Lección 11 Edición Adultos – Misión en favor de los no alcanzados: 2da parte – Sábado 16 Diciembre

Sabado, Deciembre 09

Lee para el estudio de esta semana

1 Reyes 11:1-6; Mateo 4:23-25; 15:22-28; Marcos 7:24-30; Hechos 10:34, 35; Mateo 8:10.

Para memorizar
“Entonces Jesús respondió: ‘Mujer, ¡grande es tu fe! Sea hecho como quieres’. Y su hija quedó sana desde esa hora” (Mat. 15:28).

Desde el principio, un Dios amoroso buscó a sus hijos perdidos (Gén. 3:9); y, hasta hoy, este mismo Dios amoroso sigue tratando de alcanzar a los perdidos (ver Apoc. 14:6-12), incluyendo a los perdidos de las ciudades. En 2018, la ONU publicó sus últimas estadísticas, según las cuales el 55 % de la población del planeta vive en zonas urbanas, y esta cifra aumentará (si el tiempo dura) hasta el 68 % en 2050. No tenemos opción: debemos dar testimonio a los que viven en las ciudades.

Sin embargo, muchos miembros del pueblo de Dios actúan como Jonás cuando son llamados a dar testimonio en una ciudad: por la razón que sea, huyen de la tarea. Cuando estuvo sobre la Tierra, Jesús ministró no solo a los habitantes de las ciudades de Israel, sino también a los de regiones extranjeras; es decir, a los de fuera de la nación judía y del pueblo elegido.

Esta semana, estudiaremos el relato bíblico de la misión de Cristo a Tiro y Sidón, y extraeremos lecciones para aplicarlas a nuestra vida actual.

 

Domingo, Deciembre 10

Misión a regiones más alejadas

Leemos que Jesús partió con sus discípulos de Genesaret (Mat. 14:34) y “se retiró a la región de Tiro y Sidón” (Mat. 15:21). ¿Por qué los llevó desde Galilea hasta estos lugares paganos? Llevó a los discípulos en este viaje de estudio, a las fronteras de estas regiones extranjeras, para que pudieran aprender in situ lo que no podían aprender tan fácilmente en Galilea. Quería enseñarles lecciones que los ayudarían a prepararse para su llamado de alcanzar a todos los grupos de personas, incluyendo a los urbanitas; esto es, quienes viven en las ciudades.

Lee Jueces 3:1 al 6; y 1 Reyes 5:1 al 12 y 11:1 al 6. ¿Cómo nos ayudan estos pasajes a comprender un poco el trasfondo de estas ciudades?

En Jueces 3:1 al 6, vemos que Dios utilizó a estos pueblos antiguos para poner a prueba la fe de los israelitas. Lamentablemente, el pueblo de Dios tampoco pasó esa prueba, al menos en este caso: “Y tomaron de sus hijas por esposas y dieron sus hijas a ellos, y sirvieron a sus dioses” (Juec. 3:6). Así, desde el principio, este pueblo fue un obstáculo para Israel.

En 1 Reyes 5:1 al 11, podemos ver la estrecha relación entre los sidonios y los hebreos. Aunque, por un lado, los lazos económicos eran mutuamente beneficiosos, indudablemente los hebreos seguían recibiendo la influencia negativa del paganismo y la idolatría de sus socios comerciales.

El texto de 1 Reyes 11:1 al 6 revela hasta qué punto esa influencia llegó a ser negativa: el rey Salomón se casó con una princesa sidonia, que lo llevó por mal camino. “Salomón siguió a Astarot, diosa de los sidonios” (1 Rey. 11:5).

Sin embargo, a pesar de su historia de paganismo e idolatría y de su influencia negativa sobre la nación elegida, Jesús llevó a sus discípulos a estos lugares. De esta manera, los inició en la misión urbana transcultural, al confrontar sus prejuicios e intolerancia, y ejemplificó para sus seguidores la misión urbana integral a todas las culturas y nacionalidades.

