Lección Nro 6 Edicion Maestros – “Ansioso por perdonar (Jonás)” Sabado 11 de Mayo

Ansioso por perdonar (Jonás)

El sábado enseñaré…

Texto Clave: Jonás 2:9.

Enseña a tu clase a:

Saber reconocer la compasión de Dios como la fuerza motivadora de su forma de tratar con personas de diferentes creencias y estilos de vida.

Sentir el reconocimiento de que la verdadera obediencia debe ser una sumisión dispuesta a Dios, que surge de un corazón agradecido por conocer el carácter de Dios.

Hacer: Cultivar, gracias al deseo de Dios de salvar a todos, una actitud cálida y amante hacia aquellos que necesitan nuestra ayuda.

Bosquejo de la Lección

  1. Saber: La salvación viene de Jehová
    1. Nota que Dios salva a personas de diferentes categorías: profetas, marineros, ninivitas. ¿Qué dice esto acerca de la disposición de Dios a salvar a toda la humanidad?
    2. ¿De qué modo ejerce Dios su compasión sobre las personas al tratar con sus pecados?
  2. Sentir: Perdonado y perdonador
    1. ¿Por qué Jonás fue tan poco perdonador aun cuando experimentó el perdón de Dios?
    2. ¿Cómo puedes evitar sentir un gran prejuicio hacia tu audiencia mientras predicas, enseñas o simplemente hablas de Cristo?
    3. ¿Cuál fue la actitud de Jonás cuando finalmente fue a Nínive, y qué revela esto acerca de su obediencia a Dios?
  3. Hacer: La compasión de Dios
    1. ¿Cuando te acercas a otros que son diferentes a ti, de qué forma puedes cultivar la calidez de la compasión de Dios y evitar la frialdad de Jonás?
    2. ¿Cómo puedes ayudar a otros a desarrollar actitudes adecuadas en situaciones diferentes culturales o en sociedades donde existe el racismo?
    3. ¿Si cada miembro mostrara verdadera compasión mutua, qué diferencia marcaría en su iglesia, su hogar y su vecindario?

Resumen

Dios salvó a los marineros, a los ninivitas y, también, a su profeta desobediente. Su compasión está abierta a todos, alcanza hasta al peor de los pecadores, trasciende fronteras, y va más allá de la comprensión y los límites humanos.

CICLO DE APRENDIZAJE

Concepto clave para el crecimiento espiritual: No hay ningún grupo de personas especiales o “escogidas” que hayan sido exclusivamente designadas para recibir la gracia de Dios. El perdón de Dios está disponible para todos.

 

PASO 1: ¡Motiva!

Texto destacado: Jonás 4.
Solo para los maestros: Toma tiempo con tu clase para reflexionar sobre lo que hace que el perdonar sea difícil o fácil.

Un estudio reciente de la Universidad de Miami mostró que hay más probabilidades de que la gente perdone cuando las relaciones se caracterizan por dos cualidades: 1) cercanía y compromiso hacia la relación y 2) cuando el pedido de disculpas es de alto grado y se hace una reparación.

(http://www.psy.miami.edu/faculty/mmccullough/Papers/forgiveness_feeling_connected_pspb.pdf, p. 12.)

Pero ¿qué pasa con las situaciones, tales como la que enfrentó Jonás, en las que ser un modelo del amor y el perdón de Dios requiere mirar más allá de las acciones ofensivas que en el pasado fueron cometidas por personas con las que no has tenido relación personal alguna, y que, además, no se han disculpado por aquellas acciones? ¿Has estado en una situación en la que la idea de perdonar era tan impensable que sentías que lo mismo que Jonás, cuando dijo: “mejor me es la muerte que la vida” (Jon. 4:3)?

Dialoga: ¿Qué hace que perdonar sea fácil, y qué lo vuelve difícil? ¿Por qué, a veces, parece que el perdón es un error judicial? Jonás sintió que gente realmente mala “se escapó” o se salió con la suya en su mala conducta; ¿por qué, al fin, eso no es cierto?

