Jonathan Gallagher Lección 7. – Motivados por la esperanza (2T 2024— El Gran Conflicto)

Lección 7.Motivados por la esperanza(2T 2024 El Gran Conflicto)

Textos bíblicos:1 Tes. 4:13–18; Mateo 24:27, 30, 31; 2 Ped. 1:19–21; Dan. 8:14; Dan. 9:20–27; Esdras 7:7–13; Isa. 25:9.

Citas
• La esperanza mundana en la que los hombres ponen sus corazones/ se convierte en ceniza-o prospera; y al poco tiempo,/ como la nieve sobre el rostro polvoriento
del desierto,/ alumbrando una o dos horas-desaparece. Edward Fitz Gerald
• He visto el futuro y no funciona. Robert Fulford
• La esperanza es un gran falsificador de la verdad. Gracián
• Se engaña más por la esperanza que por la astucia. Marqués de Vauvenargues
• La esperanza es un sueño despierto. Aristóteles
• La esperanza es sólo fe en relación con el futuro. L. Feuerbach

Para debatir
¿Cómo se relaciona la esperanza con la gran controversia? ¿Cómo podemos evitar que se nos acuse de “ilusos”? ¿Qué ejemplos del pasado dan credibilidad a nuestra esperanza? ¿De qué manera la esperanza futura puede degradar el presente? ¿Cómo demostramos que somos adventistas y no exitistas? ¿Puede la expresión de nuestra esperanza acabar sonando equivocada?

Resumen bíblico
1 Tes. 4:13-18 es la esperanza del regreso de Jesús. Mateo 24:27, 30, 31 describe la venida del Hijo del Hombre. 2 Pe. 1:19-21 explica que la profecía no es de origen humano. Dan. 8:14 se refiere a la purificación del santuario. En Dan. 9:20-27 Daniel suplica la liberación de su pueblo. Esdras 7:7-13 describe el decreto que permite a los judíos regresar a Jerusalén. “En aquel tiempo su pueblo dirá: ‘¡Mirad! Este es nuestro Dios; en él hemos confiado y él nos ha salvado. Este es el Señor que buscábamos. Ahora podemos alegrarnos y celebrar la salvación que nos trae’“. Isa. 25:9.

Comentario
Seguramente uno de los aspectos más importantes de la perspectiva de la gran controversia es que nos da esperanza para el futuro. Aunque hay muchos otros beneficios, como comprender mejor las acciones de Dios en el pasado, mirar hacia adelante, hacia la conclusión de la gran controversia, es sin duda un aspecto importante. ¿Y qué hay de la esperanza? ¿Qué significa esperanza? “Espero que me entiendas.

Espero que mañana no llueva. Espero encontrar un buen trabajo”. Esperanza en el sentido de débil expectativa: me gustaría que fuera posible, probablemente no lo será, pero sigo “esperando”. ¿Es la esperanza cristiana ese tipo de vaguedad aguada que caracteriza a gran parte de la esperanza de este mundo?
“La esperanza demorada provoca náuseas”. Proverbios 13:12. ¿Cuál es el carácter de nuestra espera? No es ociosidad, sino una participación activa en este mundo, mientras esperamos el cumplimiento final de las promesas de Dios. Normalmente esperar sugiere inactividad, pero no para el cristiano. Como dijo Jesús a sus oyentes: “Ocupaos hasta que yo venga”. La espera se asocia normalmente con retrasos y mala planificación por parte de alguien, pero aquí la espera es la oportunidad de Dios para obrar, especialmente en favor de los demás y para el cumplimiento del plan de salvación.

La nuestra no es una sociedad a la que le guste esperar. Lo queremos todo inmediatamente: desde la comida rápida hasta los coches rápidos, todo tiene que eliminar la posibilidad de esperar. Sin embargo, se nos dice que esperemos en el Señor. ¿Por qué? En lugar de esperar en Dios, ¡cuántas veces nos precipitamos a la acción o salimos corriendo! Puede que esperar no sea siempre lo más cómodo, pero en nuestra relación con Dios es esencial. Porque de la misma manera que Dios tiene que esperar y dar tiempo para que la verdad se demuestre, así nosotros también tenemos que esperar pacientemente la eventual vindicación de la verdad.

