Leccion 13 (Edicion Maestros) “La Creación, Otra vez” Sábado 30 de Marzo

Edición para maestros. Primer trimestre (enero-marzo) de 2013

Lección 13:

La Creación, otra vez

Para el 30 de marzo de 2013


El sábado enseñaré…

Texto Clave: Apocalipsis 20:1-5.

Enseña a tu clase a:

Saber descubrir por qué la tierra nueva es tan importante para la teología bíblica y la experiencia de cada uno.

Sentir aprecio por el papel clave que la Creación juega en la culminación de la gran controversia.

Hacer: Elegir confiar en Dios de que el cielo nuevo y la tierra nueva son deseables, aun cuando no podemos realmente comprender cómo son ellos.

Bosquejo de la Lección

  1. Saber: La Creación y la gran controversia
    1. ¿Qué lugar ocupa la Creación en la culminación de la gran controversia?
    2. A la luz del milenio, ¿cuál es la importancia teológica y espiritual de una nueva creación?
  2. Sentir: Expectativa del Paraíso
    1. ¿Cómo puedo aumentar mi deseo de una nueva creación si no puedo entender cómo es realmente?
    2. ¿Qué gozo especial esperas experimentar al creer en un cielo nuevo y una tierra nueva?
  3. Hacer: El cielo sobre la tierra
    1. ¿Qué cosas podrás hacer en la tierra nueva que son imposibles de hacer aquí ahora?
    2. Se ha dicho que si queremos vivir en el cielo, primero el Cielo tiene que vivir en nosotros. ¿Cómo podemos permitir que el Cielo viva en nosotros ahora?

 

Resumen

Para los redimidos, la nueva creación toma lo que tuvieron que aceptar por fe –que Dios realmente está mejor calificado para gobernar– y lo hace realidad. La mejor parte de la nueva creación no es la reducción de nuestras limitaciones, sino la comunión sin restricciones ni trabas con Dios.

 

CICLO DE APRENDIZAJE

Concepto clave para el crecimiento espiritual: El cielo nuevo y la tierra nueva son la culminación de un proceso grandioso y redentor iniciado en el Edén.

 

PASO 1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: Esta semana trata de sobrepasar toda imaginación anterior acerca de cómo será el cielo, y por qué desearemos estar allí. Conduce a la clase a conceptos más profundos del cielo, tales como el significado de tener una comunión sin trabas ni interrupciones con Dios.

Muchos de nosotros podemos todavía recordar cuando estuvimos en la división de Infantes de la Escuela Sabática y soñábamos con cosas como el cielo, subir al cuello de una jirafa, abrazar la melena de un león, etc. Como adultos, nuestros deseos maduraron, y llegamos a ser más sofisticados. Tal vez desearíamos sumergirnos como las ballenas, entender la mecánica cuántica, y otras muchas cosas. Ciertamente, hay mucho que podemos esperar del cielo; y no obstante, debemos reconocer que no podemos concebir plenamente por qué deberíamos desear esas cosas. El cielo está bastante más allá de nuestro marco de referencia: por eso, Juan se vio obligado a contarnos acerca del cielo nuevo y la tierra nueva al decirnos lo que no es. No hay muerte, ni tristeza, ni llanto, ni dolor.

Aparte de imaginar visiones vagas de cómo será el cielo, podemos encontrar significado en la promesa de un cielo nuevo y una tierra nueva. Juan afirma que, en el nuevo cosmos, tendremos comunión ininterrumpida con Dios. ¡No hay más barreras entre nosotros! A la luz de la gran controversia, sin embargo, hay un gran propósito espiritual para que Dios primero destruya, y luego recree, esta tierra. El siguiente paso del Ciclo de Aprendizaje explorará precisamente esto.

Actividad inicial para dialogar: ¿Cómo es esperar una sorpresa cuando sabes que no comprendes plenamente lo que hay en ella? ¿Qué rol tiene el temor al no querer que elementos desconocidos participen en tu expectativa? ¿Cuánta confianza tienes que los que te dan la sorpresa se prepararon bien para ella? ¿Cómo esta analogía te ayuda a esperar y prepararte para la sorpresa del cielo nuevo y la tierra nueva?

 

PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: El cielo nuevo y la tierra nueva son más que una promesa cálida y placentera. Afirmarán que Dios merece ser Dios, especialmente para los salvados.

Comentario de la Biblia

I. El fin de todo mal

(Repasa, con tu clase, Apoc. 21:1-5).

En Apocalipsis 21:1 al 5 Juan vio un cielo nuevo y una tierra nueva. ¿Por qué es esto tan importante?

El cielo y la tierra nuevos están en el contexto de la conclusión de los 1.000 años de Apocalipsis 20. Juan nota que durante los 1.000 años, Satanás, “la serpiente antigua”, fue arrojado al abismo (vers. 1-3). Dos elementos del texto lo conectan con Génesis 1 y 3. La serpiente antigua es una clara referencia a la serpiente de Génesis 3, mientras el abismo lo vincula con Génesis 1. Pero, ¿cómo?

