Lección 2: Edicion Maestros “Abraham, el primer misionero” Para el 11 de julio de 2015

Edición para maestros. Tercer trimestre (julio-septiembre) de 2015

 “Abraham, el primer misionero”

Lección 2: – Para el 11 de julio de 2015

 

El sábado enseñaré…

Texto Clave: Hebreos 11:8.

 

Enseña a tu clase a:

Saber por medio de la vida de Abraham, el modo en que Dios usa la obediencia, aunque sea defectuosa o incompleta, para impulsar su plan misional.

Sentir entusiasmo acerca de la aventura misionera que Dios tiene para cada uno.

Hacer: Aceptar el desafío de correr riesgos y ser vulnerable por causa del evangelio.

 

Bosquejo de la Lección

  1. Saber: Aventura, con una red de seguridad
    1. ¿Qué sucedería a la Biblia si se quitara la historia de Abraham? ¿Cómo nos ayuda esto a comprender la importancia de la misión que Dios le asignó al patriarca?
    2. ¿Qué aprendemos acerca de la naturaleza de Dios al conocer los errores de Abraham?
    3. ¿Por qué crees que Dios preparó tantos encuentros cercanos con Abraham en diferentes momentos de su vida?
  2. Sentir: Misión posible
    1. ¿Permitimos que un sentido de incapacidad nos impida ocuparnos en la misión? ¿Qué lecciones de la experiencia de Abraham nos dan confianza para lanzarnos a ella?
    2. ¿De qué manera la conexión de Abraham con Dios nos da confianza y seguridad cuando nos sentimos “extranjeros en tierra extraña”?
  3. Hacer: Transformados mediante la misión
    1. ¿Cómo podemos “hacer misión” en vez de ser solo “pensadores” o “habladores” de la misión? ¿Qué significará eso para nosotros, en un sentido práctico?
    2. Al mirar a Abraham, al comienzo de su jornada y al final de ella, ¿qué encuentras acerca de lo que Dios quiere lograr en nuestras vidas si se lo permitimos?

 

Resumen

De muchas maneras, la jornada misionera de Abraham prefiguró la misión redentora de Cristo, para bendecir al mundo con su sacrificio en el Calvario. Al seguir las pisadas de Abraham, vemos vislumbres de la naturaleza misional de nuestro Creador y recibimos inspiración para descubrir la misión que Dios tiene para nuestras vidas.

 

CICLO DE APRENDIZAJE

Pasaje destacado: Gálatas 3:6-8.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Mediante la fe, Abraham aceptó una misión que lo llevó a un viaje extraordinario, cuyas consecuencias no podía imaginar. Hoy Dios nos ofrece, a cada uno, una asignación misional en su plan para la salvación de la humanidad. Como Abraham, podemos no ser material misional “ideal”. Pero, su historia nos asegura que Dios quiere y puede lograr su propósito por medio de humanos con fallas. Todo lo que él pide es que estemos listos para “ir”.

 

PASO 1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: Cristianos como peregrinos o exiliados es una imagen que se repite en la literatura y la música cristianas. Tal vez el ejemplo más claro de un peregrino es Abraham, que respondió al llamado de Dios de dejar todo lo que conocía (Gén. 12:1). En la clase, tu propósito debería ser doble: obtener de la jornada de fe de Abraham lecciones para la misión, y desafiar a la clase a aceptar el llamado personal de Dios a la misión, cualquiera sea la forma que esta tenga.

Diálogo inicial: El explorador británico Sir Francis Drake partió de Inglaterra en diciembre de 1577, con seis barcos y 164 marineros. ¿Su misión? Ser el primer inglés en circunnavegar el globo. Tres años más tarde, un solo barco tripulado por 39 sobrevivientes entró lentamente en el puerto de Plymouth. Aunque exitoso en su misión, Sir Francis y sus hombres habían soportado tormentas, naufragios, ataques de fuerzas hostiles y hambre.

A la luz de su viaje terrible, las palabras de una oración, atribuida a Sir Francis, parecen oportunas:

“Pertúrbanos, Señor,
cuando estamos demasiado complacidos con nosotros mismos.
Cuando nuestros sueños se hicieron realidad
porque soñamos demasiado poco.
Cuando llegamos con seguridad
porque navegamos demasiado cerca de la orilla”.

