Lección 7: Edicion para Maestros “Dominar la lengua” Para el 15 de noviembre de 2014

Edición para maestros. Cuarto trimestre (octubre-diciembre) de 2014

Dominar la lengua

Lección 7:  – Para el 15 de noviembre de 2014

 

El sábado enseñaré…

Texto Clave: Santiago 3:2, 6-10.

 

Enseña a tu clase a:

Saber reconocer la capacidad destructora de las palabras negativas, y el secreto de controlar la lengua indomable.

Sentir y alimentar el deseo de hablar solo palabras que eleven.

Hacer: Extinguir los fuegos que sus palabras negativas hayan encendido.

 

Bosquejo de la Lección

  1. Saber: La suma de un hombre perfecto
    1. ¿Qué quiere decir Santiago con “perfecto”?
    2. ¿Cuál es el secreto de obtener el control sobre la lengua indomable?
    3. ¿Cómo las palabras negativas se comportan como un fuego?
  2. Sentir: La lengua es un fuego
    1. ¿Cómo te sientes al ser “quemado” por palabras crueles?
    2. ¿Cómo usar el lenguaje para elevar a otros que te rodean, dándoles esperanza y de gozo?
  3. Hacer: Domar la lengua
    1. ¿Qué puedes hacer para apagar los fuegos que tu lengua encendió?
    2. ¿Cómo puedes sanar a quienes han sido quemados por tus palabras?

 

Resumen

El lenguaje tiene poder para sanar o para destruir; por eso, debemos elegir nuestras palabras sabiamente.

 

CICLO DE APRENDIZAJE

Pasaje destacado: Santiago 3:2, 6-10.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: El lenguaje tiene el poder de sanar o de destruir; por ello, debemos elegir nuestras palabras sabiamente.

 

PASO 1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: Ayuda a los miembros de tu clase a captar, mediante una exploración de la comparación que hace Santiago de la lengua con el fuego, la capacidad destructora del hablar negativo.

Actividad: Describe el fuego, usando tantos sentidos como sea posible. ¿Cuáles son sus características? ¿Cómo se comporta? ¿Cuáles son sus beneficios para la humanidad, así como sus peligros? ¿Qué sucede cuando un fuego se sale de control?

Considera: Santiago compara la lengua con un fuego. Si un campo o un bosque durante una sequía prende fuego, ¿qué posibilidad hay de apagar el fuego sin que tenga efectos destructivos? Basado en la forma en que se conduce el fuego, ¿cómo nuestro lenguaje incendiario o fogoso “quema” a otros?

 

PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: Ayuda a los miembros de tu clase a comprender qué quiere decir Santiago con “perfecto”, así como el secreto de controlar la lengua indomable: una tarea aparentemente imposible, que cada cristiano es exhortado a tratar de dominar.

Comentario de la Biblia

I. Domar la lengua: La suma del hombre perfecto

(Repasa, con tu clase, Sant. 3:2.)

¿Cuál es la definición de un hombre perfecto? Contrariamente a los ideales populares culturales y hasta religiosos, puede no ser lo que uno esperaría. La perfección en la Biblia se define no por una abundancia de buenas obras, educación, riqueza, reconocimiento, o por abstenerse de prácticas dañinas o excesos. De acuerdo con Santiago, la personificación de la “perfección”, por lo menos en este contexto, es una persona que ha dominado completamente su lenguaje. “Si alguno no ofende en su lenguaje [nunca dice las cosas equivocadas], tiene un carácter completamente desarrollado y es un hombre perfecto, capaz de controlar todo su cuerpo y dominar toda su naturaleza” (traducción del vers. 2 en la Amplified Bible). La afirmación de Santiago plantea un conjunto de preguntas vitales: ¿Qué quiere decir, exactamente, ser “perfecto”; y, en consecuencia, cómo no ofender en el lenguaje, conduce a llegar a ser una persona madura, plenamente desarrollada?

