Jonathan Gallagher Leccion 6 -Actos simbólicos (4T 2015—Jeremías)

Lección 6. Actos simbólicos (4T 2015—Jeremías)

Textos bíblicos: Génesis 4:3–7, Números 21:1–9, Isaías 29:16, Romanos 9:18–21,
Jeremías 19, Hebreos 5:14, Jeremías 13:1–11.

Citas
• En ocasiones los símbolos pueden ser hermosos. Kurt Vonnegut
• El simbolismo existe para adornar y enriquecer, no para crear un sentido artificial de profundidad. Stephen King
• Pero incluso en la religión cristiana, gran parte de su significado real está oculto por palabras engañosas y símbolos que apenas pocos entienden. Ernest Holmes
• El Homo Sapiens es la especie que inventa símbolos en los cuales invertir pasión y autoridad, y luego olvida que los símbolos son inventos. Joyce Carol Oates
• Los símbolos son letreros imaginativos de la vida. Margot Asquith
• Los símbolos tienen un lenguaje que mata a las palabras. Alejandro Jodorowsky

Para debatir
¿Por qué la necesidad de actos simbólicos? ¿Qué problemas encontramos con los símbolos? ¿Qué estaba tratando de decir Jeremías con sus símbolos actuados? ¿Qué demuestra la falta de respuesta? Los ejemplos e ilustraciones son útiles, pero al final no son la realidad. ¿Entonces cómo entendemos? ¿Cómo vemos más allá de los símbolos?
Resumen bíblico
Jeremías 19 nos recuenta cómo Dios le dijo a Jeremías que comprara una vasija de barro de un alfarero y la hiciera pedazos, ilustrando lo que le iba a ocurrir a Israel. En Jeremías 13 se nos muestra una “parábola actuada” similar a esta: el cinto de lino
podrido. La Biblia contiene muchos actos simbólicos, como el sacrificio que se registra en Génesis 4:3-7, la serpiente de bronce en Números 21:1–9, e Isaías 29:16—otra vasija de barro que demuestra que la vasija no es superior al alfarero, y que se explica mejor en Romanos 9:18–21. Hebreos 5:14 (FBV) nos dice: “El alimento sólido es para los adultos, para los que tienen la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo.”

Comentario
Hay un antiguo proverbio que dice “los actos hablan más fuerte que las palabras.” Para llamar la atención del pueblo, Jeremías recurre a parábolas actuadas. Ellos han ignorado sus palabras, así que por medio de estos actos simbólicos, él espera transmitir elmensaje.
Las vasijas rotas y los cintos podridos cuentan lo mismo: un pueblo que está aproximándose de cabeza hacia la destrucción, pero que no se preocupa por su terrible fin. Jeremías está haciendo todo lo posible por advertirles, pero aun así ellos no lo
escuchan.
Usar una cosa para representar a otra es una técnica muy común. Incluso la usamos en nuestro discurso cuando decimos que algo es “como” otra cosa. Los símbolos nos dan otra perspectiva; una ilustración aclara el concepto.
Los profetas bíblicos a menudo usaban actos simbólicos para enseñar lo que querían decir, como Ezequiel acostado sobre su lado izquierdo, o Isaías, a quien se le dijo que caminara desnudo. Tales actos sin duda llamaban la atención, y luego el profeta
podía explicar el significado del acto simbólico.
En nuestra experiencia religiosa también hay muchos actos simbólicos. El comer el pan y beber del vino de la Comunión es uno de ellos. El bautismo. El lavamiento de los pies. Arrodillarnos para orar. La imposición de manos en señal de bendición. Todos estos actos tienen como fin comunicar un significado más profundo. ¿Por qué? Porque es muy difícil comunicar verdades espirituales. Pueden sonar muy abstractas o confusas. Necesitamos imágenes que nos ayuden a comprender; ejemplos que nos clarifiquen las cosas; acciones que lo hagan “real.” Sin tales símbolos es difícil siquiera comunicarlas, pues incluso las palabras son símbolos también.
El peligro está en que confundimos los símbolos con la realidad. Cuando Jeremías destruyó la vasija, se trataba de algo más que de un acto literal, incluso más que la advertencia de un desastre inminente. Su fin era mostrar la relación destruida y la
intensidad del lamento de Dios por su pueblo. Del mismo modo necesitamos mirar más allá de los símbolos de los cuales participamos. El bautismo es más que un rito de iniciación, es un anuncio público de una realidad interior de compromiso con Dios.

Los símbolos son útiles. Pero no perdamos de vista el hecho de que solamente son símbolos de la realidad más profunda, la realidad de nuestra experiencia espiritual con un Dios que desea la más profunda de las relaciones personales con nosotros.
Comentarios de Elena de White Todo el sistema de los tipos y símbolos era una profecía compacta del Evangelio,
una presentación en la cual estaban resumidas las promesas de la redención. Pero el pueblo de Israel perdió de vista sus grandes privilegios como representante de Dios.
Olvidaron a Dios, y dejaron de cumplir su santa misión. Los sacerdotes y gobernantes se
estancaron en una rutina de ceremonias. Estaban satisfechos con una religión legal, y era imposible para ellos dar a otros las verdades vivientes del cielo. {Los Hechos de los Apóstoles, p. 13} La forma de enseñar de Jesús era bella y atractiva, y siempre se caracterizó por la sencillez. Desplegó los misterios del reino de los cielos a través del uso de figuras y
símbolos con los que sus oyentes estaban familiarizados, y el pueblo le oía de buena gana, porque podían comprender sus palabras. No había uso de palabras tan altisonantes que fuera necesario consultar un diccionario para entenderlas. Ilustró las glorias del reino de Dios por el uso de experiencias e incidentes de la tierra. En su amor compasivo y ternura animó y consoló, y dio instrucciones a todos los que le oían; porque la gracia se derramó sobre sus labios a fin de inculcar a los hombres de la manera más atractiva los tesoros de la verdad. {Christian Education, p. 126} Por su propio sabio designio, el Señor encubre verdades espirituales en forma de símbolos. Mediante el uso de figuras del lenguaje, muchas veces eran dadas a sus
acusadores y enemigos las más francas y eficaces reprensiones, sin que pudieran hallar en sus palabras algo para condenarlo. En las parábolas y comparaciones Jesús encontró el mejor método para comunicar verdades divinas. En lenguaje sencillo, usando figuras e ilustraciones traídas del mundo natural, Él descubría las verdades espirituales a sus oyentes y exponía preciosos principios que se habrían escapado de sus memorias, sin dejar rastro, si él no hubiese relacionado sus palabras con emocionantes escenas de la vida, de la experiencia o de la naturaleza. Así despertaba el interés de ellos, suscitaba preguntas y, cuando había captado completamente su atención, los inculcaba sin vacilación el testimonio de la verdad. De este modo lograba causar una impresión tal en el corazón, que más tarde sus oyentes podían mirar aquello con lo que él había relacionado su enseñanza, y podían recordar las palabras del Divino Maestro.{Fundamentals of Christian Education, p. 236}

Preparado y escrito © Jonathan Gallagher 2015
Traducción al español: Shelly Barrios De Ávila.

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