con Dios?

 

PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: La Comunión es una gran oportunidad para renovar el pacto que hemos hecho con Dios. Asegúrate que ninguna parte de esta ceremonia importante sea descuidada en tu iglesia.

Actividades grupales o individuales:

  1. Celebra una renovación del pacto en la forma de un servicio de Comunión, diseñado específicamente para tu clase. Puede realizarse un viernes de noche, y debería dar suficiente tiempo para el lavamiento de los pies y para dar testimonios.
  2. Prepárate, durante la semana, para el servicio de Comunión mencionado arriba, resolviendo cualquier diferencia con las personas con quienes puedas tener tensiones.

jeremias escuela sabatica 4° tri 2015

 

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