Lección 12 Edicion Adultos: “El Deseado de todas las gentes” Para el 20 de Marzo de 2021

Primer trimestre (enero-marzo) de 2021

“El Deseado de todas las gentes”

Leccion 12 :- Para el 20 de Marzo de 2021

Sábado 13 de marzo

Lee Para el Estudio de esta Semana: Isaías 59; 59:15–21; 60:1, 2; 61; 61:2.

Para Memorizar: “Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento” (Isa. 60:3).

“Debemos aprender en la escuela de Cristo. Solo su justicia puede darnos derecho a una de las bendiciones del pacto de la gracia. Durante mucho tiempo hemos deseado y procurado obtener esas bendiciones, pero no las hemos recibido porque hemos fomentado la idea de que podríamos hacer algo para hacernos dignos de ellas. No hemos apartado la vista de nosotros mismos, ni creído que Jesús es un Salvador viviente. No debemos pensar que nos salvan nuestra propia gracia y nuestros méritos; la gracia de Cristo es nuestra única esperanza de salvación. El Señor promete mediante su profeta: ‘Deje el impío su camino y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia; al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar’ (Isa. 55:7). Debemos creer en la promesa en sí, y no aceptar un sentimiento como si fuera fe. Cuando confiemos plenamente en Dios, cuando descansemos sobre los méritos de Jesús como en un Salvador que perdona los pecados, recibiremos toda la ayuda que podamos desear” (FO 35).

Esta semana podremos ver más de esta gran verdad según se revela en los escritos del profeta Isaías.

 

Domingo 14 de marzo:

Los efectos del pecado (Isa. 59)

En Isaías 58:3 el pueblo le preguntó a Dios: “¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido?”

En cambio, Isaías 59:1 sugiere otra pregunta, algo así como: “¿Por qué pedimos que la mano del Señor nos salve, pero él no nos salva? ¿Por qué clamamos a él, pero él no escucha?” Isaías responde que Dios es capaz de salvar y escuchar (Isa. 59:1). Sin embargo, el hecho de que él no lo haga es una cuestión totalmente distinta.

Lee Isaías 59:2. ¿Qué mensaje se da aquí que responde a la pregunta de Isaías 59:1?

Dios decide “ignorar” a su pueblo, no porque ese sea su deseo, sino porque “vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios” (Isa. 59:2). Esta es una de las declaraciones más claras en la Biblia con respecto al efecto del pecado en la relación divino-humana. Isaías dedica el resto del capítulo 59 a explicar este asunto, que está presente en toda la historia humana: el pecado puede destruir nuestra relación con el Señor y, por lo tanto, conducir a nuestra ruina eterna, no porque el pecado aleje a Dios de nosotros sino que nos aleja a nosotros de Dios.

Lee Génesis 3:8. ¿Cómo revela este ejemplo el principio expresado en el párrafo anterior?

El pecado es principalmente un rechazo de Dios, un alejamiento de él. El acto de pecar en realidad se retroalimenta porque no solo es un distanciamiento de Dios, sino además el resultado del acto hace que el pecador se aleje aún más del Señor. El pecado nos separa de Dios, no porque Dios no se acerque al pecador (de hecho, toda la Biblia, básicamente, relata que Dios está tratando de salvar a los pecadores) sino porque el pecado hace que rechacemos sus propuestas divinas hacia nosotros. Por eso es tan importante que no toleremos ningún pecado en nuestra vida.

¿De qué manera experimentaste la realidad de que el pecado causa una separación de Dios? En tu experiencia, ¿cuál es la única solución al problema?

 

Lunes 15 de marzo:

¿Quién es perdonado? (Isa. 59:15-21)

Isaías 59 presenta un panorama alarmante del problema del pecado. Afortunadamente, la Biblia también presenta la esperanza de la redención.

Para comenzar, la primera pregunta es: ¿Cuántos de nosotros hemos pecado? La Biblia es inequívoca: todos. Por lo tanto, la redención no puede basarse en la falta de pecado; debe basarse en el perdón (Jer. 31:34). Pablo concuerda: todos pecaron (Rom. 3:9–20, 23); entonces, no puede haber distinción sobre esa base (Rom. 3:22). Los que son justificados pueden ser juzgados como justos, únicamente porque reciben por fe el don de la justicia de Dios mediante el sacrificio de Cristo.

