Jonathan Gallagher. Leccion 11. Entristeciendo y resistiendo al Espíritu (1T 2017)

Leccion 11. Entristeciendo y resistiendo al Espíritu

Textos bíblicos: Hechos 7:51; Hebreos 10:24, 25; Efesios 4:25-5:2; 1 Tesalonicenses
5:19-21; Marcos 3:28, 29.

Poema
Este es el pecado contra el Espíritu Santo:
Hablar del poder de asesinar como un derecho divino,
Y clamar a Dios para que proteja la casa de los comandantes viles,
Y que esos comandantes viles conviertan a los hombres en lobos y cerdos.
Salir a matar en nombre de la Misericordia Blanca,
hacer apestar las trincheras con salpicadura de sesos,
rasgando nervios y arterias,
sembrando carne humana por las llanuras doradas.
Saquear ciudades en nombre de cualquier religión,
y convertir los hogares en pocilgas donde todos gritan.
Convertir a los niños en pequeños fugitivos,
y hacer a sus madres morir en un angustioso grito.
Este es el pecado contra el Espíritu Santo.
Este es el pecado sin expiación:
Exponer la rapiña en nombre de Cristo:
Dar la cara y endurecer el corazón.
Vachel Lindsay, El pecado imperdonable (Traducido)

Para debatir
¿Por qué Jesús habla tan firmemente sobre el pecado contra el Espíritu Santo?
¿Cómo deberíamos reaccionar? ¿Es este un pecado específico, o se trata de una actitud?
¿Cómo se refleja esto en Dios y en los temas implícitos en la gran controversia? ¿Cuál es
el verdadero problema con el pecado y su impacto en nuestra relación con Dios? ¿Qué le
muestra esto al universo que observa?

Resumen bíblico
Esteban advertía a su audiencia de que estaban comportándose como sus
ancestros, siendo testarudos y de “dura cerviz” (Hechos 7:51). Hemos de animarnos unos
a otros (Heb. 10:24, 25). En Efesios 4:25-5:2 Pablo le dice a la iglesia lo que debe y lo
que no debe hacer, especialmente: “No desaniméis el Espíritu con el que Dios los ha
sellado para el día de la redención.” Efesios 4:30 FBV. También se nos dice que no
debemos apagar el Espíritu (1 Tes. 5:19-21). Jesús dijo que la blasfemia contra el Espíritu
Santo es imperdonable (Marcos 3:28, 29).

Comentario
En mi experiencia pastoral me he encontrado con varias personas convencidas de
haber cometido el pecado imperdonable contra el Espíritu Santo. El hecho de que todos
estos pecados sean diferentes nos da al menos un par de puntos de vista sobre este, que o
bien estas personas estaban completamente equivocadas, o no se trata de un pecado
específico. Como le aconsejé a estas personas, también estaba claro para mí que ya que
estaban preocupados por estos pecados y querían el perdón, entonces es poco probable
que efectivamente hubieran cometido el pecado imperdonable. Un estudio de la Escritura
revela que los únicos pecados que no se pueden perdonar son los que no queremos que se
nos perdonen. Las palabras de Jesús en relación con el pecado contra el Espíritu Santo
deben leerse en su contexto completo. Debemos buscar el significado de todo el texto, no
tomando un texto fuera de su contexto específico y dándole el significado que podemos
creer que merece. Por esta razón, debemos leer los versos en Mateo 12 y Marcos 3 para
establecer el punto principal que Jesús está tratando de enfatizar.
Los textos anteriores enfatizan principalmente el hecho de que Jesús murió para
salvarnos. En el contexto del pecado imperdonable, esta actitud de entrega de Dios tiene
aún más sentido: tanto quiere salvarnos y sanarnos de los daños del pecado, que si nos
negamos a venir a él, entonces no puede hacer nada por nosotros. Al igual que un médico
que se lamenta porque un paciente se niega a venir a él para el tratamiento, Dios se
lamenta por todos los que se niegan a venir a él, el único que puede curar la enfermedad
del pecado. Esta es la verdad detrás del concepto del pecado imperdonable. No es que
Dios no quiera ayudarnos, sino que nos negamos a recibir su ayuda. La primera cita
ilustra esto: al cerrar los ojos a la evidencia, al ser tercos ante los ruegos de Dios, al
aceptar de las mentiras del diablo, los fariseos pecaron contra el Espíritu Santo. El pecado
es el rechazo de Dios y la aceptación de las mentiras del diablo.
“La Biblia dice que ningún hombre tiene excusa alguna. Incluso los que no tienen
buenas razones para creer y muchas para no creer, no tienen excusa tampoco, porque la
razón suprema por la que no creen es porque han rechazado al Espíritu Santo de Dios.”
William Lane Craig. Este pensamiento asume que si incluso la verdad acerca de Dios, por
la razón que sea, entonces estamos destinados de todos modos al infierno por no creer.
Esto tergiversa completamente la Escritura y nos conduce a una imagen distorsionada de
Dios. Pero si creemos que Dios es justo y verdadero, entonces creemos que él siempre ha
de actuar de ese modo también, tal como lo que Abraham concluyó después de discutir
sobre la destrucción inminente de Sodoma y Gomorra.
La tragedia está en el hecho de que por estos “argumentos” muchas personas de
pensamiento recto se vuelven contra el Dios de la Biblia y se alejan de la salvación.
Lamentablemente parece que los creyentes errados hacen más daño que los ateos activos.
Si la imagen que tenemos de Dios es correcta, entonces ¿no le agradaría más a él una
persona que rechaza una falsa imagen de Dios que otra que acepta deliberadamente una
imagen falsa y malvada? ¿Acaso no es un gran pecado tergiversar la verdad, distorsionar
la imagen de Dios y hacer caer a otros en nombre de él mismo? Ojalá que siempre
hablemos bien de nuestro fiel y verdadero Dios.

Comentarios de Elena de White
Ellos [los fariseos] atribuyen a los agentes satánicos el poder sagrado de Dios, que
se manifiesta en las obras de Cristo. Por lo tanto los fariseos pecaron contra el Espíritu
Santo. Con su corazón terco, hostil y duro como el hierro, determinaron cerrar sus ojos a
todas las evidencias y por lo tanto cometieron el pecado imperdonable. {5BC 1092}
Al rechazar a Cristo, el pueblo judío cometió el pecado imperdonable, y
desoyendo la invitación de la misericordia, podemos cometer el mismo error… Mientras
uno hace esto, no puede hallar esperanza ni perdón y perderá finalmente todo deseo de
reconciliarse con Dios. {El Deseado de Todas las Gentes, p. 291}
El Señor envía advertencias a su pueblo, no para destruirlos, sino para corregir sus
errores. Nunca me han sido dado el testimonio para acongojar a nadie. “Usted ha
cometido el pecado imperdonable.” Dios nunca le dijo a nadie que le dijera a un hermano
las palabras “has cometido el pecado imperdonable.” El señor no ha enviado este mensaje
al hermano Nelson para acongojar al hermano Breed, al anciano Irwin, o al anciano A. T.
Jones. {Review and Herald, 30 de Julio de 1901 par. 5}

Preparado Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2017
Traducción: Shelly Barrios De Ávila

Radio Adventista
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