Jonathan Gallagher Lección 13. – El Tabernáculo (3T 2025 El Éxodo de Egipto)

Lección 13. El tabernáculo(3T 2025 El Éxodo de Egipto)

Textos bíblicosÉxodo 35:1–36:7; Gén. 1:1; Éxodo 36:8–39:31; Heb. 7:25; Éxodo 40:1–
38; Juan 1:14.

Citas

  1. [Los israelitas] se habían alejado tanto que no podían comprender cómo Dios podía habitar con ellos siendo invisible, así que Dios dijo:
  2. “Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos.” (Éxodo 25:8) La columna de nube sobre el tabernáculo y la presencia visible de Dios manifestada en su interior, ayudaron a los israelitas a comprender más fácilmente la presencia constante del Señor con ellos. Stephen Haskell
  3. El Santuario era el corazón del sistema simbólico. Allí el Señor colocó su nombre, manifestó su gloria y se comunicó con el Sumo Sacerdote en relación con el bienestar de Israel. O.R.L. Crozier
  4. Bajo el antiguo sistema mosaico, Dios tenía una morada visible entre los hombres. La brillante shekinah se veía entre las alas de los querubines que cubrían el propiciatorio; y en el tabernáculo, mientras Israel viajaba por el desierto, y más tarde en el templo cuando se establecieron en su tierra, había una manifestación visible de la presencia de Jehová en el lugar consagrado a su servicio. C.H. Spurgeon
  5. El mayor hecho del tabernáculo era que Jehová estaba allí; una Presencia esperaba detrás del velo. De manera similar, la presencia de Dios es el hecho central del cristianismo. En el corazón del mensaje cristiano está Dios mismo, esperando que sus hijos redimidos entren en conciencia de su Presencia. A.W. Tozer
  6. ¿Te das cuenta de que Jesús está en el tabernáculo expresamente por ti, solo por ti? Arde en el deseo de entrar en tu corazón… no escuches al demonio, ríete de él y ve sin miedo a recibir al Jesús de la paz y del amor. Santa Teresa de Lisieux
  7. La humanidad ha desterrado a la Divinidad de su presencia; lo ha relegado a un santuario; las paredes del templo restringen su mirada; no existe fuera de él. —Denis Diderot

Para debatir
¿Cuáles son tanto las bendiciones como los desafíos de meditar en el Tabernáculo, sus muebles y sus símbolos? ¿Cómo podemos hacer que todo este material bíblico sea relevante para nuestro mundo moderno? ¿Qué se suponía que debía demostrar el Tabernáculo de reunión al pueblo? ¿Qué podemos aprender sobre la naturaleza de un Dios que quiere “acampar” con nosotros?

Resumen bíblico
Éxodo 35:1–36:7 contiene las instrucciones sobre cómo construir la tienda (el tabernáculo). Génesis 1:1 nos remite a Dios como el creador de los cielos y la tierra. Éxodo 36:8–39:31 describe la implementación de esas instrucciones y la fabricación del tabernáculo y su mobiliario. Jesús es el sumo sacerdote que puede salvar a todos los que se acercan a Él, ya que intercede por ellos (ver Hebreos 7:25). Éxodo 40:1–38 relata la dedicación del tabernáculo y cómo el Señor lo llenó con su presencia. “El Verbo se hizo hombre y vivió entre nosotros. Y vimos su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de
verdad.” —Juan 1:14.”

Commentario
“Tabernáculo.” ¿Qué clase de palabra es esa? ¡Definitivamente no es una que usemos en una conversación normal! Entonces, ¿de dónde viene y qué significa? La palabra proviene del latín “tabernaculum”, que significa tienda, y a su vez deriva de “taberna”, que quiere decir cabaña. De hecho, taberna es también la palabra de la cual proviene el término inglés tavern (taberna o cantina).
El tabernáculo en el Antiguo Testamento se traduce del hebreo mishkán, que significa tienda. También se le llama la Tienda (‘ohel) de Reunión (mo’ed). Dado que los israelitas vivían en tiendas mientras viajaban por el desierto, en cierto sentido, esta era la “Tienda de Dios”, donde el sumo sacerdote se encontraba con Él. Hoy, la palabra tabernáculo tiene una connotación exclusivamente religiosa, pero en realidad simplemente significa una tienda de campaña.
Esto es significativo al llegar al Nuevo Testamento, ya que en el primer capítulo del evangelio de Juan se dice: “Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.” —Juan 1:14 La palabra traducida como habitó es skenoo, que literalmente significa “acampó” o “puso su tienda”. Así que la frase podría traducirse más literalmente como: “El Verbo se hizo humano y puso su tienda entre nosotros.” O, usando el lenguaje del Antiguo Testamento: “Y tabernaculó entre nosotros.”
Esta explicación es relevante para mostrar cómo Dios siempre ha querido estar con su pueblo, vivir en medio de ellos. Ese es el gran objetivo expresado en Apocalipsis 21:3: “Ahora el hogar de Dios está con los seres humanos, y él vivirá con ellos.” La promesa de que Dios estará con nosotros es, sin duda, el hecho más asombroso del cristianismo. Desde el principio, cuando Dios se encontraba con el ser humano en el jardín, ha estado intentando vivir y habitar con nosotros.