Lee Romanos 3:21 al 24. ¿Qué nos dicen estos versículos sobre cómo somos salvos? ¿Qué esperanza deberían darnos en el Juicio?

La mayoría piensa que la pregunta en el Juicio es: ¿Quién pecó? Pero esa no es la pregunta que debiera hacerse, porque todos pecaron. La pregunta es: ¿Quién es perdonado? Dios es justo cuando justifica “a los que tienen fe en Jesús” (Rom. 3:26, NVI). El factor decisivo en el Juicio es: ¿Quién recibió y sigue recibiendo el perdón por tener fe en Jesús?

Es cierto que somos juzgados por las obras, pero no en el sentido de que las obras nos salvan. Si fuese así, entonces la fe no sería necesaria (Rom. 4:14). Al contrario, nuestras obras revelan si realmente hemos sido salvados (Sant. 2:18).

¿Por qué las obras no pueden salvarnos, ya sea ahora o en el Juicio? Ver Romanos 3:20, 23.

Es demasiado tarde para que las buenas obras, o la obediencia a la Ley, rediman a alguien. El propósito de la Ley en un mundo pecaminoso no es salvar sino señalar el pecado. En cambio, “la fe que obra por el amor” (Gál. 5:6), amor que el Espíritu de Dios derrama en el corazón (Rom. 5:5), demuestra que una persona tiene fe viva en Jesús (ver además Sant. 2:26).

Las obras son una expresión externa, la manifestación humana de una fe salvadora. Por lo tanto, una verdadera experiencia cristiana es aquella en la que la fe se expresa en un compromiso diario con el Señor, que a su vez se revela mediante la obediencia a la Ley. En el Juicio, Dios se vale de las obras como evidencias para sus criaturas que no pueden leer los pensamientos de fe como él. Pero para la persona convertida, solo las obras posteriores a la conversión, cuando Cristo y el Espíritu Santo fortalecen su vida, son relevantes en el Juicio. La vida de pecado anterior a la conversión ya ha sido lavada por la sangre del Cordero (ver Rom. 6).

 

Martes 16 de marzo:

Llamado universal (Isa. 60:1, 2)

¿De qué habla Isaías 60:1 y 2? ¿Qué principio ves que obra allí que se manifiesta en toda la Biblia? ¿Qué esperanza ofrece?

En Isaías 60:1 y 2 se nos brinda una imagen de la liberación del pueblo de Dios, después del exilio, expresada con la descripción de Dios que crea luz de la oscuridad y apunta hacia el cumplimiento final de la salvación por medio de Cristo.

En Isaías 60:3, ¿a qué luz acuden las naciones y los reyes?

En hebreo, esta personaje es femenino singular (ver además Isa. 60:1 y 2). Debe ser “Sión”, personificada como una mujer, que se menciona casi al final del capítulo anterior (Isa. 59:20). Entonces, los pueblos de la Tierra, que están cubiertos de tinieblas, vendrán a Sión. Serán atraídos por la luz de la gloria de Dios que ha surgido sobre ella (Isa. 60:2). “Se convoca a Sión para que entre en la luz que es suya, para luego observar y reaccionar ante las naciones mientras se reúnen a la misma luz” (J. A. Motyer, The Prophecy of Isaiah: An Introduction and Commentary, p. 494). Fíjate que aunque Sión es Jerusalén, se hace más hincapié en la gente que en la ubicación física de la ciudad.

El resto de Isaías 60 desarrolla el tema presentado en los versículos 1 al 3: la gente del mundo siente atracción por Jerusalén, que es bendecida por la gloriosa presencia de Dios.

¿Cómo se compara esta profecía con la promesa del pacto de Dios a Abraham? Génesis 12:2, 3. ¿No están diciendo lo mismo?

Dios tenía un propósito universal cuando eligió a Abraham y sus descendientes: a través de Abraham, todas las familias de la Tierra serían bendecidas (Gén. 12:3; 18:18; 22:18). Así, el pacto de Dios con Abraham finalmente fue un pacto con toda la humanidad a través de Abraham. Él y sus descendientes serían el canal de la revelación de Dios para el mundo.

