Lección 10 Edicion Adultos: “La Biblia como historia” Para el 6 de junio de 2020

Segundo trimestre (abril-junio) de 2020

“La Biblia como historia”

Lección 10: – Para el 6 de junio de 2020

Sábado 30 de mayo

Lee Para el Estudio de esta Semana: 1 Samuel 17; Isaías 36:1-3; 37:14-38; Daniel 1, 5; Mateo 26:57-67; Hebreos 11:1-40.

Para Memorizar: “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto” (Éxo. 20:2; también Deut. 5:6).

La Biblia está constituida en la historia. La historia bíblica avanza en dirección lineal desde un principio absoluto, cuando Dios creó todas las cosas, hasta una meta final, cuando restaurará la Tierra en la Segunda Venida.

La naturaleza histórica de las Escrituras es una característica que la distingue de los libros sagrados de otras religiones. La Biblia da por sentada la existencia de un Dios que actúa personalmente en la historia; no intenta probar esa existencia. En el principio, Dios habla, y se crea vida en la Tierra (Gén. 1:1-31). Él llama a Abram a salir de los caldeos. Libera a su pueblo de la esclavitud de Egipto. Escribe los Diez Mandamientos en tablas de piedra con su propio dedo (Éxo. 31:18). Envía profetas. Envía juicios. Llama a su pueblo a vivir y compartir su divina ley y el plan de salvación con otras naciones. Finalmente, envía a su Hijo Jesucristo al mundo, dividiendo así la historia para siempre.

Esta semana, analizaremos algunos de los aspectos clave de la historia según se describen en la Biblia y también algunas de las evidencias arqueológicas que ayudan a fundamentar la historia según se expresa en la Biblia.

 

Domingo 31 de mayo:

David, Salomón y la monarquía

La monarquía de David y Salomón representa la edad de oro en la historia de Israel. Pero ¿y si David y Salomón no existieron, como algunos afirman? ¿Qué pasaría si su reino no fue tan vasto como la Biblia lo describe, como algunos también afirman? Sin David no habría Jerusalén, la capital de la nación (2 Sam. 5:6-10). Sin David no habría templo construido por su hijo, Salomón (1 Rey. 8:17-20). Finalmente, sin David no habría un futuro Mesías, porque es a través del linaje de David que se promete un Mesías (Jer. 23:5, 6; Apoc. 22:16). La historia israelita tendría que reescribirse completamente. Sin embargo, esa historia, según leemos en las Escrituras, es precisamente la que le da a Israel y a la iglesia su función y misión únicas.

Lee 1 Samuel 17. ¿De qué manera Dios le da una victoria decisiva a Israel? ¿A quién se usa para esta victoria? ¿Dónde ocurre la victoria?

Observa la descripción geográfica precisa de las líneas de batalla en 1 Samuel 17:1 al 3. El sitio de Khirbet Qeiyafa está ubicado en las colinas exactamente en la zona del campamento israelita descrito en este capítulo. Las recientes excavaciones revelaron una ciudad guarnecida, masivamente fortificada, de la época de Saúl y David que dominaba el valle. Se excavaron dos puertas contemporáneas. Como la mayoría de las ciudades del antiguo Israel tenían una sola puerta, esta característica puede ayudar a identificar el sitio como Saaraim (1 Sam. 17:52), que en hebreo significa “dos puertas”.

Si es así, entonces hemos identificado por primera vez esta antigua ciudad bíblica. En 2008 y 2013, se encontraron dos inscripciones que muchos creen que representan la escritura hebrea más antigua que se haya descubierto. La segunda inscripción menciona el nombre Es-baal, el mismo nombre de uno de los hijos de Saúl (1 Crón. 9:39).

En 1993, las excavaciones en la ciudad norteña de Tel Dan descubrieron una monumental inscripción escrita por el rey Hazael de Damasco, quien registra su victoria sobre el “rey de Israel” y el rey de la “casa de David”. Esta es la misma forma en que se describe la dinastía de David en la Biblia, lo que añade una evidencia arqueológica muy poderosa de que David existió en la historia, exactamente como lo dice la Biblia.

