Jonathan Gallagher Lección 8 – El poder de la resurrección de Cristo – (3T 2026 1 y 2 Corintios)

Lección 8. El poder de la resurrección de Cristo

(3T 2026 Primera y Segunda a los Corintios)

Textos bíblicos:1 Corintios 15; Lucas 24:44–47; Apocalipsis 20:5–6; Colosenses 2:12; 2 Timoteo 1:12; 1 Tesalonicenses 4:13–17.

Citas

  1. Nuestro Señor escribió la promesa de la resurrección no solo en los libros, sino también en cada hoja que brota en primavera.Martín Lutero
  2. Si Jesús resucitó de entre los muertos, entonces debes aceptar todo lo que dijo; si no resucitó, entonces no hay razón para preocuparse por ninguna de sus enseñanzas. La cuestión de la que depende todo no es si te gusta o no su enseñanza, sino si realmente resucitó de entre los muertos.Timothy Keller
  3. Jesús afirmó que tenía poder para resucitarse a sí mismo de entre los muertos y que sus seguidores también resucitarían. Esa es una afirmación única en toda la literatura religiosa.Josh McDowell
  4. La resurrección corporal de Jesucristo es la prueba culminante del cristianismo. Si la resurrección no ocurrió, entonces el cristianismo es una religión falsa. Si ocurrió, entonces Cristo es Dios y la fe cristiana es la verdad absoluta. Henry Morris
  5. ¡Bendito sea Dios porque hay en nosotros vida de resurrección y porque nos espera una mañana de resurrección!J.J. Bonar
  6. La resurrección completa la inauguración del reino de Dios… Es el acontecimiento decisivo que demuestra que el reino de Dios realmente ha sido establecido en la tierra como lo está en el cielo. N.T. Wright

Para dialogar
Sin la resurrección, ¿qué significado tendría la muerte de Jesús?¿Qué problemas surgen cuando se separa la experiencia de Jesús en distintos acontecimientos —vida, muerte, resurrección, ascensión y segunda venida— como si fueran independientes?¿Por qué la resurrección es tan importante, no solo para nosotros, sino para todo el universo?¿Qué pensarían los ángeles durante el tiempo transcurrido entre la muerte y la resurrección de Jesús?

Resumen bíblico
En 1 Corintios 15, Pablo responde a quienes afirmaban que “no existe resurrección de los muertos”vPresenta a Cristo como las primicias de la resurrección.Afirma también que la muerte será finalmente destruida.Los que pertenecen a Cristo resucitarán para no morir jamás.
Jesús dijo a sus discípulos que resucitaría al tercer día (Lucas 24:44–47).Apocalipsis 20:5–6 habla de las dos resurrecciones.En Colosenses 2:12, Pablo enseña que somos sepultados y resucitados juntamente con Cristo.En 2 Timoteo 1:12, expresa su plena confianza en Cristo Jesús. Y en 1 Tesalonicenses 4:13, escribe:“No queremos que ignoren lo que sucede con los que han muerto, hermanos y hermanas, para que no se entristezcan como los demás, que no tienen esperanza.”.

Comentario
Los seres humanos necesitan convicción. La convicción de que nuestra existencia tiene sentido, de que la vida tiene importancia y de que hay un futuro. La esperanza que Dios nos da es la certeza de todo eso… ¡y mucho más! Tan segura como Dios mismo, la esperanza en Jesús es tan firme como el suelo que pisamos.
Muchas religiones y filosofías intentan responder a estas mismas preguntas sobre la existencia y ofrecer algún tipo de esperanza. Sin pretender ser arrogantes, la esperanza cristiana presentada en la Biblia supera a todas las demás. Tenemos una “mejor esperanza”, según Hebreos 7:19.

¿Por qué? Porque está basada en la promesa de Dios mismo; nos asegura un futuro junto a Él; da motivación y propósito al presente; tiene mucho más significado que las esperanzas materialistas de esta época; está garantizada por medio de la resurrección de Jesús…
Porque si no existe un futuro junto a Dios, entonces el presente pierde su valor y, como comentó Pablo, sin la esperanza de la resurrección todo sería en vano. En 1 Corintios 15:19-28, la vida presente (en la que ponemos nuestra esperanza) se contrasta con la resurrección para vida eterna (en la que la esperanza se hará realidad). Como dice Pablo, si esta vida fuera todo lo que existe, ¿qué sucedería con la esperanza? Por eso la resurrección es vital: es el medio por el cual la esperanza se cumple.