Isaías trató de restablecer a su pueblo a su destino antiguo y universal. Como representantes del Dios verdadero, eran responsables no solo de sí mismos sino del mundo. Debían acoger a los extranjeros en busca de Dios (ver además Isa. 56:3–8), porque su Templo sería llamado “casa de oración para todos los pueblos” (Isa. 56:7).

En este contexto, ¿cómo entiendes el papel de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, o más específicamente, tu papel individual en esa iglesia?

 

Miércoles 17 de marzo:

“El año de la buena voluntad de Jehová” (Isa. 61:2)

¿Quién es el que habla en Isaías 61:1?

El Espíritu de Dios está sobre este ungido, lo que significa que él es un mesías o el Mesías. Su cometido es “predicar buenas nuevas a los abatidos”, “vendar a los quebrantados de corazón”, “publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel” (Isa. 61:1). ¿A quién se asemeja? Compara con Isaías 42:1 al 7, donde se describe al Siervo de Dios en términos muy similares.

Isaías 61:2 habla del “año de la buena voluntad de Jehová”. El Mesías, que es ungido como Rey y Libertador davídico, proclama un año especial de favor divino en el momento en que proclama la libertad. Compara con Levítico 25:10, donde Dios ordena a los israelitas que proclamen la libertad en el año cincuenta, que es santo: “Ese año os será de jubileo, y volveréis cada uno a vuestra posesión, y cada cual volverá a su familia”. Esto significa que los que se habían visto obligados a vender sus tierras ancestrales o a convertirse en siervos para sobrevivir en tiempos difíciles (Lev. 25:25–55) reclamarían sus tierras y su libertad. Debido a que el año del jubileo comenzaba con el sonido de una trompeta en el Día de la Expiación (Lev. 25:9), hemos mencionado este pasaje antes en relación con Isaías 58.

Si bien “el año de la buena voluntad de Jehová” de Isaías 61:2 es una especie de año jubilar, no es simplemente una observancia de Levítico 25. Este año es anunciado por el Mesías, el Rey, al revelarse a sí mismo mediante su ministerio de liberación y restauración. Esto guarda similitud con la actitud de algunos antiguos reyes mesopotámicos que promovían la benevolencia social al proclamar la eximición de las deudas durante los primeros años de sus reinados. El ministerio del Mesías va mucho más allá del alcance de la ley de Levítico 25. No solo proclama “libertad a los cautivos”, sino también venda a los quebrantados de corazón, consuela a los que lloran y los restaura (Isa. 61:1-11). Asimismo, además de “el año de la buena voluntad de Jehová”, proclama “el día de venganza del Dios nuestro” (Isa. 61:2).

¿Cuándo se cumplió la profecía de Isaías? (ver Lucas 4:16 al 21). El ministerio de Jesús, ¿en qué medida cumplió esto? Además, hazte esta pregunta importante: nosotros, obviamente, no somos Jesús. Pero debemos representarlo ante el mundo. ¿Cuáles son las cosas que hace el Mesías, según se expresan en Isaías 61:1 al 3, que nosotros, con nuestras capacidades limitadas, deberíamos estar haciendo también? ¿Y cuáles son algunas de las formas prácticas en que podemos hacer estas cosas?

 

Jueves 18 de marzo:

“El día de venganza del Dios nuestro” (Isa. 61:2)

En medio de todas las buenas noticias, ¿por qué el Mesías, según se muestra en Isaías 61, proclama la venganza de Dios? ¿Cuándo se cumple esta profecía?

En Nazaret, Jesús, el Mesías, leyó Isaías 61 hasta la frase “proclamar el año de la buena voluntad de Jehová” (Isa. 61:2; Luc. 4:19). Luego se detuvo y dijo: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros” (Luc. 4:21). Por ende, evitó deliberada y específicamente leer las siguientes palabras del mismo versículo: “el día de venganza del Dios nuestro” (Isa. 61:2). En tanto que su ministerio de buenas nuevas, libertad y consuelo comenzaba a liberar a los cautivos de la tiranía de Satanás, el día de la venganza aún no había llegado. En Mateo 24 (comparar con Mar. 13; Luc. 21), predijo a sus discípulos que los juicios divinos vendrían en el futuro.

