Lección 12. Cómo lidiar con falsos maestros
(3T 2026 Primera y Segunda a los Corintios)
Textos bíblicos:2 Corintios 10:1–17; Jeremías 9:24; 2 Corintios 11:1–15, 22–28; 2 Corintios 12:20–21; 2 Corintios 13:5.
Citas
- Los falsos maestros invitan a las personas a venir a la mesa del Maestro por lo que hay sobre ella, no porque amen al Maestro. Hank Hanegraaff
- A menos que quienes afirman ser portavoces de Dios demuestren que sus motivaciones más profundas y el patrón de su vida son honrar, glorificar y exaltar a Dios, y crecer en humildad, santidad y obediencia, podemos estar seguros de que Dios no los ha llamado ni enviado. Si están orientados hacia el dinero, el prestigio, el reconocimiento, la popularidad, el poder, el libertinaje sexual y el egoísmo, no pertenecen a Jesucristo. Si son orgullosos, arrogantes, resentidos, egocéntricos y entregados a sus propios deseos, claramente son falsos profetas. La verdadera prueba es una actitud de bienaventuranza caracterizada por la humildad. John MacArthur
- En última instancia, será la enseñanza positiva acerca de la fe cristiana la que constituya la mejor protección contra la herejía, porque nunca podremos abarcar todos los posibles errores que los falsos maestros puedan llegar a inventar. Douglas Moo
- ¿Cuál es la mejor protección contra la falsa enseñanza? Sin lugar a dudas, el estudio constante de la Palabra de Dios, acompañado de oración para recibir la enseñanza del Espíritu Santo. La Biblia fue dada para ser lámpara a nuestros pies y luz para nuestro camino (Salmo 119:105). Quien la lee correctamente nunca será llevado a un grave error. Es el descuido de la Biblia lo que hace que tantas personas caigan presa del primer falso maestro que escuchan. J.C. Ryle
- Apartarse de los predicadores y publicadores sin vida de nuestros días puede implicar llevar una verdadera cruz. Tus motivos serán malinterpretados, tus palabras serán tergiversadas y tus acciones serán entendidas de manera equivocada. Las afiladas flechas de los falsos rumores serán dirigidas contra ti. Te llamarán orgulloso y autosuficiente porque te niegas a tener comunión con quienes solo profesan una fe vacía. Te considerarán crítico y amargado si denuncias con claridad los sutiles engaños de Satanás. Te tacharán de estrecho de mente y falto de amor porque te niegas a unirte a quienes elogian a los hombres “grandes” y “populares” de la época. Cada vez comprenderás con mayor dolor que el camino que conduce a la vida eterna es “estrecho” y que POCOS son los que lo encuentran. Arthur W. Pink
- Para dialogar
¿Por qué es tan importante enfrentar a los falsos maestros? ¿Quién decide qué es
verdadero y qué es falso?¿Cuál es la mejor manera de tratar con quienes nos insultan y difaman nuestro carácter?¿Qué podemos aprender del ejemplo de Pablo en la situación que enfrentó en Corinto?¿Cómo reflejan estos conflictos dentro de la iglesia los asuntos que siguen en juego en el gran conflicto? ¿Qué nos enseñan?
Resumen bíblico
En 2 Corintios 10:1–17, Pablo responde a las críticas de sus detractores. El Señor dice: “Quien quiera gloriarse, gloríese de que realmente me conoce y me comprende…” (Jeremías 9:24). En 2 Corintios 11:1–15 y 22–28, Pablo presenta un resumen de las pruebas que respaldan su afirmación de ser un verdadero apóstol.
En 2 Corintios 12:20–21, Pablo expresa su preocupación por lo que podría encontrar cuando visite a los corintios: discusiones, celos, ira, rivalidades, calumnias, chismes, arrogancia y desorden. “Examínense ustedes mismos para ver si permanecen en la fe. Pónganse a prueba. ¿Acaso no se dan cuenta de que Jesucristo está en ustedes? A menos que no hayan pasado la prueba…” (2
Corintios 13:5).
Comentario
Pablo dedica una parte considerable del final de su carta a responder a sus críticos y a los maestros divisivos, a quienes llama “superapóstoles” (2 Corintios 11:5). Parece haber sido objeto de ataques muy personales. No está tratando aquí cuestiones filosóficas abstractas; está enfrentando fuertes críticas personales provenientes de miembros influyentes de la iglesia. Por eso resulta muy útil observar cómo Pablo maneja esta situación, ya que circunstancias similares
siguen siendo muy comunes en la actualidad.
