Jonthan Gallagher Leccion 8. – Las reformas de Josías – (4T 2015—Jeremías)

Lección 8. Las reformas de Josías (4T 2015—Jeremías)

Textos bíblicos: 2 Crónicas 33, Habacuc 1:2–4, 2 Reyes 22, Filipenses 2:3–8, 2 Reyes
23:1–28, 1 Corintios 5:7.

Citas
• Nada borra el pasado. Hay arrepentimiento, hay expiación, y hay perdón. Eso es todo, pero es suficiente. Ted Chiang
• El arrepentimiento es ponerse del lado de Dios contra nuestro ego. Todd Nibert
• El arrepentimiento nunca ha surgido en el corazón de algún hombre excepto por
la gracia de Dios. Charles H. Spurgeon
• Sin duda, deberíamos ser muy activos en la búsqueda de Dios, y el mismo Jesús nos llamó a “pedir, buscar y tocar” para encontrarlo. Sin embargo, los que entrar en una relación con Dios inevitablemente miran atrás y reconocen que la gracia de
Dios los había alcanzado, trayéndolos a nuevas realidades. Timothy Keller
• El patrón del pródigo es: rebelión, ruina, arrepentimiento, reconciliación, restauración. Edwin Louis Cole
• El orgulloso no cambia para mejorar, sino para defender su posición con razones. El arrepentimiento significa cambio, y es necesario ser humilde para cambiar. Ezra Taft Benson

Para debatir
¿Cuán importante fue el arrepentimiento y la reforma bajo el reinado de Josías? ¿Por qué fue tan importante el descubrimiento del Libro de la Ley? ¿Qué podemos aprender hoy de esta experiencia tan lejana en tiempo y espacio? ¿Es este un ejemplo de
“arrepentimiento corporativo” y si es así, qué significa esto? Además, ¿qué significado tiene para nosotros, individualmente?

Resumen bíblico
La situación predominante con los reyes malos se describe en 2 Crónicas 33. La dedicación del rey Josías a Dios y sus reformas se describen en 2 Reyes 22 y 23. Josías ya está trabajado para reestablecer el culto al verdadero Dios cuando se descubre el Libro de la Ley. De esta manera Josías guía al pueblo a que regresen a Dios, al menos en cierta medida, durante su reinado. El llamado al cambio y arrepentimiento se ilustra en Habacuc 1:2–4 “¿Hasta cuándo, Señor?” La respuesta fundamental de Dios es la venida de Jesús (Filipenses 2:3–8). Lo viejo ya pasó, ahora todo es nuevo (1 Cor. 5:7).

Comentario
Los actos de Josías muestran cuán importante es un líder dedicado, y la diferencia que marcó en la vida de la nación. Por sus acciones determinadas, Josías trajo de vuelta a Israel a una mejor relación con Dios, aunque es obvio que no todos estaban convencidos.
El impacto debe medirse teniendo en cuenta lo que sucede cuando el líder se va. En este caso, Israel recayó en apostasía rápidamente. Pero ello no quita el trabajo de Josías y sus reformas, y sin duda alguna nos da un buen ejemplo que imitar.
Cuando se trata de nosotros y nuestra relación con Dios, la pregunta real es ¿por qué es necesaria la confesión y el arrepentimiento? No se trata de informar a Dios, porque él ya lo sabe. Él lo ve todo y conoce nuestros corazones, lo cual debería consolarnos.
Todo lo que Dios nos pide que hagamos es por nuestro beneficio. Él sabe que a menos que nosotros mismos admitamos nuestros pecados, es difícil abandonarlos. Tiene que haber decisiones claras y acciones definidas, y de esto se trata la confesión y el
arrepentimiento. Y si hemos hecho daño a otros, necesitamos confesarnos con ellos y pedirles perdón… Esta no es una idea teológica abstracta, sino un método práctico de vivir. Algunos sienten que pedir disculpas es muy difícil, mientras que otros lo dicen muy ligeramente. Nuestras disculpas deben ser sinceras, y debemos evitar hacer el mal. Esta es la manera básica de mostrar amor a otros. No en un sentido pretensiosamente piadoso, sino mostrando que somos humanos con defectos que estamos tratando de hacer lo correcto, a pesar de nuestros fallos.
Esto tampoco es para beneficiar a Dios. Él solo quiere ayudarnos, y permitir que otros vean cómo es posible el cambio. Después de todo, los ángeles no caídos deben estar preocupados sobre dejar que nosotros, unos rebeldes, entremos de regreso al cielo. Ellos no necesitan convencerse de la capacidad de Dios para perdonar, sino que quieren saber que hemos cambiado, que no llevaremos con nosotros nuestros caminos de pecado. La salvación restauradora de Dios perdona cuando nos confesamos y nos arrepentimos, pero también nos sana, transformándonos en un pueblo que es seguro salvar.
La armonía no se restaura por la aceptación de credos o del debido proceso de la ley, sino por medio de un amoroso acuerdo con Dios en su naturaleza, su carácter y sus acciones. Esta es la respuesta al programa de división y separación del Diablo, un
programa de hostilidad y mentiras odiosas. Ahora que concordamos con Dios, no somos más rebeldes sin ley (pues el pecado
principalmente tiene que ver con una actitud hacia Dios que con el quebranto de leyes),  sino en armonía con toda su voluntad y sus caminos. Ahora tenemos vida a través de él (ver 1 Juan 5:11, 12).

Comentarios de Elena de White
El rey debía confiar a Dios los acontecimientos futuros; no podía alterar los eternos decretos de Jehová. Pero al anunciar los castigos retributivos del Cielo, el Señor no retiraba la oportunidad de arrepentirse y reformarse; y Josías, discerniendo en esto que Dios tenía buena voluntad para atemperar sus juicios con misericordia, resolvió hacer cuanto estuviese en su poder para realizar reformas decididas. Mandó llamar inmediatamente una gran convocación, a la cual invitó a los ancianos y magistrados de Jerusalén y Judá, juntamente con el pueblo común. Estos, con los sacerdotes y levitas, se encontraron con el rey en el atrio del templo.
A esta vasta asamblea el rey mismo leyó “todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová.” 2 Reyes 23:2. El lector real estaba profundamente afectado, y dio su mensaje con la emoción patética de un corazón
quebrantado. Sus oyentes quedaron profundamente conmovidos. La intensidad de los sentimientos revelados en el rostro del rey, la solemnidad del mensaje mismo, la advertencia de los juicios inminentes, todo esto tuvo su efecto, y muchos resolvieron
unirse al rey para pedir perdón. {Profetas y Reyes, p. 294} Así debe ser con todos los que contemplan a Jesús. Cuanto más nos acerquemos a él y cuanto más claramente discernamos la pureza de su carácter, tanto más claramente veremos la extraordinaria gravedad del pecado y tanto menos nos sentiremos tentados a exaltarnos a nosotros mismos. Habrá un continuo esfuerzo del alma para acercarse a Dios; una constante, ferviente y dolorosa confesión del pecado y una humillación del corazón ante él. En cada paso de avance que demos en la experiencia cristiana, nuestro arrepentimiento será más profundo. Conoceremos que la suficiencia solamente se encuentra en Cristo… {Los Hechos de los Apóstoles, p. 448}

Preparado el 30 de enero de 2015 © Jonathan Gallagher 2015
Traducción al español: Shelly Barrios De Ávila.

escuela sabatica jonathan gallagher

 

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