Muchos se preguntan cuán importante es arrodillarse cuando oramos, ya que se menciona que arrodillarse es la postura humilde que usaron Daniel, Esteban, Pablo e incluso Jesús. Si la oración es hablar con Dios en cualquier lugar, en cualquier momento, como ‘abrir el corazón a Dios como a un amigo’ Steps to Christ, p. 93, entonces quizás nuestra condición cardíaca importe más que la postura física que asumimos al orar.
La Biblia también recoge a personas que se levantaron para orar, por ejemplo: Josafat, Ana y Job. Incluso se dice que David está sentado durante una oración (2 Samuel 7:18). Luego había algunos guerreros de oración que se postraban tumbándose boca abajo en total sumisión ante Dios.
Sea cual sea la postura que adoptes para orar, asegúrate de que tus sentimientos internos reflejen sumisión y entrega a Dios. Haz todo lo posible por liberarte de distracciones e interrupciones, para que Dios tenga toda tu atención y concentración, por eso algunos cruzan las manos y cierran los ojos. Dirige tus pensamientos a Su poder y majestad, y especialmente a Su amor. Eso es lo que más importa para Dios.




