Lección 8 Edicion Maestros: “Satanás, un enemigo derrotado” Para el 23 de febrero de 2019

Edición para maestros. Primer trimestre (enero-marzo) de 2019

“Satanás, un enemigo derrotado”

Lección 8: – Para el 23 de febrero de 2019

 

RESEÑA

Texto Clave: Apocalipsis 12:11.

Enfoque del estudio: Apocalipsis 12 abarca la historia cristiana en toda su extensión, con vislumbres de la guerra universal que se esconde detrás de los conflictos de la Tierra.

Introducción: Apocalipsis 12 retrata la historia del Israel del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento en cuatro etapas: (1) el período anterior al nacimiento de Cristo, con un vistazo de Israel representado por una mujer (Apoc. 12:1, 2) y la expulsión original de Satanás del cielo (vers. 3, 4); (2) el nacimiento, la ascensión y la entronización de Cristo, con una nueva imagen de la guerra en el cielo, vista a la luz de la cruz (vers. 5, 7-11); (3) la historia de la iglesia cristiana entre los dos advenimientos de Jesús, con un énfasis particular en la persecución de la iglesia durante la Edad Media (vers. 6, 13-16); (4) la experiencia del remanente del tiempo del fin en el conflicto final de la historia de la Tierra (vers. 17).

Temática de la lección: La lección y el pasaje clave presentan los siguientes temas:

I. ¿Qué sucede cuando aparecen nuevos personajes en el Apocalipsis?

II. La naturaleza del conflicto cósmico

III. Aplicación del principio de día por año

IV. El concepto bíblico de remanente

V. El testimonio de Jesús

Aplicación a la vida: (1) Ser conscientes del conflicto cósmico, ¿de qué manera afecta la forma en que vemos el mundo y de encontrarle sentido y propósito? (2) ¿Qué importancia tiene el conflicto cósmico en nuestra comprensión del carácter de Dios?

 

COMENTARIO

Apocalipsis 12 describe la historia y la experiencia de la iglesia desde el nacimiento de Cristo (Apoc. 12:5) hasta la crisis final de la historia de la Tierra (vers. 17). Por consiguiente, establece el escenario para el enfoque principal de Apocalipsis en los acontecimientos del fin desde el capítulo 13 en adelante (ver la lección de la próxima semana para obtener detalles sobre Apoc. 13).

Desarrollo de los temas principales de la Lección 8:

I. ¿Qué sucede cuando aparecen nuevos personajes en Apocalipsis?

Hay un patrón literario importante en el libro de Apocalipsis. Cada vez que aparece un nuevo personaje en la historia, el autor hace una pausa en la narración y brinda una descripción visual de ese personaje y un poco de su historia anterior. Este recurso de “imagen congelada” a menudo ayuda al lector a identificar al personaje. Después de esta introducción, el personaje desempeña un papel en la historia más amplia.

En el capítulo 1, Jesús aparece como un personaje en la visión por primera vez (vers. 12-18 [Se lo menciona antes en los vers. 5, 9]). Hay una descripción visual (vers. 12-16) y un poco de su historia previa (vers. 17, 18), seguida de sus acciones en la visión posterior (caps. 2; 3). Del mismo modo, en el capítulo 11 se presentan los dos testigos (11:3-6), seguidos de sus acciones en el contexto de la visión (vers. 7-13).

Aparecen dos nuevos personajes al comienzo de Apocalipsis 12 (vers. 1-4). Primero, hay una descripción visual de una mujer (vers. 1) y un poco de su historia previa (vers. 2). Luego aparece un dragón y se lo presenta de manera similar (vers. 3, 4). Recién entonces ambos personajes comienzan a actuar en el contexto de la visión en sí (vers. 5-9). Por otro lado, al hijo varón del versículo 5 no se lo presenta con una descripción visual, probablemente porque ya ha sido presentado anteriormente de una forma diferente (1:12-18).