De hecho, en Isaías 61, el día de la venganza de Dios es el “día grande y espantoso de Jehová” (Joel 2:31; Mal. 4:5), que se cumplirá cuando Cristo venga nuevamente para liberar al planeta Tierra de la injusticia al derrotar a sus enemigos y liberar al remanente oprimido de su pueblo (Apoc. 19; comparar con Dan. 2:44, 45). Por lo tanto, aunque Cristo anunció el comienzo del “año de la buena voluntad de Jehová”, su culminación es en su Segunda Venida.

¿Cómo concilias la noción de un Dios de amor con un Dios que también promete venganza? ¿Son incompatibles estas ideas? ¿O entiendes la venganza como una manifestación de ese amor? Si es así, ¿cómo es eso? Explica tu respuesta.

Aunque Jesús nos ha dicho que pongamos la otra mejilla (Mat. 5:39), en otros lugares dejó muy en claro que se impondrá justicia y castigo (Mat. 8:12). Aunque Pablo nos dice que “ninguno pague a otro mal por mal” (1 Tes. 5:15), también dijo que cuando el Señor se revele desde el cielo, como una llama ardiente “traerá juicio sobre los que no conocen a Dios” (2 Tes. 1:8, NTV).

La diferencia, por supuesto, es que el Señor, en su infinita sabiduría y misericordia, solo puede administrar justicia y venganza de una manera completamente justa. La justicia humana, la venganza humana, contiene todas las fallas, debilidades e inconsistencias de la humanidad. La justicia de Dios, por supuesto, no tendrá ninguna de esas limitaciones.

¿Cuál de los siguientes incidentes te haría más propenso a querer ver venganza contra alguien que hace el mal? (1) Una persona que lastima a alguien que tú no amas o (2) Una persona que lastima a alguien que tú amas. ¿Cómo nos ayuda esto a comprender mejor el vínculo entre el amor de Dios por nosotros y las advertencias de venganza?

 

Viernes 19 de marzo

Para Estudiar y Meditar:

Lee Elena de White, Patriarcas y profetas, pp. 393-396; y también El Deseado de todas las gentes, “¿No es este el hijo del carpintero”, pp. 203-210.

“Jesús estaba delante de la gente como un exponente vivo de las profecías concernientes a él mismo. Explicando las palabras que había leído, habló del Mesías como un aliviador del oprimido, liberador de los cautivos, sanador de los afligidos, restaurador de la vista a los ciegos y revelador de la luz de la verdad al mundo. Su actitud impresionante y el maravilloso significado de sus palabras conmovieron a los oyentes con un poder que nunca antes habían sentido. El flujo de la influencia divina quebrantó toda barrera; como Moisés, contemplaban al Invisible. Mientras sus corazones estaban movidos por el Espíritu Santo, respondieron con fervientes amenes y alabanzas al Señor” (DTG 204).

“El día de la venganza de Dios vendrá; [será] el día del furor de su ira. ¿Quién soportará el día de su venida? Los hombres han endurecido su corazón contra el Espíritu de Dios, pero las flechas de su ira penetrarán donde los dardos de la convicción no pudieron. Antes de mucho Dios se levantará para ocuparse del pecador. El falso pastor, ¿protegerá al transgresor en ese día? ¿Hallará excusa el que se unió a la multitud en la senda de desobediencia? La popularidad o la cantidad, ¿harán inocente a alguien? Estas son preguntas que los negligentes e indiferentes deberían considerar y responder por sí mismos” (FO 33).

 

Preguntas para Dialogar:

Un pastor adventista del séptimo día declaró reflexivamente que el problema número uno en su ministerio es la exclusividad de los miembros de la iglesia, que no quieren que otros se unan a ellos. ¿Cómo pueden los “cristianos” llevar el amor, la esperanza y las buenas nuevas del Reino de Cristo a todo el mundo para que otros puedan tener la oportunidad de ser salvos antes de que llegue el fin (Mat. 24:14), cuando ni siquiera quieren aceptar gente que hace todo lo posible por asistir a su iglesia?

Radio Adventista
2 comments… add one
  • Excellent opportunity to bring the gospel to people around the world

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  • Amen esperamos la segunda venida de nuestro Jesus

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