Lección 12 Edición Adultos: “La cosmovisión bíblica” Para el 17 de Diciembre de 2022

Cuarto Trimestre de 2022

“La cosmovisión bíblica”

Lección 12 :- Para el 17 de Diciembre de 2022

Sábado 10 de diciembre

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Lucas 2:52; Mateo 4:23; 1 Corintios 6:19, 20; Salmo 24:3, 4; Hechos 8:4–24; 1 Juan 3:1–3.

PARA MEMORIZAR: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo” (1 Tes. 5:23).

El libro de Apocalipsis habla de dos importantes “globalizaciones” antes de la segunda venida de Cristo. Apocalipsis 13 describe la globalización del error, cuando “toda la tierra” se maravillará y seguirá a la bestia del mar (Apoc. 13:3, 7, 8, 12, 16). Apocalipsis 14 destaca la globalización de la verdad, cuando el “evangelio eterno” se predicará “a toda nación, tribu, lengua y pueblo” (Apoc. 14:6, 7). Durante esos “tiempos peligrosos” (2 Tim. 3:1), soplará “todo viento de doctrina” (Efe. 4:14) y la gente “no escuchará la verdadera enseñanza, sino que prestará atención a toda clase de cuentos” (2 Tim. 4:4, TLA). “Merced a los dos grandes errores, el de la inmortalidad del alma y el de la santidad del domingo, Satanás someterá a la gente bajo sus engaños. Mientras el primero pone el fundamento del espiritismo, el segundo crea un lazo de simpatía con Roma” (CS 574). Hasta que estos eventos finales alcancen su cumplimiento, debemos permanecer firmes en nuestra creencia en toda la verdad que tenemos, que incluye la naturaleza de la humanidad y de la muerte, mientras procuramos que el Espíritu Santo nos guíe con el propósito de estar listos para la manifestación gloriosa de Cristo.

 

Domingo 11 de diciembre
EL MODELO DE JESÚS
Lee Lucas 2:52. ¿Qué cuatro dimensiones del crecimiento de Jesús se mencionan en este pasaje? Jesús fue el ser humano perfecto, y su crecimiento abarcó todas las dimensiones básicas de la existencia humana. Según Lucas 2:52, “Jesús crecía en sabiduría [mental] y en estatura [física], y en gracia para con Dios [espiritual] y los hombres [social]”. “Su mente era vivaz y aguda, con una reflexión y una sabiduría que superaban a sus años. Sin embargo, su carácter era de hermosa simetría. Las facultades de su intelecto y de su cuerpo se desarrollaban gradualmente, en armonía con las leyes de la niñez. “Durante su infancia, Jesús manifestó una disposición especialmente amable. Sus manos voluntarias estaban siempre listas para servir a otros. Manifestaba una paciencia que nada podía perturbar, y una veracidad que nunca sacrificaba la integridad. En los principios era firme como una roca, y su vida revelaba la gracia de una cortesía desinteresada” (DTG 51- 52).

Lee Mateo 4:23. En la actualidad, ¿cómo podemos desarrollar con eficacia el triple ministerio de Jesús: enseñar, predicar y sanar? Si reconocemos que el ser humano es una persona integral e indivisible, entonces no podemos restringir nuestra religión solo a cuestiones espirituales. La verdad, en realidad, abarca todo el ser, incluye toda nuestra vida y comprende todas las dimensiones de nuestra vida. Los elementos físicos y espirituales están tan poderosamente integrados que realmente no pueden separarse. Y, aunque como seres caídos nunca seremos iguales a la descripción de Jesús presentada más arriba, debemos emularlo, por la gracia de Dios, porque la obra de la redención es restaurar en el hombre la imagen de su Hacedor; es restituirlo a la perfección con que fue creado; es promover el desarrollo del cuerpo, la mente y el alma. Esto es lo que Dios pretende hacer en su pueblo como parte del proceso para prepararlo para su venida. Al contrastarnos con Jesús, la diferencia podría desanimarnos fácilmente. Entonces, el hecho de centrarnos en la Cruz y lo que esta significa ¿cómo nos protege del desánimo por lo que vemos en nosotros mismos en comparación con lo que vemos en Jesús?