Nuestra espera no es tiempo perdido. Es un tiempo lleno de expectativas y de acción. Es tiempo para nuestra preparación y, lo que es más importante, tiempo para poder compartir la verdad con los demás, de modo que ellos también puedan convertirse en amigos de Dios. Si Dios es tan paciente con nosotros, ¿no podemos serlo nosotros con los que nos rodean, animándolos a descubrir la alegría de una relación de por vida con nuestro Dios digno de confianza? No hay esperanzas humanas que valgan. Las promesas no valen ni el papel en que están escritas.

Los deseos no pueden durar. Las esperanzas mueren como flores marchitas, convertidas en polvo y cenizas. Porque sin Dios no hay esperanza en absoluto. ¿Pero con Dios? Él es la única esperanza en un mundo sin esperanza. ¿Y qué hay de la esperanza cristiana? ¿De qué esperanza estamos hablando? ¿En qué se basa? Sobre Dios mismo. ¿Puede Dios mentir? ¿Querría hacerlo? La verdad vital es la  afirmación bíblica de que “Cristo Jesús, que es nuestra esperanza”. “Nuestra esperanza está en el Dios vivo.” (1 Timoteo 1:1; 4:10). ¡Qué asombrosa y central es esta esperanza! Romanos 8:24 incluso dice que “¡Somos salvos por la esperanza! Qué definitiva y segura es esta esperanza. Si no tienes esta esperanza, ¿cómo puedes afrontar el futuro?¿cómo puedes vivir el presente?

Sólo la esperanza que viene de Dios puede darnos lo que más necesitamos: seguridad confiada en el presente y la certeza de un futuro maravilloso en la presencia de Dios. Porque “esta esperanza es nuestra ancla espiritual: es segura y fiable…” (Hebreos 6:19). ¿Cuál es el resultado? “Puesto que tenemos una esperanza tan segura, ¡somos verdaderamente audaces!”. “¡Cristo que vive en vosotros es la gloriosa esperanza!”. “La maravillosa esperanza de la gloriosa aparición de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo”. (2 Corintios 3:12; Colosenses 1:27; Tito 2:13). Mientras peregrinos aquí viajamos en este oscuro valle de pecado y oscuridad a través de la tribulación, el odio y el desprecio,
o a través de los portales de la tumba, hasta que nuestro Rey regrese
para llevar a Sus cautivos exiliados a casa, ¡Oh! ¿Qué puede levantar el ánimo?
Sólo esto: la bendita esperanza. Annie R Smith.

Comentarios de Elena de White
Nadie tiene que ser empujado hacia Cristo. A nosotros nos corresponde acudir a él, la fuente de vida, y hacerlo por propia elección. ¿Por qué no habríamos de acudir a Cristo, en quien se centra nuestra esperanza de vida eterna?…El apóstol Pablo nos exhorta a echar mano de la esperanza que nos ofrece el Evangelio… Delante de nosotros ha sido colocada una esperanza, la esperanza de la vida eterna. Nuestro Redentor no quedará satisfecho con darnos nada menos que esta bendición; pero es deber nuestro asirnos de esta esperanza por medio de la fe en Aquel que la prometió.

Podemos esperar que sufriremos; porque únicamente los que participen con él de sus sufrimientos, también participarán con él de su gloria. Él ha comprado el perdón y la inmortalidad para las almas pecadoras de los hombres que perecen; pero a nosotros nos corresponde recibir estos dones por medio de la fe. Al creer en él, recibimos esta esperanza como un ancla segura e inamovible para el alma… Contemplemos la gloriosa esperanza que tenemos por delante, y por la fe aferrémonos de ella… {Exaltad a Jesús, p. 325} Vemos a Cristo, el Capitán de nuestra salvación, enfrentándose al príncipe de las tinieblas en una batalla abierta y, sin ayuda de nadie, obteniendo la victoria en nuestro favor. Aprendemos, también, que, por esta victoria, se nos abrió una puerta de esperanza, una fuente de fortaleza, y que podemos, como soldados fieles, librar nuestras propias batallas contra el astuto enemigo, y vencer en el nombre de Jesús.

Cada alma debe enfrentarse a los poderes de las tinieblas… Todos deben comprender la naturaleza de la gran controversia entre Cristo y Satanás, y deben darse cuenta de que les concierne a ellos mismos. Todos son actores en la escena, partícipes en el conflicto. {Review and Herald, 25 de septiembre de 1883}
El Señor viene pronto. Hablen acerca de ello, oren para que así sea y créanlo. Transfórmenlo en una parte de su propia vida. {Testimonios para la Iglesia, p. 226}

Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2024
Traducción: Shelly Barrios De Ávila

Radio Adventista
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