El misionero urbano adventista se enfrenta a muchos desafíos; entre ellos, los relacionados con la salud y el medio ambiente. Otros son el elevado costo de vida, el racismo, la intolerancia, el nacionalismo y las restricciones a la libertad religiosa y de expresión. Sin embargo, a pesar de estos obstáculos, debemos trabajar por las ciudades.

¿Qué puedes hacer tú para ayudar a quienes se dedican al ministerio urbano?

 

Lunes, Deciembre 11

En busca de las multitudes

A pesar de los desafíos externos e internos, Jesús nos extiende el llamado para su misión a las ciudades.

Lee Mateo 9:35 al 38. ¿Qué nos enseña esto acerca de la misión a las multitudes, dondequiera que estén?

Jesús sintió compasión por las multitudes como las que se encuentran en las ciudades. Lucas 19:41 describe cómo lloró Jesús sobre Jerusalén. Quizá no comprendamos la profundidad del amor de Jesús por sus hijos, ni siquiera por las “masas sin rostro” que viven en las ciudades. Por eso, en Mateo 9:38, Jesús nos exhorta a que oremos, para que nuestros motivos y nuestro corazón sean como los suyos.

Lee Mateo 4:23 al 25. Cuando Jesús comenzó su ministerio, ¿de qué lugares geográficos procedía la gente?

En Mateo 4:25, las multitudes que seguían a Jesús provenían de Galilea; de las diez ciudades-estado de Decápolis, al este; de Jerusalén; y de Judea, al sur. Además de Samaria, ¿qué región faltaba? La región costera de Tiro y Sidón, parte de Fenicia, junto al mar Mediterráneo y al noroeste de Galilea. Ahora vemos por qué Jesús fue a esta zona. Este viaje a la región de Tiro y Sidón fue uno de los viajes misioneros transculturales de Jesús.

“Después de su encuentro con los fariseos, Jesús se retiró de Capernaum y, cruzando Galilea, se fue a la región de colinas en los confines de Fenicia. Mirando hacia el oeste podía ver, dispersas por la llanura que se extendía abajo, las antiguas ciudades de Tiro y Sidón, con sus templos paganos, sus magníficos palacios y emporios de comercio, y los puertos llenos de barcos” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p. 365).

¿Cómo podemos ayudar a la gente a ver lo inútiles que son en sí “sus magníficos palacios y emporios de comercio”, y por qué necesitan a Jesús?

 

Martes, Deciembre 12

En Tiro y Sidón

Los eruditos bíblicos creen que el Evangelio de Mateo se escribió específicamente para un público judío, y que Marcos se escribió pensando principalmente en un público gentil. Es provechoso tener presente esta distinción al estudiar los evangelios.

Lee Mateo 15:22 al 28 y Marcos 7:24 al 30. ¿Qué diferencias observas en la forma en que se describe a la mujer?

Observa que Mateo describe a esta madre en función de su nacionalidad o raza: cananea. El Espíritu Santo guio a Marcos a utilizar términos adicionales para describir a esta madre como “griega”, o “gentil”. Luego da información complementaria: “sirofenicia de nacimiento”, o “nacida en la región de Fenicia que está en Siria” (NTV), la única vez que se utiliza este término en la Biblia.

Observa la manera en que esta historia de Mateo 15 impactó en los destinatarios originales, con sus antecedentes y su cosmovisión. La audiencia de Mateo consideraba que esta madre era una pagana despreciable. Esto proviene de la experiencia histórica del pueblo judío con los cananeos, un grupo que adoraba ídolos y cuyos estilo de vida y prácticas malvadas durante mucho tiempo habían sido un obstáculo para su nación. Ni siquiera los discípulos de Cristo consideraron la posibilidad de que esta mujer tuviera fe y formara parte del Reino de Dios.

En Marcos 7, la audiencia de Marcos, conformada por gentiles, tendría una respuesta diferente de la de Mateo. Los gentiles no tenían la misma experiencia que los judíos con los cananeos, por lo que se identificarían con esta mujer, “griega, sirofenicia de nacimiento”. Jesús curó a uno de los suyos. Para los gentiles, esta mujer era una madre entrañable que estaba preocupada por la condición de su hija y quería que el Maestro la sanara, más allá de su origen étnico y nacional.