 

Lunes 12 de diciembre
EL CUERPO COMO TEMPLO
La teoría dualista de un cuerpo mortal con un alma inmortal ha generado varias teorías sobre el cuerpo humano. Por ejemplo, para los filósofos griegos antiguos, el cuerpo humano es la prisión del alma, y esta se libera mediante la muerte. En resonancia con este concepto pagano, muchos cristianos hoy creen que el cuerpo es la morada temporal del alma inmortal, que se reintegrará al cuerpo en la resurrección. En cambio, los panteístas divinizan el cuerpo humano; creen que Dios y el Universo son lo mismo. Para ellos, todas las cosas son Dios y el cuerpo humano es parte de la única sustancia divina integrada y universal. Como estamos rodeados de teorías contradictorias sobre el tema, debemos mantenernos firmes en lo que enseña la Biblia con respecto a la naturaleza de la humanidad.

Lee 1 Corintios 3:16, 17; 6:19 y 20; y 10:31. ¿Cómo puede influir positivamente en nuestro estilo de vida la concepción de que nuestro cuerpo es “el templo de Dios” y “el templo del Espíritu Santo”? Tanto Adán como Eva fueron creados a imagen y semejanza de Dios (Gén. 1:26, 27), y esto se reflejaba no solo en su carácter sino también en su aspecto físico. Debido a que la presencia del pecado estropeó e incluso ocultó esa imagen, la obra de la redención consiste en restaurar a la humanidad a su condición original, incluyendo la salud física en la medida de lo posible, para seres que no tienen la posibilidad de participar del árbol de la vida.

Esta restauración es un proceso de por vida que culminará solo en la segunda venida de Cristo, cuando lo corruptible se vista de incorrupción y lo mortal se vista de inmortalidad (1 Cor. 15:53, 54). El apóstol Juan escribió a su amigo Gayo: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan 1:2). Si reconocemos que el ser humano es una entidad indivisible y que la religión abarca todos los aspectos de la vida y del ser humanos, entonces también deberíamos considerar nuestra salud física como un deber religioso. Debemos guiarnos por el principio inspirado: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Cor. 10:31). Pero, recuerda que todavía vivimos en un mundo en el que la gente buena puede dar lo mejor de sí y aun así sufrir las consecuencias de una naturaleza humana pecaminosa y un entorno pecaminoso. Por eso, debemos confiar en Dios y hacer lo mejor posible, y dejar los resultados en manos de Dios.

 

Martes 13 de diciembre
LA MENTE DE CRISTO
Algunos creen que al cambiar el entorno la persona se transformará. Definitivamente, debemos evitar lugares y circunstancias que puedan hacernos más vulnerables a la tentación (Sal. 1:1; Prov. 5:1-8). Pero, nuestro problema con la tentación y el pecado solo puede resolverse mediante la transformación de nuestro corazón (o mente). Cristo fue al meollo del asunto cuando dijo: “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez” (Mar. 7:21, 22). Esto significa que nuestra mente debe transformarse para que nuestro comportamiento cambie.

Lee los siguientes pasajes: 1 Corintios 2:16; Salmo 24:3, 4; Romanos 12:2; Filipenses 4:8; Colosenses 3:2. ¿Qué significa tener la “mente de Cristo”? El Señor había prometido que bajo el “Nuevo Pacto” él pondría su Ley en la mente del pueblo y la escribiría en su corazón (Jer. 31:31-33; comparar con Heb. 8:8-10; 10:16). No es de extrañar, entonces, que en el Sermón del Monte Cristo haya ampliado y profundizado el significado de los mandamientos de Dios al nivel de los pensamientos y las intenciones (ver Mat. 5:17–48). Por ende, podemos obtener la victoria sobre la tentación solo por la gracia transformadora de Dios y, en el nivel de pensamientos e intenciones, debemos reclamar esa promesa para poder detener los pensamientos pecaminosos.

