Lección 12 Edicion Maestros. “El Redentor de Job”. Para el Sábado 17 de Diciembre 2016

Edición para maestros. Cuarto trimestre (octubre-diciembre) de 2016

“El Redentor de Job”

Lección 12: Para el 17 de diciembre de 2016

 

El sábado enseñaré…

Texto Clave: Job 19:25-27.

 

Enseña a tu clase a:

Saber cómo la muerte sustitutiva de Cristo en la Cruz provee la respuesta final a todas las preguntas sobre el sufrimiento humano.

Sentir aprecio por el sufrimiento que pasó Dios cuando vio a su Hijo sufriendo en la Cruz.

Hacer: Vivir la vida de los redimidos, modelada en la vida de Cristo.

 

 Bosquejo de la Lección

  1. Saber: La muerte sustitutiva de Cristo
    1. ¿De qué modo la muerte de Cristo en el Calvario se relaciona con el sufrimiento de Job?
    2. ¿Por qué solo la muerte sustitutiva de Cristo hace posible que podamos ser salvos?
  2. Sentir: El Padre y el Hijo en la Cruz
    1. ¿Fue la Cruz un espectáculo universal bien montado con un resultado conocido, o hubo sufrimiento real?
    2. ¿Es posible que Dios sufra? ¿Por qué sí, o por qué no?
  3. Hacer: Vivir la vida redimida
    1. ¿En qué sentido somos transformados en nuestro sufrimiento al saber, como Job, que nuestro Redentor vive?
    2. ¿De qué manera podemos vivir la vida de los redimidos aun en medio del sufrimiento?

 

 Resumen

Mucho antes de que Jesús viniera a vivir y morir por nosotros, Job sabía que su Redentor vivía. Ahora miramos atrás, a la Cruz, más de dos mil años después. Desde este punto de vista ventajoso, entendemos la muer­te sustitutiva de nuestro Redentor, cuyos sufrimientos abarcan la suma total de todos los sufrimientos y tristezas que las generaciones de ese mundo han vivido o han de vivir. Este conocimiento salvífico nos lleva, por medio de nues­tros sufrimientos, a la vida de los redimidos.

 

 CICLO DE APRENDIZAJE

Textos destacados: Job 19:25; 1 Corintios 15:20.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: El conocimiento que tenía Job de su Redentor involucraba mirar más de dos mil años en el futuro, fijando su esperanza en el hecho de que su Redentor vivía. Dos mil años después de la Cruz, todavía basamos nuestra esperanza en el Salvador resucitado, esta vez mirando hacia atrás, y con una comprensión más completa de la muerte sustitutiva de Cristo en la Cruz. Este conocimiento del sufrimiento divino provee una solución a nuestro sufrimiento humano.

 

PASO 1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: El pasaje de Job 19:25 al 27 termina con una exclamación que conmueve: “¡Este anhelo me consume las entrañas!” (NVI). Para Job, el tema del sufrimiento no era un debate teológico abstracto en un círculo de amigos un sábado de mañana en la Escuela Sabática. En nuestro diálogo con los alumnos, no olvidemos que este es un clamor existencial de un alma atormenta­da que fija su única esperanza en el Redentor. Solo podemos esperar un anhelo similar en nuestras clases.

Diálogo inicial: Georg Friedrich Hándel (1685-1759) es muy conocido por su obra El Mesías,que probablemente es una de las piezas musicales pre­feridas de la música clásica religiosa en la civilización occidental. El oratorio fue presentado por primera vez en Dublín, en 1742, después de haber sido compuesto en solo 24 días, y un año más tarde se presentó en Londres. Justo antes de su muerte, en 1759, Hándel expresó su deseo de ser enterrado en la Abadía de Westminster, Londres. Su tumba puede encontrarse en el crucero sur, que se conoce como el Rincón de los Poetas. Por encima de su tumba, en los muros de la iglesia, se ubicó un monumento del artista Roubiliac, que muestra una estatua de tamaño natural de Hándel, rodeado por instrumentos y un ángel que toca un arpa, así como una partitura abierta del oratorio El Mesías.