 

PASO 2: ¡Explora!

I. Perdonar lo imperdonable

(Repasa, con tu clase, Jon. 4:1-3.)

Jonás, el hijo de una nación israelita perseguida, fue enviado a un territorio hostil, a fin de ayudar a una nación a que evitara un castigo que bien podría haberse dicho que lo merecía. Implícita en el enojo de Jonás está su propia renuncia a ver a los ninivitas como dignos de perdón. Nínive, parte del Imperio Asirio, era una ciudad muy guerrera y una parte importante del estado asirio, que tenía el mayor ejército permanente que alguna vez hubo visto el Cercano Oriente o la región del Mediterráneo (http://.jewishvirtuallibrary.org/jsource/History/Assyrians.html). Los ninivitas casi seguramente habían cometido suficientes atrocidades como para merecer el castigo y, tal vez, Jonás quería que ellos recibieran lo que les correspondía.

Frente a la oposición de Jonás a ver arrepentirse al “enemigo”, uno podría preguntar: ¿Dónde están el amor, la tierna preocupación y la bondad en el libro de Jonás? La palabra hebrea traducida como “bondad amante” o “amor y bondad” es jésed, y está en el centro de la ética judía y se repite en toda la Biblia. Algunos eruditos modernos pretenden que toda la Torá comienza y termina con jésed (http://en.wikipedia.org/wiki/Chesed).

Como señala la sección del lunes, vemos mucho más ternura de corazón y respeto a Dios en las acciones de los marineros paganos que en Jonás. También vemos sinceridad y arrepentimiento en los corazones de la gente de Nínive. Vemos preocupación en la voz de Dios. Pero ¿y Jonás? Jonás lucha con el enojo. Está molesto porque el pueblo de Nínive se arrepintió y Dios les extendió su misericordia, como él sabía que iba a suceder, porque “sabía que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal” (Jon. 4:2).

La historia de Jonás habla de los milagrosos caminos de Dios y de su capacidad de emplear métodos sobrenaturales. Como tal, nos enseña, a jóvenes y a mayores por igual, a estar abiertos a las maravillas, a esperar más de lo que nuestros ojos humanos y las leyes de la ciencia nos dicen que es posible. En niveles más complejos, nos revela una de las lecciones espirituales más profundas que debemos aprender: que no hay persona que esté más allá de la misericordia sanadora de la gracia de Dios. Pero Jonás, un pecador salvado por la gracia divina, está muy descontento de que el pueblo de Nínive también reciba de esa gracia. Esta historia muestra la enseñanza revolucionaria de que la gracia de Dios es para todos y desafía las ideas y actitudes intolerantes que los “creyentes”, a menudo, sostienen hacia los “no creyentes”.

De aquellas verdades del mensaje del evangelio de Dios, que son centrales y, a la vez, difíciles de aceptar, la historia de Jonás destaca una: el perdón y la redención son para todos los que tengan un corazón abierto hacia Dios. La raza, el credo y la nacionalidad nunca son factores en la ecuación divina; el amor de Dios y la pertenencia a su familia son universales. Y, más importante: las acciones pasadas (no importa cuán horribles, injustas o miserables hayan sido) nunca son insuperables para el corazón arrepentido. No hay obstáculo que un corazón lleno de arrepentimiento no pueda cruzar. No hay pasado que Dios no pueda perdonar.

Considera: Dadas todas estas buenas noticias, ¿por qué nosotros, tal como Jonás, encontramos que es tan difícil perdonar?

  • En lugar de juzgar apresuradamente a Jonás, anima a la clase a considerarlo a Jonás con simpatía. Jonás, un profeta de Dios, estaba dando una respuesta muy humana a su vocación. ¿Qué nos dice el perdón que Dios les dio a los enemigos de Israel sobre la manera en que hemos de perdonar a los que nos hieren u ofenden?