Piensa en las implicaciones de lo que significaría para nuestra fe si, como dicen algunos, el rey David no hubiese existido en realidad.

 

Lunes 1 de junio:

Isaías, Ezequías y Senaquerib

Lee Isaías 36:1 al 3; e Isaías 37:14 al 38. En este relato de una campaña asiria masiva contra Judá, ¿cómo libera Dios a su pueblo?

En 701 a.C., Senaquerib hace campaña contra Judá. El relato se registra en las Escrituras. El mismo Senaquerib también lo registra de varias maneras. En sus anales históricos, descubiertos en la ciudad capital de Nínive, alardea: “Cuarenta y seis de sus [de Ezequías] fuertes ciudades amuralladas e innumerables pueblos más pequeños en los alrededores sitié y conquisté”. En el palacio de Senaquerib, en Nínive, celebra su derrota de la ciudad judía de Laquis cubriendo las paredes de una sala central del palacio con representaciones en relieve del asedio y la batalla contra la ciudad.

Las recientes excavaciones de Laquis han descubierto los escombros de destrucción masiva de la ciudad después de que Senaquerib la incendiara. Pero Jerusalén se salvó milagrosamente. Senaquerib solo puede presumir de esto: “En cuanto a Ezequías el judío, lo encerré en su ciudad como un pájaro en una jaula”. No hay ninguna descripción de la destrucción de Jerusalén, y no se relata que los cautivos hayan sido tomados como esclavos.

Es cierto que Jerusalén fue sitiada, pero la Biblia registra que el asedio duró solo un día, ya que el Ángel del Señor liberó a Jerusalén. Como Isaías había predicho: “Por tanto, así dice Jehová acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni arrojará saeta en ella; no vendrá delante de ella con escudo, ni levantará contra ella baluarte. Por el camino que vino, volverá, y no entrará en esta ciudad, dice Jehová. Porque yo ampararé a esta ciudad para salvarla, por amor de mí mismo, y por amor de David mi siervo” (Isa. 37:33-35).

Curiosamente, solo Laquis se destaca prominentemente en Nínive, la capital asiria. Jerusalén no se encuentra en las paredes del palacio. Senaquerib solo pudo jactarse de derrotar a Laquis. El enfrentamiento entre el Dios del cielo y los dioses de los asirios se demuestra en la liberación de su pueblo. Él ve los actos de agresión por parte de Asiria. Oye las palabras de la oración de Ezequías. Dios actúa en la historia.

¿Cómo puedes recordar que el Dios que milagrosamente liberó a Israel en aquel momento y lugar es el mismo Dios a quien oras, en quien te amparas y confías?

 

Martes 2 de junio:

Daniel, Nabucodonosor y Babilonia

En julio de 2007, un académico de la Universidad de Viena estaba trabajando en un proyecto en el Museo Británico cuando encontró una tablilla de la época de Nabucodonosor, rey de Babilonia. En la tablilla, encontró el nombre “Sarsequim”, el nombre de un funcionario babilónico mencionado en Jeremías 39:3. Sarsequim es uno de los tantos reyes y oficiales, que (gracias a la arqueología) se han redescubierto desde la época de Daniel y Nebucodonosor.

Lee Daniel 1 y 5. ¿Cómo se corresponden las primeras decisiones de Daniel con los actos de Dios al usarlo como siervo y profeta para impactar a millones de personas a lo largo de la historia?

Daniel “propuso en su corazón” (Dan. 1:8) permanecer fiel a Dios en relación con lo que comía y a quién oraba. Estos buenos hábitos, que se formaron al comienzo de su experiencia, llegaron a ser el patrón que le daría fortaleza para su larga vida. El resultado fue un pensamiento claro, sabiduría y entendimiento provenientes de lo Alto. Nabucodonosor y Belsasar reconocieron esto, por lo que Daniel fue elevado a los puestos más encumbrados del reino. Pero, quizá lo más importante es que dio lugar a la conversión del mismo rey Nabucodonosor (Dan. 4:34-37).