Frente a la estatua de Hándel, está la partitura abierta del aria para soprano del oratorio: “Yo sé que mi Redentor vive”; el dedo índice de la estatua de Hándel señala exactamente las palabras que formaron la base misma de la esperanza de Job en la resurrección. El texto de esta pieza de música inspira­dora fue tomado de Job 19:25, 26, y 1 Corintios 15:21, 22. El escultor captó perfectamente la esencia de El Mesías de Hándel, al centrarlo en la esperanza de Job en su Redentor. La siguiente pregunta podría parecer un poco mórbida, sin embargo, es importante: ¿Qué versículo de la Biblia quisieras que estuvie­ra en la lápida de tu tumba?

 

PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: En toda la Biblia hay una estrecha conexión entre la creación y la re-creación. La necesidad de la re-creación se encuentra en la caída de la humanidad (Gén. 3), que resultó en una de-creación, la desintegración de la creación. Jeremías 4:23 al 26 describe esta inversión de la creación en un lenguaje vívido. Los profetas recurrieron a menudo en forma especial al lenguaje de la creación, a fin de expresar la necesidad que tiene la humanidad de una re-creación o restauración (p. ej., Isa. 44:24; Jer. 10:12-16). Por lo tanto, la mani­festación de Dios, el Creador, en Job 38 y 39, lleva a Job al reconocimiento de su propia pecaminosidad, que lo impulsa a ir directamente a los brazos del Redentor.

Comentario de la Biblia

El Redentor y su vida y muerte sobre la Tierra han sido prefigurados tipológicamente en el Antiguo Testamento. La tipología puede definirse como el estudio de diversas personas, eventos o instituciones en la historia de la salvación, que Dios designó específicamente para señalar en forma predictiva su cumplimiento antitípico escatológico en Cristo y las realidades del evangelio traídas por Cristo. Los comentadores debaten si Job, al referirse al Redentor, tenía un concepto del Mesías, o no. Pero no debemos subestimar la competencia teológica profética de las personas del Antiguo Testamento, ya que el Mesías había sido prometido desde la caída en el Edén (Gén. 3:15).

I. El goel

(Repasa, con tu clase, Job 19:25; Luc. 2:11.)

La palabra hebrea goel, que se traduce como “Redentor” en Job 19:25, es una de las palabras más importantes en el Antiguo Testamento para describir la obra salvífica de Dios por medio de una institución humana; la que proporcionaba una salida legal de nuestra miseria social. Es una de las palabras clave en el libro de Rut. El goel o “pariente redentor” aparece diez veces en Rut (2:20; 3:9, 12, 13; 4:1, 3, 4, 6, 8, 14), que tiene solo cuatro capítulos y, por lo tanto, sirve como una importante palabra clave en el libro.

En algunos contextos del Antiguo Testamento, Dios es el goel. Él es quien redime (Éxo. 15:13), y es un título divino en el libro de los Salmos (Sal. 19:14; 69:18; 72:14; 74:2, etc.). Pero el término también se usa en relación con los seres humanos en un contexto legal, que provee el contexto original (ver Lev. 25:23-34, en el contexto de la ley de redención; Núm. 5:8, en el contexto de la ley de restitución; Núm. 35:12, 19, 21, 24, 25, 27, en relación con las ciuda­des de refugio, donde se traduce goel como “vengador”). Pero es importante recordar que el elemento salvador siempre está acompañado de requisitos legales en el Antiguo Testamento. Por ejemplo, en Isaías 49:26; 60:16 y 63:9, aparece junto a la palabra hebrea para “salvar”.

En la tipología mesiánica, Jesucristo es el goel y cumple las condiciones legales requeridas: 1) debe ser un pariente de sangre (Rut 2:20): Cristo llegó a ser humano; 2) debe tener los medios para comprar la propiedad (Rut 4:10): solo Cristo pudo pagar el precio por los pecadores; 3) debe estar dispuesto a comprar la propiedad (Rut 4:9): Cristo puso su vida voluntariamente; 4) debe estar dispuesto a casarse con la esposa del pariente fallecido (Rut 4:10): la relación esposo-esposa señala el vínculo entre Cristo y su iglesia.

