Jonathan Gallagher Lección 6. “ ¿La maldición sin causa?” (4T 2016—El libro de Job)

 ¿La maldición sin causa? (4T 2016—El libro de Job)

Textos bíblicos: Salmos119:65–72; Job 2:11–13; Job 4:1–21; Rom. 3:19, 20; 1 Cor.
3:19; Hebreos12:5; Mateo7:1.

Citas
• ¡Se lo merece! Me atrevería a decirlo. Muchos que viven merecen la muerte. Y algunos que mueren merecen la vida. ¿Puedes dárselas? Entonces quieras tanto hacer juicio. Incluso los muy sabios no pueden ver todos los extremos. J.
R. R. Tolkien
• En este mundo la gente no siempre recibe lo que merece. Lemony Snicket
• Hubiera sido de gran ayuda si en algún momento un predicador Bautista, apoyando los antebrazos en el púlpito y encorvando los hombros, hubiera dicho: “La gente no recibe lo que merece, ni merece lo que recibe. Los
mansos e inocentes son pisoteados. El hombre rico por lo general se abre camino a través del ojo de la aguja, y hay poco o ningún sentido poner la fe en la Providencia… Por otro lado, ¿cómo podría cualquier predicador, Bautista o
de otra religión decir esto? William Maxwell
• Merezco respeto por las cosas que no hice. Dan Quayle
• ¿No sería mucho peor si la vida fuera justa y todas las cosas terribles que nos pasan, vinieran porque en realidad las merecemos? Así que ahora me consuela la hostilidad general y la injusticia del universo. Marcus Cole

Para debatir
¿Cómo nos relacionamos con los conceptos de “merecimiento”? ¿Cuál es la relación entre el pecado y el sufrimiento? ¿Cómo podemos responder a las acusaciones de que Dios no es justo? ¿Qué podemos decir del argumento de Job de no ser culpable? ¿Acaso no es cierto que nadie es justo delante de Dios? ¿Qué lecciones podemos aprender aquí acerca de nuestros supuestos y cómo juzgamos a los demás?

Resumen bíblico
Job 2: 11-13 relata la llegada de tres amigos de Job y su dolor por su miseria. Se sentaron en silencio durante una semana porque vieron lo mucho que estaba sufriendo.
En muchos sentidos, esto fue lo mejor que pudieron hacer, ya que una vez que comenzaron a hablar sólo sirvieron para empeorar el sufrimiento de Job. Elifaz habla en Job 4: 1-21. La línea clave es el “espíritu” que habla y pregunta: “¿Puede alguien estar bien con Dios? ¿Puede alguien ser puro ante su Creador?” Job 4:17 FBV. Elifaz sugiere
que hay una razón para el sufrimiento de Job. De hecho, este es el mensaje constante de los amigos de Job: que está sufriendo a causa de sus pecados. Salmos 119: 65-72 pide la bendición de Dios sobre los que obedecen y guardan sus leyes. La ley llama a todos a dar cuenta, según Romanos 3:19, 20. La sabiduría de este mundo es necedad para Dios (1 Cor. 3:19). Se supone que debemos aceptar la disciplina de Dios (Heb. 12: 5). Sin embargo Jesús también nos dice que no juzguemos para no ser juzgados (Mat. 7: 1).

