Jonathan Gallagher Lección 10: “La destrucción de Jerusalén” (4T 2015 Jeremias)

Lección 10.  La destrucción de Jerusalén (4T 2015—Jeremías)

Textos bíblicos: Ezequiel 8, Romanos 1:22–25, Jeremías 37:1–10, 38:1–6, Jeremías
29:1–14, Daniel 9:2.

Citas
• No hay ciudad en el mundo, ni siquiera Atenas o Roma, que haya jugado un papel en la vida de una nación por tanto tiempo, como lo ha hecho Jerusalén en la vida del pueblo judío. David Ben-Gurion
• Sin Jerusalén, la tierra de Israel es como un cuerpo sin alma. Elhanan Leib Lewinsky
• Durante tres mil años, Jerusalén ha sido el centro de la esperanza y anhelo judío. Ninguna otra ciudad ha jugado un papel tan dominante en la historia, cultura, religión y conciencia de un pueblo como Jerusalén en la vida de los judíos y el judaísmo. Por siglos de exilio, Jerusalén siguió viva en los corazones de los judíos donde quiera que estaban como el punto focal de historia judía, como símbolo de gloria ancestral, de satisfacción espiritual y renovación moderna. Este corazón y alma del pueblo judío suscita el pensamiento de que si queremos una sola palabra para simbolizar toda la historia judía, esa palabra sería ‘Jerusalén.’ Teddy Kollek
• Nuestra tierra natal nos atrae a todos, no sé por qué dulzura, pero nunca nos permite olvidar. Ovidio, Los poemas del exilio.
• Porque el acto impío engendra más después de él, como la cría de los padres. Aquiles
• Si bien los molinos de Dios muelen despacio, muelen muy pequeño; aunque con paciencia espera, muele con exactitud todo. Henry Wadsworth Longfellow
• La vida es una expulsión implacable del lugar de donde venimos y una expulsión permanente de reinos extranjeros. Estamos en exilio y nuestra mayor ilusión es volver a la tierra perdida. Es el sueño más grande porque no importa cuánto tiempo va a durar nuestro exilio, el sueño seguirá siendo el mismo. Es el más grande sueño, porque cuando finalmente nos preocupamos solo por este sueño, entonces nuestro exilio habrá terminado. Franco Santoro

Para debatir
¿Qué lecciones debemos aprender de los últimos días de Jerusalén, antes de su captura por los babilonios? ¿Cómo aparece aquí el rey Sedequías? Si nos enfrentáramos con tal situación, ¿qué elegiríamos? ¿Ponemos a Dios antes que a nuestro país? ¿Cómo
encaja aquí el patriotismo? ¿Qué asuntos de la gran controversia vemos aquí?

Resumen bíblico
Jeremías 37-39 narra la triste historia de los últimos días de su reinado de Sedequías y la toma de Jerusalén. Es interesante observar las conversaciones entre Sedequías y Jeremías. Es evidente que el rey empezó a ver la escritura en la pared,
aunque sus funcionarios no lo hicieron. Buscó un poco de ayuda, pero no le gustó la respuesta. EL mensaje consistente de Jeremías no era oponerse a los babilonios, ya que esta era la voluntad de Dios. Sin embargo, para los líderes esto sonaba como una traición, ya que minó la moral de los defensores de la ciudad. El rey intentó por lo menos a medias ayudar a Jeremías, a fin de que por lo menos Jeremías no muriera en una terrible prisión. Pero, lamentablemente, el rey era demasiado temeroso de sus funcionarios y del pueblo para actuar de acuerdo con la voluntad de Dios.
Romanos 1: 22-25 relata lo que le sucede a los que “cambiaron la verdad de Dios por la mentira,” él finalmente se da por vencido en ellos. Dios tuvo que renunciar al pueblo de Jerusalén en este momento porque nadie le escuchaba. Daniel 9: 2, sin embargo, deja claro que todavía hay esperanza, que la cautividad babilónica durará 70 años, como Jeremías lo predijo.

Comentario
A lo largo de todos tiempos, Dios ha enfrentado con el dilema de que solo mediante una demostración de fuerza, él puede convencer a las aburridas mentes humanas de su superioridad; y habiendo hecho eso ellos esperan poder manipular su
poder divino.
A lo largo de la historia de Israel, su pueblo estaba convencido del verdadero Dios sólo mientras iban ganando. Porque todas las naciones, la prueba de fuego de cuál dios es el mejor se determina en la batalla. Quienquiera que gane tiene el dios más poderoso.
Entonces, ¿qué hace el verdadero Dios? ¿Cómo convence a esos corazones endurecidos acerca de su verdadero carácter? Sólo demostrando su poder para que puedan escuchar. Y la capacidad de atención del pueblo está claramente limitada.
Una y otra vez Dios permite que su pueblo experimente los resultados de seguir su propio camino, sólo para tener que traerlos de vuelta por la prueba de su poder superior. Sólo de esta manera lo respetarán. Pero entonces se sumergen en un exceso de
confianza, y con la presunción creer que cualquier cosa que hagan, Dios tiene que estar de parte de ellos, porque de lo contrario su reputación se verá afectada. El resultado final de esta actitud es la destrucción de Jerusalén y el exilio.
Imaginémonos. El todopoderoso Dios verdadero nos ha defraudado, mientras somos llevados a Babilonia. ¿Qué pensaríamos del poder de Dios ahora? Tal vez algunos aprendieron la lección: “No con ejército, ni con fuerza, sino con
mi espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.” (Zacarías 4: 6). Y no malinterpretemos el verso. Dios no está diciendo: “no por su fuerza, sino con mi poder.” Es por medio de su espíritu. Dios no está tratando de hacerlos creer a la fuerza. El todopoderoso Creador del Universo ha optado por no usar ese poder. Él no quiere la aceptación basada en el temor, ni el culto basado en la amenaza del poder punitivo. Si eso fuera lo que Dios quiere, él podría haber logrado su objetivo desde el principio, de lo contrario todos los disidentes habrían sido destruidos por la desintegración instantánea. No. Dios no usa el poder para lograr su voluntad. Pero pocos entienden el mensaje.

Comentarios de Elena de White
Durante cuarenta años iba a destacarse Jeremías delante de la nación como testigo por la verdad y la justicia. En un tiempo de apostasía sin igual, iba a representar en su vida y carácter el culto del único Dios verdadero. Durante los terribles sitios que iba a
sufrir Jerusalén, sería el portavoz de Jehová. Habría de predecir la caída de la casa de David, y la destrucción del hermoso templo construido por Salomón. Y cuando fuese encarcelado por sus intrépidas declaraciones, seguiría hablando claramente contra el pecado de los encumbrados. Despreciado, odiado, rechazado por los hombres, iba a presenciar finalmente el cumplimiento literal de sus propias profecías de ruina inminente, y compartir el pesar y la desgracia que seguirían a la destrucción de la ciudad condenada… ¡Qué lección da esto a los hombres que ocupan hoy puestos de responsabilidad en la iglesia de Dios! ¡Cuán solemne advertencia les resulta para que reprendan fielmente los males que deshonran la causa de la verdad! {Profetas y Reyes, p. 299; 306}

Preparado el 28 de enero de 2015 © Jonathan Gallagher 2015
Traducción al español: Shelly Barrios De Ávila.

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