El Salmo 121:1, 2 nos recuerda que nuestra ayuda viene de arriba. Desde la cima de una montaña, podemos vislumbrar el vasto paisaje que hay debajo. Por eso tener una perspectiva celestial puede ayudarnos a maniobrar de forma más eficaz aquí en la tierra. Podemos ver con más claridad hacia dónde vamos.
Es importante elegir mantener nuestros pensamientos centrados diariamente en la hermosa y perfecta vida de Cristo, nuestro ejemplo celestial, para que seamos transformados en carácter y seamos como Él.
Colosenses 3:1-4 revela cómo nuestra mente puede estar en las cosas celestiales cuando las mantenemos en Cristo. Nos mostró cómo vivir y morir. Se preocupó por los necesitados, alzó la voz por los marginados y murió con amor y perdón en sus labios. Además, la forma en que se apareció tan gloriosamente a los discípulos tras su resurrección y durante su ascenso al cielo nos da esperanza para nuestro futuro eterno. Estas son las escenas en las que debemos centrar nuestra mente.