Nabucodonosor era hijo de Nabopolasar. Juntos construyeron una ciudad gloriosa e inigualable en el mundo antiguo (Dan. 4:30). La ciudad de Babilonia era enorme, con más de trescientos templos, un palacio exquisito y rodeada de enormes paredes dobles de 3,66 y 6,70 metros de espesor. Las paredes estaban jalonadas por ocho puertas principales, todas con nombres de las principales deidades babilónicas. La más famosa es la puerta Ishtar, excavada por los alemanes y reconstruida en el Museo de Pérgamo, en Berlín.

En Daniel 7:4, se describe a Babilonia como un león con alas de águila. El camino procesional que conduce a la puerta Ishtar está recubierto con imágenes de 120 leones. También se encontró la imagen de un enorme león que se abalanza sobre un hombre durante las excavaciones y aún se encuentra hoy en día fuera de la ciudad. Todos estos testifican del león como símbolo apropiado de Babilonia la Grande. Se confirma la historia bíblica y su mensaje profético.

Daniel 1:8 dice que Daniel “propuso en su corazón”. ¿Qué significa eso? ¿Qué cosas necesitas “proponerte (hacer o no hacer) en tu corazón”?

 

Miércoles 3 de junio:

El Jesús histórico

Lee Mateo 26:57 al 67; Juan 11:45 al 53; 18:29 al 31. ¿Quién fue Caifás y cuál fue su papel en la muerte de Cristo? ¿Quién fue Poncio Pilato y cuál fue su decisión más importante para que el Sanedrín lograra sus objetivos?

Caifás era el sumo sacerdote e instigó la conspiración para procurar la muerte de Jesús. Josefo, el historiador judío que escribe en nombre de los romanos, también registra su existencia. “Además de eso, también privó a José, que también se llamaba Caifás, del sumo sacerdocio, y nombró a Jonatán, el hijo de Anano, el ex sumo sacerdote, para que lo sucediera” (Josefo, Complete Works, lib. 18, cap. 4, p. 381). En 1990, se descubrió una tumba familiar al sur de Jerusalén que contenía doce osarios o cajas de huesos. Las monedas y la cerámica de la tumba datan de alrededor de mediados del siglo I d.C. El más adornado de los osarios, con múltiples grupos de huesos, contiene el nombre de “José, hijo de Caifás”. Muchos eruditos creen que esta fue la tumba y la caja de huesos de Caifás, el Sumo Sacerdote que participó en forma tan directa de la muerte de Jesús.

En 1961, se halló una inscripción con el nombre de Poncio Pilato, prefecto de Judea bajo el emperador Tiberio, en una piedra del teatro de Cesarea Marítima.

Por lo tanto, en ambos casos, la historia corrobora algunas de las principales figuras que rodearon la muerte de Cristo.

Los historiadores seculares de los dos primeros siglos también hablan de Jesús de Nazaret. Tácito, el historiador romano, escribió de Cristo, su ejecución por parte de Poncio Pilato durante el reinado de Tiberio, y los primeros cristianos en Roma. Plinio el Joven, un gobernador romano, le escribió en el año 112 o 113 al emperador Trajano y le preguntó cómo debía tratar a los cristianos. Describe que se reunían en un día determinado antes del amanecer para entonar himnos como a un dios.

Estos descubrimientos arqueológicos y fuentes históricas brindan un marco extrabíblico para la existencia de Jesús, quien era adorado dentro de los primeros cincuenta años después de su muerte. Los mismos evangelios son las fuentes principales de información sobre Jesús, y debemos estudiarlos cuidadosamente para aprender más de Jesús y su vida.

Aunque siempre es bueno contar con evidencias arqueológicas que respalden nuestra fe, ¿por qué debemos aprender que nuestra fe no dependa de estas cosas, por más útiles que sean?

 

Jueves 4 de junio:

La fe y la historia

No vivimos dentro de una burbuja. Nuestras decisiones no solo influyen sobre nosotros, sino también en los demás. De la misma manera, las vidas de muchos que pertenecieron al antiguo pueblo de Dios han tenido un gran impacto en el futuro de otros además de ellos mismos. En Hebreos 11, ese famoso capítulo de la fe, vemos una síntesis de la influencia de muchos de estos antiguos héroes de la fe.

