Lección 10. El verdadero Josué(4T 2025Lecciones de Josué acerca de la fe)
Textos bíblicos:1 Cor. 10:1–13; Matt. 2:15; Josué 1:1–3; Hechos 3:22–26; Heb. 3:7—4:11; 2 Cor. 10:3–5.
Citas
- Una extraña analogía, hijo, pero en verdad hubo una guerra en el cielo, y ahora ves a los vencidos, ardiendo mientras caen, como estrellas. En la oscuridad antes del primer amanecer, suya fue la primera locura; suya la primera rebelión. — Neil Gaiman
- GUERRA. No hay solución para ella. Nunca hay un verdadero vencedor. El ganador
genera tanto odio que, al final, es derrotado. — Michel Simon - No hay terreno neutral en el universo; cada centímetro cuadrado, cada fracción de segundo, pertenece a Dios y es contrarreclamado por Satanás. — C. S. Lewis
- El portar armas, o involucrarse en la guerra, es una violación directa de las enseñanzas de nuestro Salvador y del espíritu y la letra de la ley de Dios. — Declaración votada por la Conferencia General ASD (1867).
Para debatir
¿Qué debemos aprender de la vida y la experiencia de Josué? ¿De qué manera el Nuevo Testamento hace que la historia de Israel sea relevante para la vida del cristiano? ¿Qué clase de guerra es en la que estamos involucrados? ¿Se trata de usar el poder de Dios para lograr lo que Él quiere? ¿Cómo encaja esto con las acusaciones del Diablo y la forma en que Dios responde en la gran controversia?
Resumen bíblico
Pablo utiliza la historia de Israel como ejemplo para los cristianos en 1 Corintios 10:1–13. Mateo 2:15 registra la profecía de que el Hijo sería llamado de Egipto. Josué 1:1–3 inicia con las instrucciones de Dios a Josué al asumir el liderazgo después de Moisés. En Hechos 3:22–26 Pedro se refiere a la profecía de Moisés sobre el envío de un profeta semejante a él. Hebreos 3:7–4:11 también hace referencia a la historia de Israel, en particular en relación con entrar en el reposo de Dios. «Nuestras armas no son de este mundo, sino el poder poderoso de Dios que destruye fortalezas de razonamientos humanos, derribando teorías engañosas.” (2 Corintios 10:3).
Comentario
Realmente es necesario leer todo el libro de Josué, así como las demás referencias a él en otros libros bíblicos, para establecer quién fue “el verdadero Josué.” Sin embargo, en los textos bíblicos propuestos para este tema solo se nos dan tres versículos de Josué 1. El tema principal, sin embargo, no es Josué en sí mismo, sino cómo podemos aplicar estas lecciones a nuestras propias vidas. Los versículos clave están en 2 Corintios 10:3–5, que describen cómo Dios gana la gran controversia usando su poder no para forzar ni coaccionar, sino para destruir fortalezas del pensamiento humano y derribar teorías engañosas, capturando cada idea rebelde.
¿De qué estamos hablando aquí? Es Dios, mediante la demostración, mostrando el error en el pensamiento de Satanás, y nosotros, cuando seguimos sus acusaciones equivocadas y engañosas contra Dios. Así que, aunque el título sea “El verdadero Josué,” en realidad esto es simplemente un símbolo de seguir a Dios y su camino, como ejemplo para los cristianos. Nuestra guerra puede no ser contra tribus cananeas, pero sigue siendo muy real: “No tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales.” (Efesios 6:12).
Dios creó todas las cosas y está llevando a cabo un propósito supremo que requiere que hagamos una elección entre dos estilos de vida. Así como Satanás, Adán y Eva hicieron la elección equivocada, gran parte de la humanidad ha hecho lo mismo desde entonces. Satanás es el “dios de este mundo” que “ha cegado la mente de los incrédulos” (2 Corintios 4:4). Es “el que engaña al mundo entero” (Apocalipsis 12:9) y “el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (Efesios 2:2). De esta manera se entiende la maldad de Hitler y de otros déspotas: un mal que surge de las decisiones personales bajo la influencia del diablo y sus seguidores caídos. También se entiende la “normalidad” de la naturaleza humana. Es una naturaleza que odia a Dios: “La mente pecaminosa es enemiga de Dios, porque no se somete a la ley de Dios, ni tampoco puede hacerlo. Los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.” (Romanos 8:7, 8). “Engañoso es el corazón más que todas las cosas.” (Jeremías 17:9).