A la luz de estas preguntas, profundicemos en los orígenes de la palabra perfecto como se usa en este versículo. La palabra traducida “perfecto” aquí tiene sus raíces en la palabra griega téleios que significa estar completo o maduro en su crecimiento, trabajo y carácter moral. Aquí, Santiago revela que la clave para obtener tal dominio o perfección reside en la lengua. Con esta imagen, quiere decir, en forma metafórica, nuestro poder de elegir las palabras que usamos. Piensa en esto. Cada persona ha recibido este asombroso poder de elegir, que incluye el potencial maravilloso y aún radical, de combinar palabras en disposiciones verbales o escritas con capacidades para alterar vidas: sanar heridas, o causarlas; destruir o edificar relaciones; inspirar o desanimar las mentes. Todo este potencial reside en la libertad de elegir nuestras palabras. Implícitas en esas elecciones no están meramente las palabras que decimos, sino también las que nos abstenemos de decir.
Pero concluir con esta observación es dejar de captar la enorme importancia del efecto transformador de nuestras vidas que proviene de controlar nuestro lenguaje. Por eso, tenemos que ir más profundo en este versículo para obtener todo su contenido. Comenzamos notando que Santiago establece una conexión entre la perfección, o el controlar la lengua, y controlar todo el cuerpo, o la naturaleza física, con todos sus apetitos, pasiones, deseos y antojos. Implícita en esta conexión hay una promesa muy poderosa para el crecimiento del carácter y la victoria espiritual: controlar la lengua y controlar la naturaleza. ¿El resultado? Alcanzar la madurez plena como individuo, lo que Santiago llama perfección.

La conexión entre el lenguaje y la madurez es tan central porque la promesa aquí va mucho más allá de la simple victoria sobre decir algo equivocado. Nos promete que si controlamos nuestras palabras, podemos alcanzar el control sobre toda otra faceta de nuestras vidas, tanto de nuestros cuerpos como de nuestra naturaleza completa. ¿Por qué? Las palabras son indicadoras del estado del corazón. “De la abundancia del corazón habla la boca” (Mat. 12:34). Si el corazón es puro, el lenguaje lo será. ¡Qué admisión increíble! Que a su vez conduce al problema de nuestra responsabilidad de usar este poder sabiamente. Porque, como se nos dice en otra parte de la Escritura, tendremos que dar cuenta en el juicio por cada palabra que usamos, sea para bien o para mal.

Considera: ¿Cómo define el mundo la perfección? Por contraste, ¿cuál es la definición bíblica, como la bosqueja Santiago, de un hombre perfecto? ¿Qué quiere decir Santiago con “perfecto”? ¿Cuál es la conexión entre tener el control sobre el lenguaje, y el control sobre la naturaleza entera de la persona? ¿Por qué esto es cierto?

II. La lengua es un fuego

(Repasa, con tu clase, Sant. 3:6-10.)

Georgia O’Keeffe, una de las pintoras más destacadas de los paisajes norteamericanos del siglo XX, una vez escribió: “Es solo por selección, por eliminación, por énfasis, como obtenemos el sentido real de las cosas”. O para poner su observación de otra manera: lo que dejas fuera es tan importante como lo que pones adentro. Si esto es cierto en el arte, es doblemente cierto en el lenguaje.

Cada cristiano debe esforzarse por llegar a este dominio del lenguaje, pues “manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene” (Prov. 25:11). Pero, ¿cómo lo logramos? Santiago admite claramente que el control es difícil, hasta imposible, con solo las fuerzas humanas. No obstante, como vimos antes, si se controla la lengua, se domina la naturaleza entera. Pero ahora, Santiago parece estar diciéndonos que no puede ser controlada. Nos presenta una contradicción poderosa que no se puede resolver en lo humano. Pero la Biblia dice que lo que no podemos resolver en términos humanos, se puede resolver en términos divinos, porque “lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios” (Luc. 18:27).