La muerte es destruida, el enemigo definitivo es vencido, para que nuestra esperanza y nuestro futuro junto a Dios puedan hacerse realidad.
“El ser humano solo puede definirse en términos de hacia dónde va, no de dónde viene”, escribió el teólogo Helmut Thielicke. En otras palabras, lo importante es hacia dónde nos dirigimos, no de dónde procedemos. Lo que Dios ve en nosotros como potencial es lo que desea convertir en realidad en su Reino futuro; por eso espera que respondamos a su gloriosa oferta de salvación.
En la resurrección de Jesús no hay una venganza triunfalista ni un ajuste de cuentas con quienes lo mataron. Más bien, se establece gloriosamente el Reino eterno, garantizado por Dios mediante la entrega de sí mismo para salvar de su propia destrucción a quienes estaban muriendo. Las apariciones de Jesús a sus seguidores confirman el establecimiento de este Reino radicalmente diferente de los reinos de este mundo.

Para quienes enfatizan los aspectos legales de la crucifixión como pago de una pena y como una transacción destinada a propiciar a Dios, la resurrección puede parecer de menor importancia. Según esa perspectiva, los aspectos contractuales quedan satisfechos mediante el sacrificio y, como consecuencia, nuestra situación legal es ajustada. En ese enfoque, los elementos esenciales son la expiación, el pago o la satisfacción. Sin embargo, esto pasa por alto la importancia de la resurrección tal como fue proclamada por los primeros apóstoles. Si el pago legal fuera todo, entonces ¿por qué el libro de Hechos y las cartas del Nuevo Testamento ponen tanto énfasis en la resurrección? Sin la resurrección, como deja claro Pablo, nuestra fe sería en vano.

Es la resurrección la que constituye la garantía, la prueba y la demostración del propósito de nuestro Dios digno de confianza de asegurarse de que estemos para siempre con Él. La cruz sin la resurrección sería, en verdad, una perspectiva sombría. Vivimos en el tiempo intermedio. El tiempo entre la crucifixión y la resurrección. Cristo ya vino. Nos reveló a Dios, hizo posible la salvación y fue levantado de la tierra para atraer a todos hacia sí. Y pronto vendrá otra vez para completar la realidad de esa salvación, para llevarnos a estar con Él donde Él está, para levantarnos hacia el cielo y atraernos a sí mismo, en el momento de nuestra resurrección.

Pero, por ahora, vivimos en ese tiempo intermedio, entre el “ya” y el “todavía no”. Entre el cumplimiento inicial del plan de Dios para salvar y la consumación de ese plan. Entre la promesa y su cumplimiento. Entre el “he venido” y el “volveré otra vez”. Por medio de su vida, su muerte y su resurrección, Jesús demuestra la verdad acerca de Dios tal como Él realmente es y derrota por completo al Enemigo y todas sus acusaciones. Su victoria no se basa en el poder ni en la fuerza, sino en la plenitud de su amor, su perdón y su capacidad de sanar.

Comentarios de Elena de White
La resurrección de Cristo demuestra que Él tiene poder sobre la muerte y el sepulcro. Está dispuesto y es plenamente capaz de salvar hasta lo sumo a todos los que por medio de Él se acercan a Dios. {The Review and Herald, 13 de agosto de 1889} En el evangelio de la muerte y la resurrección de Cristo, y de la resurrección de los muertos, la vida y la inmortalidad salen a la luz, y el reino de los cielos queda abierto para todos los creyentes. {El Espíritu de Profecía, tomo 3}
Si por medio de su muerte y resurrección Él no hubiera abierto para nosotros la puerta de la esperanza, no habríamos conocido otra cosa que los horrores de las tinieblas y las miserias de la desesperación.

En nuestra condición actual, favorecidos y bendecidos como somos, no podemos comprender de qué profundidades hemos sido rescatados. {Testimonios para la iglesia, tomo 5} Ellos [los discípulos] razonaban a partir de las Escrituras, tal como Jesús lo había hecho con ellos, mostrando cómo cada detalle de la profecía relacionado con la primera venida de Cristo se había cumplido en la vida, la muerte y la resurrección de Jesús. {El Espíritu de Profecía, tomo 3} Que la mente sea educada para mirar a Jesús… Él rompió las cadenas del sepulcro y proclamó triunfante sobre la tumba abierta: «Yo soy la resurrección y la vida». Así, Cristo llegó a ser un Salvador presente, una presencia divina en todo lugar… Quien contempla la gloria de Dios y su infinito amor tendrá un concepto humilde de sí mismo; pero al contemplar el carácter de Dios será transformado a su imagen divina. {The Review and Herald, 25 de febrero de 1896}

Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2026
Traducción: Shelly Barrios De Ávila

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