“Cristo no respondió inmediatamente a la petición de la mujer. Recibió a esa representante de una raza despreciada como la habrían recibido los judíos. Con ello, quería que sus discípulos notasen la manera fría y despiadada con que los judíos tratarían un caso tal, evidenciado en su recepción de la mujer, y la manera compasiva con que quería que ellos tratasen una angustia tal, según lo manifestó en la subsiguiente concesión de lo pedido por ella” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p. 366).

Lee 1 Juan 2:2. ¿Qué nos dice este texto acerca de que todos somos iguales ante Dios?

 

Miercoles, Deciembre 13

“Despídela”

En los barrios no alcanzados de las ciudades, hay muchos que anhelan esperanza. En tiempos de Cristo, ¿qué impedía al pueblo de Dios llevar la esperanza del Mesías a ciudades extranjeras como Tiro y Sidón? El nacionalismo, el orgullo y los prejuicios cegaban al pueblo de Dios ante las oportunidades de ver a los más cercanos que anhelaban la esperanza predicha por las profecías del Primer Advenimiento. Hoy, en las ciudades, hay muchos grupos poblacionales con los que Jesucristo quiere que su pueblo comparta la “bendita esperanza” del Segundo Advenimiento (Tito 2:13). Y, así como a Jesús no le importó cuál era la nacionalidad o la raza de ellos, tampoco debería importarnos a nosotros.

Lee Hechos 10:9 al 16, 28, 34 y 35. ¿Cómo resumirías esta lección que nos enseña el Espíritu Santo?

Mientras esperaba el almuerzo, Pedro tuvo una visión de un bufet en la azotea, con un mantel lleno de animales y aves inmundos. Tres veces se le indicó en esta visión que se levantara y comiera. Dios utilizó estas visiones para confrontar el orgullo religioso de Pedro y su intolerancia hacia los gentiles. Finalmente Pedro comprendió esta verdad: “Entonces Pedro tomó la palabra y dijo: ‘En verdad veo que Dios no hace acepción de personas, sino que acepta al que es fiel y obra rectamente, de cualquier nación que sea’ ” (Hech. 10:34, 35).

Con este trasfondo, reflexionemos sobre nuestra historia para sacar lecciones de Tiro y Sidón. Volvamos a observar a Jesús y su interacción con la madre. ¿Qué lecciones aprendieron los discípulos en este viaje de estudios, relacionadas también con la visión de Pedro? ¿Cómo podemos aplicarlas a nuestra vida de hoy y al llamado de Cristo a su misión del tiempo del fin en las ciudades? ¿Qué prejuicios nos impiden ver las necesidades de los urbanitas? ¿Qué oportunidades nos ha brindado Dios en las ciudades para ampliar nuestra comprensión de la misión y abordar exhaustivamente nuestro fanatismo, nacionalismo y orgullo espiritual?

Jesús tuvo paciencia para enseñar a sus discípulos, que aún no comprendían plenamente que el gran plan de salvación de Dios es para toda la familia humana, no solo para una nación o un grupo étnico determinado. El Espíritu Santo puede ayudarnos a superar nuestros prejuicios y favoritismos para llevar a cabo nuestra misión en las ciudades.

Lee Gálatas 2:11 al 13. ¿Qué debería enseñarnos esto sobre lo difícil que puede ser desprendernos de los prejuicios que nos han inculcado desde la infancia?

 

Jueves, Deciembre 14

¿Fe, en la tierra?

En Lucas 18:8, Jesús plantea esta pregunta al final de una de sus parábolas: “Cuando el Hijo del hombre venga, ¿hallará fe en la tierra?” Como discípulos actuales de Cristo, necesitamos vislumbrar lo que Jesús está buscando. En esta historia, podemos ver que Jesús busca la fe que brilla incluso en medio de la oscuridad.

Lee Mateo 8:10 y 13; 9:2; 20:29 al 34; Marcos 2:5; 10:46 al 52; y Lucas 18:35 al 43. En estos pasajes, ¿a quiénes describe Jesús como gente de fe?