Pero, ¿cómo hace Dios para que lo imposible sea posible? Para responder a esta pregunta, primero veamos el versículo para saber exactamente cuán difícil es controlar la lengua, ya que es tan peligrosa. Santiago usa un lenguaje poético para describir el poder de las palabras para herir y destruir. Compara el hablar negativo con 1) un fuego, 2) animales salvajes, no domesticados, y 3) veneno. El fuego diezma. Los animales salvajes son fieras y pueden matar. El veneno es mortal. Las tres imágenes sugieren que puede dañar, aniquilar o destruir en forma permanente. Santiago está usando imágenes tan poderosas para destacar su punto: el poder negativo del lenguaje es mortal, y ningún ser humano puede domarlo.

Pero implícita en esta admisión de cuán difícil es alcanzar este dominio, está la clave para obtenerlo. Aunque es cierto que ningún hombre puede domar la lengua, podemos hacer todas las cosas en Cristo, y con su presencia permanente en el templo del cuerpo. “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús” (Fil. 2:5). De esta manera, se nos asegura la victoria por medio de esta unión: “Mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4).

Considera: ¿Qué quiere decir Santiago cuando dice: “La lengua es un fuego”? ¿En qué forma el poder del habla es como un veneno? ¿Por qué la lengua es una bestia salvaje que ningún hombre puede domar? Santiago nos presenta la siguiente paradoja: por un lado, dice que ninguno puede domar la lengua, pero por otro, dice que si es domada, entonces podemos tener el control sobre nuestra naturaleza entera. Esa admisión implica que lo imposible puede lograrse. ¿Por medio de qué poder se logra esta hazaña, y cómo sucede esta transformación?

 

PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: Ayuda a los miembros de tu clase a aplicar la sabiduría de Santiago a sus interacciones diarias con los demás.

Preguntas de aplicación:

  1. Cambia la mente de alguien, y cambias su corazón. Las discusiones se ganan menos por el poder de nuestras palabras que por el espíritu que está detrás de ellas. En un conflicto, ¿por qué es más importante preguntarte: “¿Estoy revelando a Cristo y su Espíritu?”, que “¿Estoy ganando esta guerra de palabras?” ¿Qué revela la primera actitud acerca de mis motivos y actitudes? ¿Por qué la guerra por el corazón de aquel con quien estamos en conflicto es más importante que ganar la batalla de astucia y palabras?
  2. El fuego produce daños estimados en miles de millones de dólares. Y aun cuando finalmente es extinguido, se pierden irremediablemente recursos invalorables, incluyendo vidas humanas. ¿Qué puedes hacer para apagar fuegos, por así decirlo, que tu lengua puede haber encendido o difundido? ¿Cómo puede el pasaje de Santiago, puesto en acción, ayudar a retardar las llamas y salvar la situación?
  3. ¿Cómo puedes sanar las “víctimas con quemaduras”, heridas por tu lenguaje descuidado y apresurado?

 

PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Ayuda a los miembros de tu clase a crear, por medio de este ejercicio, una nueva comprensión de lo destructivo que es el habla negativa. Divide la clase en pequeños grupos, asignando la tarea que sigue. Pide que elijan un informante del grupo.

Santiago usa imágenes poderosas para trasmitir su punto acerca del poder destructor del habla negativa. Fuego, animales feroces, y veneno son todos mortales si se permite que estén fuera de control o se ingieran. Piensa en otras imágenes de la vida contemporánea que sean igualmente destructoras (p. ej., desastres naturales como tornados, tsunamis, huracanes, erupciones volcánicas, etc., y desastres fabricados por el hombre como derrames de petróleo, armas nucleares, guerra química o biológica, etc.) ¿De qué modo estas imágenes modernas sugieren vislumbres nuevas de lo destructivo que es el hablar sin control? Compartan las vislumbres obtenidas con la clase.

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