En primer lugar, confronta a sus críticos. Expone con toda claridad lo que ellos han dicho acerca de él: que en persona es tímido, pero que en sus cartas es atrevido, duro y severo; que su presencia física es débil y que es un orador de poca importancia (2 Corintios 10:1, 11). En segundo lugar, no responde con insultos ni recurre al mismo tipo de ataques. Simplemente señala la evidencia de lo que ha hecho, sin jactarse de ello. En tercer lugar, rechaza las acusaciones de explotación, señalando como prueba que nunca recibió ninguna remuneración de los corintios. Luego enumera todos los sufrimientos que ha soportado por causa del evangelio como evidencia de que no está obteniendo ningún beneficio personal por ser apóstol.
En cuarto lugar, reconoce sus debilidades y afirma que precisamente ellas lo llevan a depender aún más del Señor. Por último, concluye con una advertencia de que no vacilará en actuar contra quienes lo acusan injustamente, recordando la ley según la cual toda acusación debe ser confirmada por dos o tres testigos. No está buscando un juicio legal, sino advirtiendo a los falsos maestros que se
ocupará de ellos cuando llegue. ¿Por qué hace todo esto? Porque toda esa división estaba perjudicando la experiencia cristiana de los corintios, y las controversias los distraían de crecer en la verdad.
Aunque podemos decidir no participar en provocaciones ni en intercambios de insultos, cuando estas actitudes comienzan a obstaculizar la obra del evangelio, es necesario ponerles fin. De la misma manera, cuando Jesús fue confrontado por los sacerdotes y los dirigentes religiosos de su tiempo, tuvo que señalar su malvada hipocresía debido al impacto que esta tenía tanto sobre el pueblo como sobre ellos mismos. Jesús no actuaba de forma combativa por el simple hecho de discutir; le preocupaba la salvación de aquellos hombres que aparentaban una gran piedad, así como la de las personas a quienes influenciaban. Los falsos maestros deben ser confrontados con la verdad, y cada persona debe tomar su propia decisión.
Comentarios de Elena de White
Tenía razones para esperar que mis hermanos actuaran como personas sensatas, que examinaran las pruebas, dieran crédito a la evidencia y no se apartaran de la luz ni de los hechos de la verdad para dar crédito a rumores y suposiciones. Resulta sorprendente que fueran tan cautelosos respecto a asuntos de los testimonios que no tenían motivo para poner en duda y, al mismo tiempo, tan dispuestos a aceptar con avidez y a divulgar entre otros simples palabras nacidas del prejuicio, la envidia y los celos. {Materiales de 1888, p. 643} La iglesia de Corinto estaba formada en gran parte por gentiles.
Pablo había trabajado con empeño entre ellos y los había conducido al conocimiento de la verdad. Pero, después de que Pablo los dejó, surgieron falsos maestros que pusieron en duda su apostolado y su ministerio. Hablaban de él con desprecio y procuraban establecer comparaciones entre ellos y Pablo para disminuirlo ante los ojos de la iglesia. Pablo no buscó exaltarse a sí mismo. Pero cuando las falsedades amenazaban con destruir los frutos de su ministerio, la fidelidad a su misión hizo necesario que honrara a Dios defendiendo su carácter y dignificando su ministerio. {Comentario bíblico adventista, tomo 6, p. 1082} El gran engañador tiene muchos agentes preparados para presentar toda clase de error con el fin de atrapar a las almas: herejías adaptadas a los diferentes gustos y capacidades de aquellos a quienes desea destruir. Su plan consiste en introducir en la iglesia personas insinceras y no regeneradas, que fomenten la duda y la incredulidad e impidan el progreso de la obra de Dios y de quienes desean avanzar con ella.
Muchos que no tienen una fe genuina en Dios ni en su Palabra aceptan algunos principios de la verdad y pasan por cristianos; de ese modo logran introducir sus errores como si fueran doctrinas bíblicas. La idea de que no tiene importancia lo que una persona crea es uno de los engaños más exitosos de Satanás. Él sabe que la verdad, recibida con amor, santifica el alma de quien la recibe; por eso procura constantemente sustituirla por falsas teorías, fábulas y un evangelio diferente. Desde el principio, los siervos de Dios han luchado contra los falsos maestros, no simplemente como hombres malvados, sino como propagadores de errores fatales para el alma. Elías, Jeremías y Pablo se opusieron con firmeza y valentía a quienes apartaban a las personas de la Palabra de Dios. {El conflicto de los siglos, p. 520}
Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2026
Traducción: Shelly Barrios De Ávila




