Lección 12. “Te ruego que me muestres tu gloria” (3T 2025 El Éxodo de Egipto)
Textos bíblicosÉxodo 33:7–34:35; Deut. 18:15, 18; John 17:3; Rom. 2:4; John 3:16; 2 Cor. 3:18, Éxodo 34:6, 7.
Citas
- 1.- El ojo con el que veo a Dios es el mismo ojo con el que Dios me ve; mi ojo y el ojo de Dios son un solo ojo, una sola visión, un solo conocimiento, un solo amor.
MeisterEckhart - 2.- La fe es creer en lo que no ves; la recompensa de esta fe es ver lo que crees. Agustín de Hipona
- 3.- La gente ve a Dios todos los días, simplemente no lo reconoce. Pearl Bailey
- 4.- Hay una brecha demasiado grande, para la mayoría de nosotros, entre lo que decimos y lo que realmente queremos decir. Entre nuestras palabras y nuestros pensamientos. Lo primero que dijo el profeta Isaías cuando vio al Dios viviente y exaltado fue: “¡Ay de mí, que estoy perdido! Porque soy un hombre de labios impuros y habito en medio de un pueblo de labios impuros” (Isaías 6:5).Isaías fue uno de los hombres más piadosos que jamás haya caminado sobre la tierra. Pero al ver a Dios, también vio—de forma abrupta, cruda y dolorosa—su propia duplicidad. Entonces Dios hace lo que solo Dios puede hacer: le purifica los labios con un carbón encendido (Isaías 6:6–7). Y en esto radica nuestra esperanza: al ver verdaderamente a Dios, también nos vemos verdaderamente a nosotros mismos, con toda nuestra duplicidad nacida del dolor; pero al clamar a Dios, recibimos verdadera y gran ayuda. Mark Buchanan
Para debatir
¿Por qué Moisés pidió ver a Dios? ¿Qué es más importante: ver a Dios o conocer su carácter? ¿Por qué Moisés no pudo ver el rostro de Dios—qué significa eso? ¿Cómo representa esta historia realmente el carácter de Dios? ¿Por qué le dijo Dios a Moisés que explicara al pueblo que Él enviaría un profeta como Moisés?
Resumen bíblico
En Éxodo 33:7–34:35, Moisés le recuerda a Dios que Él lo ha aprobado, y le pide ver Su gloria. En Deuteronomio 18:15, 18, Moisés declara que Dios ha prometido enviar un profeta como él. La vida eterna es conocer a Dios (ver Juan 17:3). La bondad de Dios nos guía al arrepentimiento (Romanos 2:4). Dios amó al mundo (ver Juan 3:16). Estamos siendo transformados a la imagen de Dios (ver 2 Corintios 3:18). Éxodo 34:6–7 describe cómo Dios pasa delante de Moisés y proclama: “¡Yahvé! ¡Yahvé! El Dios de gracia y misericordia, lento para la ira, lleno de amor constante y siempre fiel.”
Comentario
¿Cómo “vemos” a Dios? No en el sentido literal, sino en la manera en que lo entendemos. Es interesante que cuando Moisés pide ver a Dios, Él responde: “Haré pasar toda mi bondad delante de ti, y proclamaré el nombre de ‘Yahvé’. Tendré misericordia del que yo quiera tener misericordia, y me compadeceré del que yo quiera compadecerme.” —Éxodo 33:19 Dios no está interesado en revelar un aspecto físico de sí mismo. Lo que desea mostrarle a Moisés es quién es, no cómo se ve. Dios no es como tantas veces lo imaginamos. ¡Y esta es la buena noticia que Jesús vino a revelar! Por eso debemos preguntarnos: “¿Cómo concebimos a
Dios? ¿De dónde provienen nuestras ideas sobre Él?” Si sabemos que el carácter de Dios está en el centro del gran conflicto, ¿por qué suponer que nuestras ideas sobre Él son correctas? ¿No deberíamos quizás replantearnos lo que pensamos
sobre Dios? Incluso la respuesta de “volver a la Biblia” puede no ser suficiente. Pensemos en cómo se presenta a Dios en algunos pasajes. La Biblia es un registro de cómo la humanidad se ha relacionado con Dios, y eso no garantiza que sus percepciones hayan sido correctas. Un ejemplo extremo: la historia de Jefté, quien promete ofrecer en sacrificio a lo primero que salga de su casa, y termina siendo su hija. ¿Cómo queda Dios en esa historia? (Dios ni siquiera es mencionado como aprobando o desaprobando—pero ¿no podría haber intervenido y dicho que no quería ese sacrificio?)