Estos pensamientos van en contra de las ideas populares sobre la naturaleza humana, pero son las palabras profundas del Creador, que nos conoce perfectamente. Jesús mismo lo resumió: “Lo que sale de la boca viene del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios y blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre.” (Mateo 15:18–20). Surgen de las influencias espirituales que dominan “este presente siglo malo” (Gálatas 1:4), y de las decisiones que cada uno de nosotros toma en la vida.
Entonces, ¿cómo “ayudamos” a Dios a ganar? La pregunta en sí es errónea, ya que Dios ciertamente puede ganar sin nuestra ayuda. Pero nos ha invitado a participar, y sin duda hacemos nuestras contribuciones, hacia un lado o hacia el otro.
A veces pensamos que, en nuestra propia fuerza, podemos luchar en el lado correcto y obtener la victoria. Pero la Biblia deja en claro que la batalla no es contra carne y sangre, y que los asuntos son realmente de una escala inmensa. Nuestras pequeñas batallas solo tienen sentido si se insertan en el marco más amplio. Nuestro papel es identificarnos con Dios y su carácter, no porque se nos fuerce o manipule, sino porque reconocemos que lo correcto es correcto, que las leyes morales del universo son enteramente bien fundadas y nada arbitrarias.
Reconocer contra qué luchamos debería llevarnos a ser muy humildes respecto a nuestra propia fuerza y habilidades. En nosotros mismos no tenemos capacidad alguna para derrotar al diablo y su injusto uso de la fuerza. Pero nuestro papel es tomar las decisiones correctas, colocarnos del lado de la justicia y la verdad, y demostrar con nuestra vida que, pase lo que pase, no abandonaremos la convicción de que Dios dice la verdad y es totalmente digno de confianza. Pues el final será la victoria, cuando el caso de Dios quede demostrado plena y eternamente justo.
Comentarios de Elena de White
El camino de los hijos de Dios debería ser ascendente para avanzar rumbo a la victoria. Alguien mayor que Josué está dirigiendo los ejércitos de Israel. Hay Alguien en nuestro medio, el Capitán de nuestra salvación, que ha dicho para que tengamos ánimo: “He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Mateo 28:20. “Confiad, yo he vencido al mundo”. Juan 16:33. Nos conducirá seguramente a la victoria. 2TPI, p. 111}
El Señor tiene una gran obra para ser hecha en este mundo. La obra de Dios ha sido dada a cada hombre para que la realice. Pero el hombre no debe hacer del hombre su guía, para que no sea conducido por el mal camino; esto es siempre inseguro. Mientras la religión de la Biblia incluye los principios de la actividad en el servicio, al mismo tiempo está la necesidad de pedir sabiduría diariamente de la Fuente de toda sabiduría. ¿Cuál fue la victoria de Josué? Meditarás en la Palabra de Dios de día y de noche. La palabra del Señor llegó a Josué precisamente antes que pasara el Jordán…
Este era el secreto de la victoria de Josué. Hizo de Dios su guía.—Ibid. {CVp. 116} Hay batallas continuas que pelear, y no estamos seguros ni un momento a menos que nos coloquemos bajo la tutela de Aquel que dio su propia vida preciosa para hacer posible que todo aquel que crea en Él como el Hijo de Dios, mientras enfrenta la presión de la variada ciencia de Satanás, pueda escapar de las corrupciones que hay en el mundo por la concupiscencia. Él es plenamente capaz, en respuesta a nuestra fe, de unir nuestra naturaleza humana con su naturaleza divina. Mientras confiamos en Él, participamos de la naturaleza divina y fortalecemos nuestros propios esfuerzos, proclamamos la misión de Cristo en la tierra: paz en la tierra y buena voluntad para con los hombres. Estamos obligados a hablar de los peligros de la guerra contra enemigos invisibles, y a mantenernos con la armadura puesta, porque no luchamos meramente contra carne y sangre, sino contra principados, potestades y huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales… Por lo tanto, necesitamos permanecer bajo la constante tutela de los santos ángeles. {HP 117}
Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2025
Traducción: Shelly Barrios De Ávila