Lee Hebreos 11:1 al 40. ¿Qué lecciones podemos aprender de estos antiguos héroes al estudiar su vida?

Enoc

Noé

Abraham

Sara

José

Moisés

Rahab

Sansón

La fe no es simplemente creer en algo o en alguien; es actuar en respuesta a esa creencia. Es una fe que obra; esto es lo que se cuenta como justicia. Son esos actos de fe los que cambian la historia. Cada uno de estos actos depende de nuestra confianza en la Palabra de Dios.

Noé actuó con fe cuando construyó el arca, confiando en la Palabra de Dios sobre la experiencia y la razón. Como nunca había llovido, la experiencia y la razón sugerían que un diluvio no tenía ningún sentido. Pero Noé obedeció a Dios, y la raza humana sobrevivió. Abraham, entonces llamado Abram, dejó Ur en el sur de Mesopotamia, la ciudad más sofisticada del mundo en ese momento, y salió sin saber a dónde lo llevaría Dios. Pero él eligió actuar según la Palabra de Dios. Moisés eligió hacerse pastor para guiar al pueblo de Dios a la Tierra Prometida en lugar de convertirse en el rey de Egipto, el imperio más grande de su época. Confió en la voz del Todopoderoso, que lo llamó desde la zarza ardiente. Rahab decidió confiar en los informes de liberación de Dios, protegió a los dos espías y se convirtió en parte del linaje de Jesús. ¡Cuán poco sabemos acerca de cómo nuestras decisiones influirán en la vida de innumerables personas en esta generación y las que vendrán!

¿Qué decisiones cruciales son inminentes para ti? ¿Qué influye en tus decisiones, y por qué?

 

Viernes 5 de junio

Para Estudiar y Meditar:

Lee Elena de White, Patriarcas y profetas, “David y Goliat”, pp. 631-636; Profetas y reyes, “Ezequías”, pp. 245-251; “Librados de Asiria”, pp. 259-271; “Métodos de estudio de la Biblia”: parte 4.k. (Los “Métodos de estudio de la Biblia” se pueden encontrar en https://cort.as/-MdHR).

“La Biblia es la historia más antigua y abarcadora que poseen los hombres. Nació de la fuente de la verdad eterna y una mano divina ha preservado su pureza a través de los siglos. Ilumina el lejano pasado en el cual en vano trata de penetrar la investigación humana. Solamente en la Palabra de Dios contemplamos el poder que puso los cimientos de la tierra y extendió los cielos. Solo en ella hallamos un relato auténtico del origen de las naciones. Solo en ella se da una historia de nuestra raza, libre de prejuicios u orgullo humanos” (Ed 173).

“El que tiene un conocimiento de Dios y su Palabra tiene una fe que está asentada en la divinidad de las Sagradas Escrituras. No mide la Biblia a la luz de los conceptos científicos. Al contrario, somete esos conceptos al escrutinio de la norma inequívoca. Sabe que la Palabra de Dios es la verdad, y la verdad nunca se contradice a sí misma; lo que de la enseñanza de la presunta ciencia contradice la verdad de la revelación de Dios es mera conjetura o su posición humana.

“Para los que son verdaderamente sabios, la investigación científica abre ante ellos un vasto panorama de estudio e información” (TI 8:339).

Preguntas para Dialogar:

  1. Desarrollen la pregunta formulada al final del estudio del miércoles. Sí, es bueno encontrar evidencias arqueológicas que confirman la historia bíblica. Pero ¿qué sucede cuando se encuentran evidencias arqueológicas cuya interpretación contradice la historia bíblica? ¿Qué debería decirnos esto sobre el hecho de que debemos depender de la Palabra de Dios como tal y confiar en ella independientemente de las afirmaciones de la arqueología o de cualquier otra ciencia humana?
  2. Piensa en todas las profecías bíblicas que, desde la perspectiva actual, podemos ver que se han cumplido en el pasado. Piensa, por ejemplo, en la mayoría de los reinos de Daniel 2 y 7. ¿Cómo podemos aprender de estas profecías que se han cumplido en la historia, y confiar en el Señor acerca de las profecías que aún están en el futuro?
Radio Adventista
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