Jonathan Gallagher Lección 6. “El Espíritu Santo y una vida santa” (1T 2017—El Espíritu Santo y la Espiritualidad)

El Espíritu Santo y el Vivir una Vida Santa (1T 2017—El Espíritu Santo y la
Espiritualidad)

Textos bíblicos: 1 Pedro 1:14-16; Isaías 6:3; Hebreos 12:14; 1 Corintios 6:11; 1 Timoteo
1:8; Salmos 15:1, 2; 1 Tesalonicenses 5:23.

Citas
• Al Espíritu Santo le encanta disponer las circunstancias de los hombres a fin de que se adentren a la esfera de la influencia de Dios. Maurice A. P. Wood
• El punto de partida en el camino del cristianismo ha demostrado ser o bien la felicidad o la desgracia de miles de almas inmortales. Por lo tanto hemos de tener mucho cuidado en este asunto. Lo único que debe preocupar a cada persona en este momento, más que nada en el mundo, es obtener un testimonio claro y definido de Dios que sus muchos pecados han sido perdonados y están cubiertos por la sangre. John Hames
• La oración es entrega sincera, sensible y cariñosa del alma a Dios, por medio de Cristo, en la fuerza y la asistencia del Espíritu, para toda las cosas que Dios ha prometido. John Bunyan
• A los creyentes no convertidos no les gusta escuchar mucho acerca del Espíritu Santo. Robert M’Cheyne
• Una regla general para el buen uso del tiempo es acostumbrarse a vivir en una continua dependencia del Espíritu de Dios. F. Fenelon
• Cuando estás realmente lleno del Espíritu Santo, es imposible que los demás no lo sepan. Rod Parsley

Para debatir

¿Cuál es el resultado de la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas? ¿En qué dirección nos guía del Espíritu? Si nos acercamos al Espíritu para aprender, ¿qué preguntas deberíamos hacer? Desde la perspectiva de la vida nueva en el Espíritu, ¿qué es lo que más debemos pedir? ¿De qué manera nuestras acciones ayudan u obstaculizan el caso de Dios en la gran controversia?

Resumen bíblico

Estamos llamados a ser santos (1 Pedro 1:14-16). El Señor Todopoderoso es santo (Isa. 6:3). “Algunos de ustedes eran así́, pero han sido limpiados y santificados. Han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo, y en el Espíritu de nuestro Dios.”
Heb. 12:14 FBV. Hemos sido limpiados, santificados y justificados (1 Cor. 6:11). 1 Tim. 1:8 nos dice que la ley es buena si se usa de manera correcta. David, por su parte, pregunta “Señor, ¿quién morará en tu santuario? ¿Quién habitará en tu santo monte? El que camina en integridad y justicia, y que habla la verdad.” Salmos 15:1, 2 NIV. Pablo escribe: “Que el mismo Dios de paz los santifique por completo, y que todo su ser— cuerpo, mente y espíritu—permanezca irreprochable para el regreso de nuestro Señor  Jesucristo.” 1 Tesalonicenses 5:23 FBV.

Comentario
En la víspera de la partida de su Salvador, lo que necesitaban oír los discípulos, más que cualquier otra cosa, eran palabras de esperanza. Se sintieron tranquilos al escuchar de Jesús que estarían con él un día, que iba a regresar, y lo más importante, que no los dejaría solos. A través de la obra del Espíritu Santo, Dios mismo está presente de una manera que Jesús en su cuerpo físico no podría estarlo.
Aunque en el Antiguo como en el Nuevo Testamento se demuestra que el Espíritu Santo ya estaba presente en el mundo desde hace mucho tiempo, su papel se hace más completo y notorio después de la ascensión de Jesús. Es como si ahora fuera reconocido y visto, y por ello es más eficaz en las vidas de los que buscan a Dios. El desarrollo de la verdad implica una mayor comprensión, y así Dios es capaz de obrar más a través de los que tienen una mejor comprensión.
El Espíritu Santo nos guiará a toda verdad (Juan 16:13), él también nos enseñará u nos recordará todas las cosas (Juan 14:26). Es interesante observar la inclusión que aquí se promete. El Espíritu es nuestro guía. Un guía que no nos lleva a descubrir parcialmente la verdad, ¡sino toda la verdad! ¿Qué significa esto para nosotros? ¿Cómo podemos conocer toda la verdad?
Algunos hacen demasiado énfasis en el veredicto de “no culpable” por parte de Dios, como por ejemplo, la cita de John Hames que leímos anteriormente. ¿Pero es este el aspecto más importante para nosotros? ¿Acaso no es la relación con Dios que nos conduce a la sanación y renovación más importante que algún tipo de decreto de que hemos sido perdonados? Todo depende de cómo enfoquemos el problema: Si lo vemos como una barrera legal que hay que superar para que Dios pueda perdonarnos, o como una separación causada por nuestras decisiones pecaminosas. ¿Creemos que debemos pagarle a Dios una multa? ¿O creemos que él quiere recuperar nuestra confianza y
aceptación? En la medida que nos dejemos guiar por el Espíritu Santo, comenzaremos a ver que el problema nunca tiene que ver con Dios, sino siempre con nosotros. Fuimos nosotros somos los que optamos por seguir nuestro propio camino; fuimos nosotros quienes elegimos el egoísmo del pecado. Dios siempre ha estado dispuesto a perdonar, sanar y restaurar, y no necesita maquinar ningún plan para lograr este objetivo. Vemos en la cruz sus brazos extendidos deseoso de que regresemos a él. Su deseo no es que “paguemos” algún tiempo de multa para poder perdonar nuestra deuda.
Para que podamos crecer en la gracia y vivir la experiencia sanadora que tanto necesitamos, y obtener una comprensión que nos llevara al amor y la armonía (la expiación), el Espíritu Santo es nuestro amigo y guía omnipresente.

Comentarios de Elena de White
El Espíritu Santo no obliga a los hombres a tomar un determinado curso de acción. Somos agentes morales libres; y cuando se nos ha impartido evidencias suficientes como las que tenemos, es nuestro deber decidir nuestro camino. {Review and Herald, 17 de Julio de 1888 par. 4} La iglesia de Dios es el palacio de la vida santa, lleno de variados dones, y dotado del Espíritu Santo. Los miembros han de hallar su felicidad en la felicidad de aquellos a quienes ayudan y benefician. {Los Hechos de los Apóstoles, p. 11} Los creyentes de Antioquía comprendían que Dios estaba dispuesto a obrar en sus
vidas “el querer como el hacer, por su buena voluntad.” Filipenses 2:13. Mientras vivían en medio de un pueblo que parecía preocuparse poco por las cosas de valor eterno, trataban de dirigir la atención de los de corazón sincero, y dar testimonio positivo de Aquel a quien amaban y servían. En su humilde ministerio, aprendieron a depender del poder del Espíritu Santo para hacer eficaz la palabra de vida. Y así, en las diversas ocupaciones de la vida, daban testimonio diariamente de su fe en Cristo. {Los Hechos de los Apóstoles, p.128} Porque tenemos una relación viviente con la fuente de una fortaleza que lo soporta todo. En nuestra vida divina seremos llevados a Jesucristo en cautividad. No viviremos por más tiempo la vida común de egoísmo, sino que Cristo vivirá en nosotros. Su carácter se reproducirá en nuestra naturaleza. Así llevaremos los frutos del Espíritu
Santo… {Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 41}

Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2017
Traducción: Shelly Barrios De Ávila

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