En la columna de nube de día, y la columna de fuego de noche, Dios mostró a los israelitas que realmente estaba con ellos. En el humo, los truenos, relámpagos y destellos del monte Sinaí, Dios manifestó su presencia y se reunió con su pueblo. Y cuando Moisés descendió del monte, su rostro brillaba con la gloria reflejada de haber estado con Dios.
También en la gloria Shekinah que llenó el templo de Salomón, Dios decía: “Estoy con ustedes”. Real. Verdadero. Concreto. Dios quiere estar con nosotros, y todos sus esfuerzos están dirigidos a ese propósito.
Pero ni siquiera todo eso fue suficiente. Todos los símbolos y señales, todo el trueno y relámpago, no podían expresar plenamente la presencia de Dios.
Ni siquiera el arca del pacto ni el glorioso templo podían decir lo suficiente sobre lo que significa Dios con nosotros. Así que “Dios envió a su Hijo…”

En Isaías 7:14 y 8:8, el nombre profético de ese que habría de venir es “Emanuel”.
Y cuando Jesús nació, se le dijo claramente a sus padres: “Y llamarás su nombre
Emanuel,” que significa Dios con nosotros. Dios ahora está presente con la humanidad caída. A través de toda la vida de Jesús, su muerte y su resurrección, se prueba la verdad de su nombre. Sin embargo, curiosamente, aparte de esa breve referencia en Mateo, a Jesús nunca se lo llama directamente Emanuel. ¿Por qué? Porque aunque era verdaderamente Dios con nosotros, Jesús no vino como rey glorioso, sino como siervo sufriente. Sus títulos mesiánicos no fueron usados, y Jesús se refirió a sí mismo simplemente como “el Hijo del Hombre”. Un hombre entre los hombres. Humano. Y este Jesús, este Dios con nosotros, murió con nosotros como un criminal colgado en una cruz.

Jesús, Emanuel, estuvo con nosotros por un tiempo terriblemente corto. Así que, aunque el nacimiento de Jesús fue verdaderamente el inicio de “Dios con nosotros”, la realidad plena de esa presencia sigue estando incompleta. Después de treinta breves años, la presencia física del Hijo de Dios terminó, primero en
la crucifixión y luego en la ascensión. ¿Qué queda entonces de Dios con nosotros? Solo a través de la reunión final en su regreso se cumplirá plenamente esa promesa: Hijo de Dios, Hijo del Hombre… Dios con nosotros.

Comentarios de Elena de White
En el ministerio del tabernáculo, y más tarde en el templo que lo reemplazó, mediante figuras y sombras se enseñaban diariamente al pueblo las grandes verdades relativas a la venida de Cristo como redentor, sacerdote y rey; y una vez al año se le inducía a contemplar los acontecimientos finales de la gran controversia entre Cristo y Satanás, que eliminarán del universo el pecado y los pecadores. {Exaltad a Jesús, p. 20} Así Cristo levantó su tabernáculo en medio de nuestro campamento humano.

Hincó su tienda al lado de la tienda de los hombres, a fin de morar entre nosotros y familiarizarnos con su vida y carácter divinos. {El Deseado de todas las Gentes, p. 15} Aquí, donde el Hijo de Dios habitó en forma humana; donde el Rey de gloria vivió, sufrió  y murió; aquí, cuando renueve todas las cosas, estará el tabernáculo de Dios con los hombres, “morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será su Dios con ellos.” Y a través de las edades sin fin, mientras los redimidos anden en la luz del Señor, le alabarán por su Don inefable:Emmanuel; “Dios con nosotros.” {El Deseado de Todas las Gentes, p.18}

Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2025
Traducción: Shelly Barrios De Ávila

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