No obstante, por más que seamos fieles en esta vida, nunca alcanzaremos la impecabilidad total. Pero, si estamos en Cristo, su justicia nos reviste completamente. Aunque todavía no somos perfectos, ya se nos considera perfectos en él (Fil. 3:12-15). “Cuando estamos unidos con Cristo, tenemos la mente de Cristo. La pureza y el amor brillan en el carácter, la humildad y la verdad rigen la vida. La misma expresión del rostro es cambiada. Cristo, que habita en el alma, ejerce un poder transformador, y el aspecto externo da testimonio de la paz y del gozo que reinan en el interior” (MS 1:406). Solo mediante una entrega diaria, una muerte diaria al yo, un esfuerzo diario decidido, por fe, para ser obedientes a Jesús, podemos obtener este tipo de transformación en nuestra vida. Imagínate cómo sería tu vida si pudieras frenar incluso los pensamientos pecaminosos. ¿Cuán diferente sería? ¿Cuál es la única forma posible de que esta sea tu experiencia?

 

Miércoles 14 de diciembre
LA GUÍA DEL ESPÍRITU
El Espíritu Santo es el poderoso Agente de Dios que derrama el amor divino en nuestro corazón (Rom. 5:5), nos conduce a una verdadera experiencia salvífica (Juan 16:7-11), nos guía a toda la verdad (Juan 16:13) y nos da poder para cumplir la misión evangélica (Hech. 1:8). Como es el Espíritu Santo quien contrarresta la obra degenerativa de Satanás, no es de extrañar que Satanás intente distorsionar por todos los medios nuestra comprensión de la naturaleza y la obra del Espíritu Santo. Mientras que algunos niegan su personalidad, otros enfatizan los dones del Espíritu sobre su poder transformador.

Lee Hechos 8:4 al 24. Simón, el hechicero de Samaria, quería recibir los dones del Espíritu Santo sin que el Espíritu lo regenere. ¿Cómo se sigue manifestando esta misma actitud en nuestros días? Los hijos de Dios son aquellos a quienes el Espíritu Santo (Rom. 8:14) guía a toda la verdad de la Palabra de Dios (Juan 16:13; 17:17). Jesús advirtió en términos claros: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mat. 7:21-23). Esto significa que el Espíritu Santo nunca aleja a nadie de la Palabra de Dios, que él mismo inspiró, sino que siempre nos conduce en conformidad con esa Palabra.

El mismo Espíritu Santo que nos guía a toda la verdad también nos da poder para guiar a otros a esa maravillosa verdad (Mat. 28:18-20; Hech. 1:8). Mientras cumplimos con nuestra sagrada misión, contamos con su ayuda especial. Por ende, cada mañana debemos arrodillarnos ante Dios y renovar nuestros votos de consagración a él. Si hacemos esto, él nos concederá la presencia de su Espíritu, con su poder vivificante y santificador. Sin embargo, debemos estar abiertos a su dirección para tomar decisiones conscientes, cada día, para hacer lo que sabemos que es correcto y evitar lo que sabemos que está mal. Es decir, solo al procurar vivir como debemos, mediante el poder divino, estaremos dispuestos a recibir ese poder del Espíritu Santo en nuestra vida, que Dios nos promete. ¿Por qué es tan importante orar cada mañana a fin de estar abiertos a la dirección del Espíritu Santo en nuestra vida?

 

Jueves 15 de diciembre
PREPARADOS PARA SU ADVENIMIENTO
Vivimos en un mundo frenético, con demasiadas necesidades artificiales y distracciones llamativas. Si no tenemos cuidado, esto puede ocupar todo nuestro tiempo y pervertir nuestras prioridades. Esto no es solo otra consecuencia de nuestro mundo cibernético globalizado; los cristianos de todas las épocas, en mayor o menor grado, debieron estar en guardia contra los intentos de Satanás de distraerlos de lo que realmente importa en esta vida. ¿Quién, si no tiene cuidado, no corre peligro de apartar la mirada de Dios y pensar en las cosas mundanas y carnales, que, en definitiva, no pueden satisfacernos y que pueden conducir a nuestra ruina espiritual?