Considera: ¿De qué modo Cristo, como el goel, cumple las condiciones legales requeridas? ¿Qué aspecto del goel apela más a tu propia situación en la vida?

II. El sufrimiento divino

(Repasa, con tu clase, Luc. 9:22; Mat. 27:46.)

Cuando Jesús exclamó angustiado en la Cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mat. 27:46), estaba sintiendo una separación del Padre que había causado la combinación de los pecados de este mundo (2 Cor. 5:21). Satanás pareció haber ganado por fin. Cristo cuelga entre el cielo y la Tierra, en la cruz central de las tres cruces en el Calvario. Los discípulos que se habían atrevido a seguir a su maestro hasta ese momento, miran cómo sus esperanzas se disolvían en medio de los sufrimientos del Hijo de Dios. El triunfo del mal parece perfecto. La naturaleza se esconde en la oscuridad, y sufre junto con su Creador. Aun Dios parecer estar en silencio. Este debe ser el sufrimiento máximo.

No obstante, hay otra perspectiva de esta escena deprimente, como la captó Elena de White: “Con asombro, los ángeles presenciaron la desespera­da agonía del Salvador. Las huestes del cielo velaron sus rostros para no ver ese terrible espectáculo. La naturaleza inanimada expresó simpatía por su Au­tor insultado y moribundo. El sol se negó a mirar la terrible escena. Sus rayos brillantes iluminaban la tierra a mediodía, cuando de repente pareció borrarse. Como fúnebre mortaja, una oscuridad completa rodeó la cruz. ‘Fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona’ […]. En esa densa oscuridad, se ocultaba la presencia de Dios […]. Dios y sus santos ángeles estaban al lado de la cruz. El Padre estaba con su Hijo (DTG 701, 702). El Padre sufría con su Hijo, y el sufrimiento divino combinado constituye el punto de inflexión en el plan de salvación que hizo posible que la humanidad volviera a Dios. Todo el sufrimiento humano encuentra su resolución en este momento.

Considera: Piensa profundamente en el sufrimiento de Dios en el Calvario. ¿Qué perspectiva te da en tu propio sufrimiento?

III. Cristo, nuestro Sustituto

(Repasa, con tu clase, Isa. 53:1-6; Gál. 3:13; 4:19.)

La vida de Cristo sirve como modelo para nuestra vida, y aspiramos a vivir como él. Sin embargo, la mera aspiración no provee la salvación. Solo la muerte sustitutiva de Cristo en la Cruz nos garantiza la salvación. La expiación se realiza cuando Cristo toma el lugar que yo debiera tomar, al hacer que mis pecados sean los suyos, y al hacer que su justicia sea la justicia mía.

Considera: ¿Por qué es tan importante enfatizar el carácter sustitutivo del sacrificio de Cristo?

 

PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: Esta lección está llena del evangelio: Jesu­cristo como nuestro Sustituto y Redentor. No obstante, necesitamos trasladar la comprensión teológica a una aplicación práctica de esta verdad.

Preguntas para reflexionar:

  1. ¿Qué ejemplos de sustitución en la esfera humana ilustran lo que Cristo hizo por nosotros en la Cruz?
  2. ¿Cuáles fueron los momentos en tu vida en que Jesús, como nuestro Redentor, llegó a ser más precioso para ti?

 

PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Esta lección comenzó con la imagen poderosa del Redentor que da esperanza más allá de la muerte, y que también la eliminará.

Actividades:

  1. Escuchen, ya sea como clase, o individualmente, una grabación de El Mesías de Hándel, y en especial, el aria “Yo sé que mi Redentor vive”.
  2. Hagan planes, con el coro de tu iglesia, de presentar partes de El Mesías de Hándel, en un ambiente donde la gente necesita esperanza.

esimg-maestro

Radio Adventista
0 comments… add one

Leave a Comment