Los modelos a seguir, aunque necesarios, pueden ser obviamente buenos o malos. Desgraciadamente, no faltan malas en este mundo. Los medios nos los presentan de formas deslumbrantes y atractivas. No te dejes engañar por estilos de vida brillantes y glamurosos. El resultado final suele ser decepcionante e incluso peligroso.
Como Pablo describió aquellos en los que no debemos modelar nuestra vida, lo hace con llanto y dolor profundos (Filipenses 3:18). Sabe que su final será la destrucción. Han puesto su corazón en cosas terrenales. Egoístamente deseando satisfacción y alegría temporales, su dios es su apetito. Habiendo hecho de sus vientres su dios, como lo describió Pablo (Filipenses 3:19).
Paul, como es característico, no llama a estos malos ejemplos sus enemigos. Para él, son “enemigos de la cruz de Cristo” (Filipenses 3:18). Solo con una actitud amorosa podemos derribar barreras y fomentar la unidad con quienes no están de acuerdo con nosotros. Centrarse en el sacrificio y el amor de Cristo, recordando que todos no alcanzamos Su gloria, puede ayudar a sanar relaciones rotas y ayudarnos a unirnos en unidad.