II. La naturaleza del conflicto cósmico

La guerra en el cielo se describe en lenguaje militar. Están los términos “batalla” (Apoc. 12:7; polemos, en griego) y “lucha” (polemêsai, epolemêsen, en griego). Estas palabras griegas normalmente describen un conflicto armado. Pero también se pueden utilizar en forma figurada para realzar el drama de las disputas y los desacuerdos verbales (Sant. 4:1). Tras un análisis más detallado, la batalla en el cielo es más una guerra de palabras que un acontecimiento militar. Hay cuatro evidencias fundamentales para esto en el capítulo 12.
En primer lugar, el dragón arrastra a un tercio de las estrellas del cielo con su cola (oura, en griego). La cola es un símbolo tomado del Antiguo Testamento para un profeta que enseña mentiras (Isa. 9:15). En segundo lugar, Apocalipsis 12:9 define al dragón como “la serpiente antigua”, una clara referencia a las mentiras acerca de Dios pronunciadas a Adán y a Eva en el jardín (Gén. 3:1-6). En tercer lugar, el dragón/Satanás es expulsado del cielo como el “acusador de nuestros hermanos” en Apocalipsis 12:10. Son sus palabras acusadoras, más que las armas físicas, las que causan su expulsión. Y finalmente, el dragón/Satanás es vencido por “la palabra del testimonio de ellos” (Apoc. 12:11). Por lo tanto, la guerra de Apocalipsis 12 no es una batalla militar; es una guerra de palabras.

III. Aplicación del principio de día por año

El principio de día por año es crucial para la correcta interpretación de la profecía apocalíptica. Es algo así: “En la profecía apocalíptica, los períodos de tiempo son simbólicos, por lo que su cumplimiento se debe contar en años”. Este principio no se establece como tal en las Escrituras. Pero la Biblia nos da el patrón al resaltar las equivalencias de día por año. En Números 14:34, los cuarenta días de Israel que llevaron a una rebelión corresponden a la predicción de cuarenta años de vagar en el desierto. En Ezequiel 4:5 y 6, el profeta debe acostarse un día por cada año de desobediencia de Israel y de Judá. En Levítico 25, el concepto de una semana con su día de reposo se extiende de días a años. El pueblo cultivaba la tierra durante seis años y dejaba que la tierra “reposara” durante el séptimo año sabático. Daniel 9 contiene 70 “semanas” o 490 años. Por lo tanto, el concepto sabático también resalta el pensamiento de día por año en los tiempos bíblicos.

Pero ¿cuándo debiéramos aplicar los días proféticos como años? Hay varios principios rectores a considerar. (1) Debido a que las profecías apocalípticas, como las que se encuentran en Daniel y Apocalipsis, están llenas de símbolos, debiera considerarse que todos los números de las profecías tienen un significado simbólico. (2) Las cifras de día por año tienden a ser del tipo que no usaríamos en el lenguaje normal. Por ejemplo, ningún padre diría que su hijo tiene 1.260 días, 42 meses o, incluso más, ¡que el niño tiene 2.300 tardes y mañanas! (3) En una secuencia de acontecimientos proféticos, si la profecía tiene más sentido al contar los días como años, debiéramos contarlos así. Por ejemplo, en Daniel 7, cada una de las cuatro bestias gobierna durante varias décadas, incluso cientos de años. Pero cuando aparece el principal adversario de Dios, solo gobierna tres “tiempos” y medio, o años (Dan. 7:25). Desde la perspectiva del fin de la historia, se hace evidente que este inusual período de tiempo profético de Daniel 7 debe interpretarse en años.

IV. El concepto bíblico de remanente

Al pueblo de Dios en el conflicto final se lo llama “remanente” (loipôn, en griego) en Apocalipsis 12:17. El significado original de “remanente” es “sobrevivientes de un desastre”. Debido a inundaciones, terremotos o conquistas, una tribu o un pueblo podían ser totalmente destruidos. La supervivencia de un remanente traía la esperanza de que la tribu o el pueblo pudiera ser restaurado a la grandeza en el futuro (ver Isa. 1:9). En el Antiguo Testamento, también se le atribuye un significado moral o espiritual al “remanente”. El remanente era una “minoría de creyentes”, a través de la que Dios finalmente podía salvar a la raza humana de la extinción a pesar de la presencia del pecado y el mal en el mundo (Gén. 7:23).