¿No queremos ver más ejemplos del Antiguo Testamento? Entonces miremos el Nuevo. ¿Cómo se ve Dios cuando Ananías y Safira caen muertos en medio de la iglesia? ¿Cómo entender eso? Muchas veces se ha mal representado a Dios, ya sea por lo que la gente hizo en su nombre, cómo lo describieron, o incluso por cómo interpretamos lo que la Biblia relata. La Escritura rara vez comenta sobre si las reacciones humanas hacia Dios eran correctas o no—más allá de que ciertos reyes hicieron lo bueno o lo malo ante los ojos del Señor.
¡Qué fácil es construir una imagen muy defectuosa de Dios! A veces lo hacemos incluso con frases banales que lo presentan mal. Como aquella mujer en una convención cristiana que, al enterarse de que unos amigos murieron en un accidente camino al evento, dijo: “Ah, seguro se les olvidó orar por protección divina antes de salir.” Como dice el profeta Malaquías, citando a Dios: “Ustedes han dicho palabras duras contra mí.” —Malaquías 3:13 ¿Por qué? Porque creemos que Dios es un ser duro. Como cuando, en Isaías 1, Dios le dice al pueblo que dejen de traerle ofrendas sin sentido, porque solo lo ven como una deidad exigente que quiere sangre, como los dioses paganos. Y en Miqueas 6:7, Dios pregunta con ironía: “¿Se agradará el Señor de millares de carneros, o de diez mil ríos de aceite? ¿Daré a mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma?” ¡Total incomprensión de quién es Dios, de cómo es, y de lo que quiere! Si el Diablo ha estado ocupado durante milenios esparciendo mentiras y desinformación sobre Dios como parte de su rebelión en el gran conflicto, ¿es siquiera probable que tengamos una comprensión correcta de Dios? ¿No necesitamos revisar nuestra imagen de Dios y preguntarnos si lo que creemos
realmente es verdad? ¿Cómo evaluamos las visiones contradictorias de Dios? Volvamos a Jesús, el que conocemos por los evangelios. Todas las demás descripciones de Dios, incluso las que están en la Biblia, pueden estar afectadas por nuestra comprensión humana defectuosa. Si realmente queremos ver a Dios como es, debemos mirar solo a Jesús, el que vino a mostrarnos al Padre. “Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe.” —Hebreos 12:2 “Todos nosotros, con el rostro descubierto, contemplamos como en un espejo la gloria del Señor, y somos transformados a su imagen con gloria cada vez mayor.” —2 Corintios 3:18 Con tantas ideas defectuosas y engañosas sobre Dios en el mundo de hoy, nuestro privilegio es decir la verdad sobre Él, sobre aquel a quien conocemos y amamos. “En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario.” —George Orwell
Comentarios de Elena de White
Solo tenemos una fotografía perfecta de Dios, y esa es Jesucristo. {7 Comentario
Bíblico Adventista, p. 906} Es la oscuridad de la mala comprensión de Dios lo que está envolviendo al mundo. Los hombres están perdiendo el conocimiento de su carácter. Ha sido mal interpretado y comprendido. En este tiempo ha de proclamarse un mensaje de parte de Dios, un mensaje iluminador en su influencia y salvador en su poder. Su carácter debe ser dado a conocer. En la oscuridad del mundo ha de ser derramada la luz de su gloria, la luz de su bondad, misericordia y verdad… Los últimos rayos de luz compasiva, el último mensaje de misericordia que ha de darse al mundo, es una revelación de su carácter de amor. Los hijos de Dios han de manifestar su gloria. En su propia vida y carácter han de revelar lo que la gracia de Dios ha hecho por ellos.” {Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 415-416.} Toda la vida espiritual está moldeada por nuestros conceptos de Dios; y si albergamos ideas erróneas sobre Su carácter, nuestras almas sufrirán daño. Debemos ver en Dios a alguien que anhela a los hijos de los hombres, deseando hacerles el bien. {Review and Herald, 14 de enero de 1890} La obra de Cristo fue liberar la verdad de los escombros del error y la superstición, para
que los hombres pudieran contemplar el verdadero carácter de Dios y servirle en espíritu y en verdad. {Review and Herald, 29 de mayo de 1888}
Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2025
Traducción: Shelly Barrios De Ávila