Comentario
El argumento que los amigos de Job presentan cada vez es que la “maldición” de Job debe ser merecida; es decir, que él mismo ha traído esa maldición sobre sí. La seguridad persistente de Job le insta a decir que su maldición no tiene razón alguna, y sus amigos niegan que esté en lo correcto respecto a ello. Así que lo animan a que confiese
sus pecados. Ellos habían caído en el viejo engaño de que cualquier sufrimiento es un castigo de Dios.
Aunque es cierto que ninguno de nosotros puede decir que no tiene pecado alguno antes Dios, sin duda no es cierto que el sufrimiento sea el castigo de Dios por algún pecado que hayamos cometido en particular. El argumento errado de los amigos de Job es que él necesita confesar sus pecados, pues creen que su sufrimiento es un castigo directo
de Dios. De modo que el tema principal del libro de Job radica aquí: Dios no impone el sufrimiento sobre Job por causa de sus pecados, sino que permite la situación de Job por una razón aún más importante.
Este concepto debería llevarnos a ser más cuidadosos con la manera como nos relacionamos con el sufrimiento de los demás. Si bien es cierto que algunos estarán experimentando las consecuencias naturales de sus malas elecciones, hay quienes experimentan también como Job “maldiciones sin razón.” Vivimos en un mundo
quebrantado y lleno de pecado que es víctima de los daños colaterales de las malas acciones de los demás. E igual que como lo hizo David, podríamos preguntarnos por qué prosperan los que hacen el mal y sin pagar por sus pecados en la vida. También podríamos preguntarnos por qué las personas buenas no reciben lo que merecen.
De hecho todo este concepto de “merecimiento” conlleva a problemas, porque después de todo ¿qué merecemos? No obstante, este concepto fundamental de justicia y de ser recompensados está muy dentro de nosotros, lo cual debería llevarnos a reconocer que los principios morales y éticos son aspectos universales del carácter de Dios. Al final,
habrá una resolución, aunque no sea en esta vida. La clave, entonces esta en reconocer que sea lo que suceda, Dios sigue allí, y que aunque existan muchas injusticias en la vida, Dios pondrá todo en su lugar.
No obstante, la clave no está en ser como los amigos de Job y concentrarnos en hacer que los que sufren confiesen sus pecados. No es nuestra labor juzgar, sino consolar a los que sufren. No tenemos que permitir que cualquier creencias teológica matice nuestras actitudes. Del mismo modo que Jesús mostro bondad y compasión por todos los
que estaban a su alrededor, nosotros debemos poner freno a nuestras actitudes condenatorias y críticas que lo único que lograrán será añadir más heridas a quienes sufren.
Después de todo, ¿cuál es la imagen de Dios que presentan los amigos de Job? Sin duda no es una imagen atractiva ni correcta. El mismo Dios los critica porque no dijeron lo justo acerca de él. Y esta es una enseñanza que nosotros mismos debemos mantener en nuestras mentes.

Comentarios de Elena de White
La religión de la Biblia, llena de amor y de bondad, y que abunda en compasión, resulta empañada por la superstición y revestida de terror. Cuando consideramos con cuán falsos colores Satanás pintó el carácter de Dios, ¿podemos admirarnos de que se tema, y hasta se aborrezca a nuestro Creador misericordioso? Las ideas espantosas que respecto de Dios han sido propagadas por el mundo desde el púlpito, han hecho miles y hasta millones de escépticos e incrédulos. {El Conflicto de los Siglos, p. 526} Los amigos de Job malinterpretan a Dios.– Hay maldad en nuestro mundo, pero todo el sufrimiento no es el resultado de un curso de vida pervertido. Job es presentado ante nosotros como un hombre a quien el Señor permitió que Satanás afligiera. El enemigo lo despojó de todo lo que poseía; sus lazos familiares se rompieron; sus hijos le fueron arrebatados. Durante un tiempo, su cuerpo estuvo cubierto de llagas repugnantes, y sufrió mucho. Sus amigos vinieron a consolarlo, pero intentaron hacerle ver que él era responsable, por su conducta pecaminosa, de sus aflicciones. Sin embargo, Job se defendió y negó la acusación, declarando “Consoladores molestos sois todos vosotros.” Al tratar de hacerlo culpable ante Dios y merecedor de Su castigo, trajeron una prueba dañosa sobre él, y representaban a Dios bajo una luz falsa; pero Job no se apartó de su
lealtad, y Dios recompensó a su fiel siervo. (MS 22, 1898). {3BC 1140}

Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2016
Traducción: Shelly Barrios De Ávila

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