Lee 2 Pedro 3:14 y 1 Juan 3:1 al 3. ¿Qué diferencia ves entre prepararnos para la Segunda Venida y estar listos para ese glorioso evento? A menudo, la noción de una preparación continua para la Segunda Venida se convierte en una excusa para la procrastinación. Esta noción puede llevarnos fácilmente a relajarnos bajo la suposición del siervo malo: “Mi señor tarda en venir” (Mat. 24:48). Lee Salmo 95:7 y 8; y Hebreos 3:7, 8, 15 y 4:7. ¿Qué nos dicen estos versículos acerca de estar listos ya mismo? Desde la perspectiva bíblica, el tiempo de la salvación es siempre “hoy”, nunca mañana. Es más: A menos que haya una gran experiencia de conversión, continuaremos siendo lo que somos ahora. El tiempo en sí no convierte a los inconversos. En todo caso, a menos que crezcamos continuamente en la gracia y avancemos en la fe, la tendencia sería a apartarnos, a endurecernos; a volvernos escépticos, cínicos y hasta incrédulos. Desde esta perspectiva, podemos decir que cada día de nuestra vida es nuestra vida en miniatura. Entonces, por la gracia de Dios, debemos hacer planes a futuro, pero debemos vivir cada día preparados para el regreso de Jesús, especialmente porque, dadas las contingencias de esta vida, hoy podría ser nuestro último día. ¿Cómo puedes hoy estar listo para el regreso de Jesús si él regresara hoy? Analicen sus respuestas en clase el sábado.

 

Viernes 16 de diciembre
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee Elena de White, El ministerio de curación, “La cura mental”, pp. 185-200; La edificación del carácter, “Verdaderas y falsas teorías en contraste”, pp. 5-15. “La gran controversia está llegando a su final. Cada informe de calamidad que ocurre en el mar o en la tierra es un testimonio del hecho de que el fin de todas las cosas está por sobrevenir. Las guerras y los rumores de guerras así lo declaran. El Señor viene. Oímos los pasos de un Dios que se acerca” (MSV 226).

“Vivan la vida de fe día tras día. No se vuelvan ansiosos ni se aflijan por el tiempo de angustia, para no tener un tiempo de angustia por anticipado. No sigan pensando: ‘Me temo que no resistiré en el gran día de la prueba’. Deben vivir para el presente, solo para este día. El mañana no es suyo. Hoy deben asegurar la victoria sobre el yo. Hoy deben vivir una vida de oración. Hoy deben pelear la buena batalla de la fe. Hoy deben creer que Dios los bendice. Y, a medida que obtengan la victoria sobre las tinieblas y la incredulidad, satisfarán los requerimientos del Maestro y llegarán a ser una bendición para quienes los rodean” (Signs of the Times, 20/10/1887). “El Señor viene pronto, y debemos estar preparados para salir a su encuentro en paz. Resolvamos hacer todo lo que podamos para impartir luz a los que nos rodean. No debemos estar tristes, sino gozosos, y debemos tener al Señor Jesús siempre delante de nosotros […]. Debemos estar listos y esperar su venida. ¡Cuán glorioso será verlo y recibir la bienvenida como sus redimidos! Hemos esperado mucho, pero nuestra fe no debe menguar. Si solo podemos ver al Rey en su hermosura, seremos benditos para siempre. Siento que debo gritar: ‘¡Al hogar!’ Se acerca el tiempo cuando Cristo vendrá con poder y gran gloria para llevar a sus redimidos a su eterno hogar” (SVC 259).

 

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Cómo puede la noción de la persona (cuerpo, alma y espíritu) como un todo indivisible e íntegro ayudarnos a comprender mejor el alcance integral de la religión y la importancia de nuestro estilo de vida personal?
  2. Todos los verdaderos avivamientos y reformas son teocéntricos (centrados en Dios), nunca antropocéntricos (centrados en el comportamiento humano). ¿Cómo ilustra este principio la parábola del fariseo y el recaudador de impuestos (ver Luc. 18:9-14)?
  3. En clase, analicen sus respuestas a la última pregunta del jueves. ¿Cómo pueden saber si están preparados y pueden tener seguridad sin ser presuntuosos?
Radio Adventista
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