Como resultado, el “remanente” se utilizaba de tres maneras diferentes en el Antiguo Testamento. (1) El remanente histórico. Este es el grupo que ha sobrevivido a un gran juicio de Dios en el pasado, como los judíos exiliados en Babilonia o los que se quedaron en su tierra. Ese grupo es visible, identificable y cuantificable. (2) El remanente fiel. Este término se refiere a la gente dentro de un determinado remanente histórico que permanece fiel al mensaje y misión de Dios de ese tiempo histórico. Aquellos que Dios sabe que le son fieles (2 Tim. 2:19). No siempre son tan visibles como el remanente histórico (1 Rey. 19:14-18). (3) El remanente escatológico. El remanente escatológico está formado por todos los que son fieles durante el tiempo del fin (Joel 2:31, 32). Este remanente escatológico comprende a aquellos que “podrá[n] sostenerse en pie” (Apoc. 6:17) y que “persever[an] hasta el fin” (Mat. 24:13).
El libro de Apocalipsis precisamente se refiere a al menos dos tipos de remanentes. El remanente fiel de Tiatira son los que sobreviven a la apostasía de ese período (Apoc. 2:24). Un remanente escatológico o del tiempo del fin surge justo antes del fin del tiempo de gracia (11:13; 12:17). El propósito de Dios es que este remanente final prepare fielmente el camino para la segunda venida de Jesús así como Juan el Bautista preparó el camino para el primer advenimiento de Cristo.

V. El testimonio de Jesús

Una de las marcas del remanente de Apocalipsis 12:17 es que son aquellos que “tienen” o “retienen” (echontôn, en griego) el “testimonio de Jesucristo” (tên marturion Iêsou, en griego). Esto significa que Juan previó un reavivamiento en el tiempo del fin similar al don profético y de ver visiones que él mismo recibió (Apoc. 1:2). Este significado para “testimonio de Jesucristo” lo confirma una comparación cuidadosa de Apocalipsis 19:10 con Apocalipsis 22:8 y 9. A quienes retienen el testimonio de Jesús en Apocalipsis 19:10 se los llama “los profetas” en Apocalipsis 22:9.

 

APLICACIÓN A LA VIDA

  1. ¿Cuán diferente ves el mundo debido al conflicto cósmico? ¿Cómo sería vivir sin tener ese conocimiento? El conflicto cósmico responde poderosamente a las tres grandes preguntas de la filosofía: 1) ¿De dónde vengo? 2) ¿Hacia dónde voy? y (3) ¿Por qué estoy aquí? Tener conocimiento del conflicto cósmico le aporta significado y propósito a todo lo que hacemos, nos conecta con algo más grande que nosotros mismos, y nos permite estar tranquilos sobre el futuro, sabiendo que estamos a salvo en las manos de Dios.
  2. ¿Cuál es la importancia de la guerra de palabras” celestial en nuestra imagen de cómo es Dios? El bando de Dios en el conflicto cósmico prioriza el amor y la abnegación, respeta la libertad de las criaturas de Dios y no coacciona, sino que es paciente y busca brindar evidencias persuasivas. Por otro lado, Satanás busca ganar mediante la persecución (fuerza) y el engaño (mentiras). La expulsión de Satanás en Apocalipsis 12:9 y 10 es más intelectual que física. Las huestes celestiales ya no se toman en serio sus mentiras; sus argumentos han perdido credibilidad.

    Nuestra imagen de Dios, en gran medida, determina cómo vivimos y nos comportamos. Si creemos que Dios es severo y crítico, nos pareceremos más a eso. Si pensamos que Dios es misericordioso y abnegado, nos pareceremos más a eso. Nos pareceremos más al Dios al que adoramos.

Radio Adventista
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  • Comentario sobre la lección de Escuela Sabatica.

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