Esta lista incluye a personas con una fe que resplandecía incluso en ciudades oscuras. En Capernaum, Jesús destaca a varias personas de fe. En Mateo 8:10 y 13, vemos a un centurión pagano convertido y con mucha fe. Conocemos a cuatro amigos llenos de fe que quitaron el tejado para bajar a su amigo paralítico hasta Jesús (Mat. 9:2, Mar. 2:5). En Marcos 10, conocemos al exciego Bartimeo, cuya fe brilla en Jericó.

Al mismo tiempo, esperaríamos que entre el pueblo de Dios existiera gran fe. Sin embargo, incluso en la ciudad natal de Jesús, Nazaret, la poca fe (o incluso la incredulidad total) fue el factor que limitó el ministerio de Cristo. Entre sus discípulos, Jesús dijo varias veces, hablando de los habitantes de Israel: “Hombres de poca fe” (Mat. 6:30; 8:26; 14:31; 16:8). Y en Mateo 17:17 Jesús exclama: “¡Generación incrédula y perversa!”

Una lección que podemos aplicar a la actualidad es que la fe se encuentra en lugares inesperados: en las ciudades, entre extranjeros, entre paganos y entre personas con religiones diferentes. Con humildad, debemos ir a las ciudades como lo hizo Jesús, buscando a aquellos que, cuando se les presente la verdad, responderán con una fe salvífica en Jesús. Y, por cierto, están allí afuera.

Desafío: Abre tu corazón en oración, pidiendo una mayor porción de fe con la cual compartir tu amor por aquellos que están cerca y lejos.

Desafío avanzado: ¿Cómo llegaste a conocer a Jesús y el precioso mensaje de los tres ángeles? Enumera tres bendiciones espirituales que hayas experimentado de Jesús en tu vida personal. Prepárate para compartir estos conceptos con tu clase de Escuela Sabática.

 

Viernes, Deciembre 15

Para estudiar y meditar

“Entre quienes los judíos llamaban gentiles había hombres que entendían mejor que los maestros de Israel las profecías bíblicas concernientes a la venida del Mesías. Algunos lo esperaban como libertador del pecado. Los filósofos se esforzaban por estudiar el misterio del sistema orgánico hebreo. Pero la intolerancia de los judíos estorbaba la difusión de la luz” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p. 25).

“El Señor Jesús, el poderoso Salvador, ha muerto por estas almas. Él puede despertarlas de la indiferencia, puede despertar simpatía, puede enternecer el corazón, puede revelarle al alma la belleza y el poder de la verdad. El Maestroobrero es Dios, y no el hombre finito; sin embargo, él llama a los hombres para que sean los agentes por medio de los cuales pueda impartir luz a los que están en tinieblas. Dios tiene joyas en todas las iglesias, y no nos corresponde a nosotros hacer una denuncia radical del mundo religioso profeso sino, con humildad y amor, presentar a todos la verdad tal como es en Jesús. Que los hombres vean la piedad y la devoción, que contemplen la semejanza de Cristo en el carácter, y serán atraídos a la verdad. […] Deben exaltar a Jesús, el Redentor del mundo; deben sostener la palabra de vida” (Elena de White, The Advent Review and Sabbath Herald, 17 de enero de 1893).

Preguntas para dialogar:

¿Qué necesidades inmediatas, en la zona donde vives, podrían darles a tu iglesia y a ti la oportunidad de alcanzar a las almas que no conocen las verdades que nosotros conocemos?

Observa las palabras de Elena de White respecto de los que profesan otras religiones: “Dios tiene joyas en todas las iglesias, y no nos corresponde a nosotros hacer una denuncia radical del mundo religioso profeso”. En otras palabras, ¿cómo podemos mostrar a la gente el error de sus caminos y al mismo tiempo no denigrarla en un nivel personal?

“Cuando el Hijo del hombre venga, ¿hallará fe en la tierra?” (Luc. 18:8). ¿Qué quiere decir Jesús con esta pregunta retórica? ¿Cuál es la diferencia entre fe y creencia? ¿Por qué los que tienen la creencia correcta podrían no tener fe cuando Cristo regrese?

Radio Adventista
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