Cuando Abraham salió de Ur, comenzó, aparentemente sin promesas de éxito, una jornada que lo llevaría “lejos de la orilla”. Abraham fue un gigante de la fe; un explorador intrépido; y padre de naciones, tanto literales como espirituales. Sin embargo, su historia pudo haber sido muy diferente. Cuando Abram primero oyó la voz de Dios que le decía “Ve”, era solo un hombre enfrentando una decisión. ¿Debía él ignorar la voz de Dios y quedarse en Ur, con todo lo que le era familiar y seguro? ¿O debía desarraigarse a sí mismo y a su familia extendida, y dirigirse hacia lo desconocido? En ese momento, no podía haber sabido la manera en que las consecuencias de su elección influirían la historia.

Preguntas para dialogar:

  1. Antes de cualquier jornada épica, viene la decisión de “Ir”. ¿Cómo podemos vivir de tal manera que a) nos sea más fácil oír el llamado de Dios a la misión; y b) nos aseguremos de que estamos física y espiritualmente listos para responder a la tarea misionera que Dios nos da?
  2. ¿De qué forma, ya sea individualmente o como iglesia, “navegamos demasiado cerca de la orilla” al ocuparnos en la misión de Dios?

 

PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: Todos los grandes hombres y mujeres de fe mencionados en Hebreos 11, incluyendo a Abraham, tuvieron una profunda confianza en el plan que tenía Dios para la humanidad. Esta seguridad les permitió aceptar la vulnerabilidad, el sacrificio y el peligro. Mientras exploras la narración bíblica de Abraham, pregunta a tu clase: “¿Qué cosas necesito dejar atrás –temores, posesiones materiales, pecados, o alguna otra cosa− para poder cumplir el plan de Dios para mí, de ser una bendición para otros?”

Comentario de la Biblia

I. Bendición para el mundo

(Repasa, con la clase, Gén. 12:1-9.)

El tema de la bendición está entretejido en toda la Biblia, donde Dios se muestra ansioso de bendecir al mundo. Dios bendijo a Abraham para un propósito monumental: bendecir a todas las naciones a través de él (Gén. 12:2, 3). ¿Podría haber un llamado más elevado? Desde el comienzo de la historia de Israel, Dios indicó su intención de bendecir al mundo entero. Eligió a Israel no porque fuera inherentemente especial, no porque fuera mejor que otros, sino para que pudiera ser su instrumento de salvación y bendición para el mundo.

Abraham demostró que era un hombre falible. Pero, su fe increíble le ganó un lugar destacado entre los héroes de la fe (Heb. 11:8-19). Con valor mezclado con fe, Abraham, su familia y su entorno se mudaron como misioneros al corazón de Canaán, rodeados de idólatras inmorales (Gén. 12:4-6). ¿De qué forma comenzarían ellos a testificar de Yahvé en tales circunstancias?

Abraham edificó dos altares. Por supuesto, realizar sacrificios no era nada extraño en la tierra de Canaán, pero afirmar que sacrificaban al Único Dios verdadero, Yahvé, era algo nuevo. Y luego la Biblia dice que Abraham “invocó el nombre de Jehová” (Gén. 12:8). Una traducción literal sugiere un significado más profundo en este versículo: él “predicó en el nombre de Jehová”. Abraham no solo fue llamado para ir y vivir una vida fiel a la promesa, sino fue llamado a ser un testigo verbal a los pueblos cananeos.

Considera: Abraham estuvo en una relación “privilegiada” con Dios, pero esto le otorgaba tanto responsabilidades como bendiciones. Para los adventistas del séptimo día, ¿cuáles son algunas de las responsabilidades que acompañan a las muchas bendiciones que Dios nos ha dado?

II. Bendiciones recíprocas

(Repasa, con tu clase, Gén. 12:1-3.)