En griego, la palabra para abismo es abússon, de donde viene nuestra palabra castellana. Cuando los eruditos judíos tradujeron el texto hebreo al griego, que ahora llamamos la Septuaginta (LXX), usaron la palabra abússon para traducir “abismo” en Génesis 1:2. Como los escritores del Nuevo Testamento con frecuencia citaron de la LXX, es razonablemente seguro que abússon alude a Génesis 1:2. Al hacerlo, Juan está describiendo la tierra en el milenio como en un estado sin forma y vacío similar al que tenía la tierra en Génesis 1:2. Esto concuerda con descripciones de la destrucción del cosmos en Apocalipsis 6:14 en ocasión de la Segunda Venida de Cristo. Apocalipsis 6 muestra Génesis 1 al revés.

El milenio sirve, en parte, como un tiempo libre para que Satanás medite en el fruto de sus acciones (ver Elena G. de White, El conflicto de los siglos, pp. 717, 718). La gran controversia es un conflicto sobre liderazgo. Satanás ha procurado vender la idea de que él está mejor preparado para gobernar el universo que Dios. Pero hay un problema. El derecho de Dios de gobernar está fundado en su Creación del cosmos (Apoc. 4:11). Sin embargo, Satanás es un ser creado, y por virtud de ser creado, Dios tiene el derecho de gobernar sobre él. Satanás se confronta con sus límites como criatura, pero rehúsa entregarse y reconocer esos límites.

Para los rescatados de la tierra, el cielo nuevo y la tierra nueva serán la verificación visual de la capacidad y derecho de Dios de gobernar el universo. Al aceptar esta afirmación divina, muchos de estos creyentes tuvieron que confiar por fe que Dios era digno de su lealtad, hasta el punto del martirio. Lo que fue para ellos un asunto de fe, ahora será una realidad. Dios merece ser Dios, y con la eliminación de la presencia del pecado, una comunión no quebrada puede reanudarse entre este Dios merecedor y la humanidad que él creó.

Considera: ¿Cuál es la importancia de la visión que tuvo Juan del cielo y la tierra nuevos? ¿Qué realidades eternas nos llevan a considerar?

  • Cómo muestra Apocalipsis 6 el Génesis 1 al revés?
  • ¿Con qué se confrontará Satanás durante el milenio, y por qué esta limitación es importante en el contexto del tema de la gran controversia?
  • Una comunión ininterrumpida con Dios. Es difícil para nuestras mentes finitas, dañadas por el pecado, imaginar este concepto. Pero hasta donde podamos captarlo, ¿qué ocasionará esta comunión?

 

PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: El cielo nuevo y la tierra nueva nos dirigen a las realidades del destino eterno. Estas realidades deberían impactar nuestras prioridades y decisiones.

Preguntas para reflexionar:

  1. ¿Cómo impacta la promesa de una tierra nueva real tus prioridades y elecciones actuales?
  2. ¿Cómo debería esta promesa afectar tus prioridades y decisiones?

 

PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Lee o cuenta la siguiente parábola en tus propias palabras, reforzando la idea de que se nos llama a desear algo que no podemos comprender plenamente.

Una parábola. Akiak era un esquimal que había vivido toda su vida más al norte del Círculo Polar Ártico. Todo lo que conocía era la tundra, el hielo y la nieve. Akiak no tenía electricidad, ni teléfonos, ni Internet, y ningún contacto con el mundo exterior. Un día, Miguel, de Jamaica visitó a Akiak en su aldea.

  • Akiak, –dijo Miguel–, tengo buenas noticias para ti. ¡Te puedo llevar a Jamaica donde la vida es tanto mejor!
  • Cuéntame de Jamaica –le dijo Akiak–. ¿Por qué la vida es mucho mejor allá?
  • Bueno –dijo Miguel–, tenemos palmeras, y siempre hace calor de modo que puedes gozar de nuestras playas.

Akiak se quedó pensando en esta afirmación por un momento, y luego preguntó:

  • ¿Qué son palmeras? ¿Qué son playas?

Miguel le respondió:

  • Palmeras son un tipo especial de árbol, con grandes hojas que te protegen del sol caliente.

Akiak lo interrumpió:

  • ¿Por qué desearía yo sombra del sol?

Miguel quedó sin palabras. ¿Cómo podría conseguir que su amigo comprendiera las delicias de Jamaica? Después de reflexionar unos instantes, Miguel le dijo:

  • Jamaica no es como el Ártico. Jamaica es tan cálido que allí no hay nieve, ni neviscas, ni hielo. No necesitas ropa gruesa y abrigada. No hay osos polares que te pueden atacar, y no hay ballenas ni focas en el océano.

En pocas palabras, Miguel comenzó a explicar que Jamaica era como él la describía, y no era como el Ártico.

  • Si no tienen ballenas ni focas, ¿qué comen? –preguntó Akiak.
  • Comemos cocos y frutas tropicales –respondió Miguel.
  • ¿Qué son cocos y frutas? –preguntó Akiak.

Miguel estaba desesperado. ¿Cómo podría convencer a Akiak de los atractivos de Jamaica cuando no tenía ninguna referencia para hacer comparaciones?

Miguel pensó en el cielo. Se dice que no habrá tristeza, ni dolor, ni muerte, ni llanto. Se nos dice cómo no es como nuestra tierra. Pero, ¿cómo es en realidad? Imagínate el desafío que es para Dios tratar de convencernos para que deseemos algo que no podemos comprender. ¿De qué modo esta parábola nos ayuda a comprender nuestras propias limitaciones al imaginar todo lo que Dios tiene preparado para nosotros?

Radio Adventista
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