 

PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: Hay mucho acerca de Jonás que no sabemos. Por ejemplo, no conocemos su historia pasada; esta quizá podría explicar por qué actuó y sintió del modo en que lo hizo. Todo lo que sabemos es lo que leemos en esos breves cuatro capítulos. Pasa algún tiempo con tu clase explorando sus respuestas a las siguientes dos preguntas apremiantes con las que surgen después de leer la historia de Jonás. Son cuestiones espirituales profundamente importantes para nuestro tiempo.

Preguntas inductivas para pensar/aplicar

  1. ¿Por qué Jonás se enojó tanto por el perdón que Dios les dio a los ninivitas?
  2. “¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad?” Esta es la pregunta que Dios le hace a Jonás en el capítulo 4, versículo 11. Reformula esta pregunta para nuestro tiempo, imaginándote a Dios preguntando: “No tendré yo piedad de ___________” (llena el espacio con cualquier ‘grupo que parezca malo/indigno/pecaminoso’ en tu área y en la época actual). Anima a tu clase a reunir una lista de “gente mala”, los que llenan los diarios y la televisión desde la escala mundial hasta los “malos” de tu comunidad, escuela, arena política, etc. locales. Pregúntales cómo les hace sentir el saber que todas esas personas pueden obtener el perdón y la misericordia de Dios.

 

PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Todos nosotros tenemos algo que perdonar y algo por lo cual ser perdonados. Habla con Dios en oración como si él fuera tu consejero y mejor amigo, diciéndole por lo que estás pasando. Aquellos que tienen dificultades nuevas o difíciles, o dolores de largo tiempo atrás, tal vez están llegando a aceptar su dolor. Otros pueden estar buscando una manera de escapar. Algunos pueden estar experimentando el perdón en lo más íntimo de su corazón. Usar la oración para ayudarte en tu jornada, en cualquier punto en el que te encuentres, es vital. La siguiente actividad está diseñada para ayudarte a entrar en una conversación con Dios acerca del perdón.

Actividad:

Pide a tu clase que pase de dos a cinco minutos en quieta contemplación acerca de personas a las que están luchando por perdonar. Al final del momento de contemplación, invita a tu clase a pasar de dos a cinco minutos en oración (esta puede ser individual o en pareja, según lo deseen), hablando de estas personas; unos pueden querer ir a algún lugar privado para orar. Aquí hay algunas herramientas básicas para ayudarles a entrar en conversación con Dios acerca del perdón:

Orar pidiendo perdón

  • Reconoce el dolor o la herida que experimentaste o que causaste, y qué ha significado esto para tu vida o la de algún otro.
  • Pide a Dios sanidad de ese dolor, o perdón por causarlo. Si te aferras al dolor/enojo, pide fuerzas para soltarlo, ablandar el corazón y dejarlo ir. (Ese enojo, ¿hirió a otro? ¿Estás enojado porque fuiste herido por las acciones de otro?)
  • Invita a Dios a que obre en ti a fin de encontrar una manera de pasar este valle de dolor/enojo, y traer a tu conciencia algo valioso, hermoso y digno que pueda estar guardado para ti en esta experiencia. Pide a Dios que te abra los ojos a las bendiciones y lo positivo que puede estar escondido dentro de experiencias muy negativas. Reclama la promesa de Dios de que todas las cosas obran para el bien de los que aman a Dios, aun cuando sea difícil de creer/ver.
  • Cuando tu alma esté lista para renunciar al enojo y al resentimiento, agradece a Dios por la oportunidad de perdonar un mal, o de ser perdonado por un mal. Invita a tu vida y corazón todas las bendiciones que vendrán sobre ti por la paz que acompaña con ese perdón. Ora para que la humildad y la misericordia llenen tu alma y espíritu al otorgar perdón o recibirlo.leccion-maestros
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