Las bendiciones en la Biblia fluyen en dos direcciones: de Dios hacia la humanidad y, de la humanidad, de regreso a Dios. Las bendiciones de Dios son el cuidar de nosotros como sus hijos, nuestra bendición es expresar nuestro agradecimiento por sus bendiciones. Esta bendición mutua y recíproca puede verse en la carta de Pablo a los efesios: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales” (Efe. 1:3).

En el desigual intercambio mutuo de bendiciones, las únicas cosas de valor que podemos devolverle a Dios son nuestras vidas, nuestro servicio y nuestra alabanza.

La mayor bendición que Israel pudo devolverle a Dios era su obediencia, incluyendo su participación en la misión a las naciones circundantes. En cambio, muy a menudo, ellos quedaron atrapados en rituales vacíos. Sacrificios y ofrendas, que se supone que son bendiciones que devolvemos a Dios, llegaron a ser insultos para él (Isa. 1:13-15).

Considera: ¿De qué maneras tangibles podría Dios llamarnos para bendecir a nuestra comunidad? ¿En qué forma, a veces, nos distraemos de nuestra misión de bendecir a Dios y a otros?

 

PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: Se ha dicho que ser un misionero significa estar listo para ser cambiado al procurar cambiar a otros. La misión de Abraham abarca una jornada física (de la ciudad de Ur a la tierra de Canaán) y una jornada de crecimiento espiritual (dejar atrás una cultura de idolatría y aprender a ser un fiel seguidor de Yahvé). Explora con tu clase la idea de que la perfección no es requisito de trabajo para la obra misional. Lo que se necesita, por el contrario, es un espíritu enseñable.

Actividad:

Divide la clase en grupos pequeños y pídeles que pasen unos minutos describiendo la “carrera” a la que Dios llamó a Abraham. Enumera las calificaciones y habilidades que crees que un candidato ideal debe poseer. Reúnanse y comparen sus listas. ¿A qué consenso pueden llegar con respecto a dos o tres de las calificaciones esenciales? ¿Qué características serían perjudiciales?

Preguntas para reflexionar:

Repasa brevemente los diversos episodios de la vida de Abraham que muestran que la obra espiritual progresaba en él. (Por ejemplo, Gén. 12:11-13; 16:1-4; 20:2.)

  1. ¿Cuál fue la respuesta de Dios a estas situaciones?
  2. ¿Por qué crees que Dios fue tan paciente con su embajador con fallas? ¿De qué modo 1 Timoteo 1:16 nos proporciona un indicio de una de las razones?
  3. ¿De qué modo respondes a la idea de que el poder de Dios se muestra en tus debilidades (2 Cor. 12:9)? ¿Tiene esto un impacto práctico en tu actitud hacia tu participación en la misión?

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PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: A menudo escuchamos relatos emocionantes de personas que sintieron claramente que Dios quería que ellos sirvieran de alguna manera especial. No obstante, todos somos “elegidos” (Juan 15:16). Explora con tu clase las muchas maneras diferentes en que Dios comunica su llamado a la misión.

Actividad:

¿Es posible llegar a estar en mejor sintonía con los impulsos divinos hacia la misión? Elige dos o tres personas de tu clase para realizar un acertijo. Elige una idea abstracta –como compasión o esperanza− para que ellos presenten solo mediante acciones.

  1. ¿Es más fácil para nosotros adivinar el mensaje cuando los actores son personas que conocemos muy bien (es decir, estamos en sintonía con sus pensamientos)? ¿Por qué sí, o por qué no?
  2. ¿Sería más fácil adivinar el mensaje si recibiéramos pistas ello de varias fuentes? (Tal vez si los actores también pudieran hablar o hacer algún dibujo.)

Por ahora, la comunicación de Dios con nosotros no puede ser cara a cara. Como clase, analicen maneras en que podemos sintonizar mejor la voz de Dios. ¿Qué diversas formas puede tomar el llamado divino?

Para concluir, desafía a los miembros de la clase a separar bloques de tiempo durante la semana próxima, sea mediante estudio, oración, adoración o compañerismo, para:

  1. escuchar el llamado personal de Dios a la misión, y
  2. prepararse espiritualmente para estar listos para el servicio.
1 comment… add one
  • Bendiciones por este material

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