Jonathan Gallagher Lección 5. “Testificar con el poder del Espíritu” 3er Trimestre del 2020.

Leccion 5. Testificando con el Poder del Espíritu(3T 2020—Haciendo amigos para Dios)

Textos Bíblicos: Juan 15:26, 27; Hechos 2:41,42; Hechos 8:4; Heb. 4:12; Hechos 17:33, 34; Hechos 18:8; Hechos 4:31.

Citas
• Antes del Pentecostés, a los discípulos les resultaba difícil hacer cosas fáciles; después de Pentecostés les resultaba fácil hacer cosas difíciles. A. J. Gordon
• No hay nadie tan pobre en la iglesia de Cristo que no pueda impartirnos algo de valor. Juan Calvin
• La verdadera espiritualidad siempre tiene un resultado. Oswald J. Smith
• Con una perversidad tan patética como empobrecedora, hoy nos hemos preocupado por los esporádicos ministerios extraordinarios y no universales del Espíritu, en descuido de los más generales. J. I. Packer
• Estar lleno del Espíritu es dejar que el Espíritu cumpla en nosotros todo lo que Dios quería que hiciera al colocarlo allí. Lewis Sperry Chafer
• No podemos prescindir de la espiritualidad así como no podemos prescindir de la comida, el refugio o la ropa. Ernest Holmes

Para debatir
¿Cuáles son los dones espirituales esenciales para poder testificar? Si el Espíritu nos lleva a toda verdad, ¿se entendería la comprensión plena de la verdad como una parte vital del testimonio? ¿Qué diferencia crees que hace el Espíritu en nuestras actividades de testificación? ¿Por qué la presencia del Espíritu es aparentemente menos visible hoy? ¿Cómo encaja esto en la perspectiva de la Gran Controversia?

Resumen bíblico
“Pero yo les enviaré al Consolador de parte del Padre. Cuando él venga, les dará testimonio de mí. Él es el Espíritu de verdad que viene del Padre. 27Ustedes también darán testimonio de mí porque ustedes estuvieron conmigo desde el principio.” Juan 15:26, 27 VBL. Hechos 2:41, 42 nos presenta la conclusión del Día del Pentecostés. Después de la dispersión de los cristianos como producto de la persecución, estos difundieron la Palabra donde quiera que iban (Hechos 8: 4). “Pues la palabra de Dios es viva y eficaz, y más afilada que espada de dos filos, que penetra hasta separar la vida y el aliento, así como los tendones y los tuétanos, juzgando los pensamientos y las intenciones de la mente.” Heb. 4:12 VBL. Hechos 17:33, 34 registra el resultado final del testimonio de Pablo en el Areópago. Crispo, su casa y muchos corintios se convirtieron (Hechos 18: 8). “Cuando terminaron de orar, la edificación donde estaban reunidos tembló. Y todos ellos fueron llenos del Espíritu Santo, y predicaban con valor la palabra de Dios”. Hechos 4:31 VBL.

Comentario
Cuando hablamos de testificar llenos del Espíritu, debemos tener cuidado en dos frentes: Uno es abandonar nuestra propia responsabilidad de presentar la verdad de la mejor manera posible, pensando que este es el trabajo del Espíritu. El otro es creer que nosotros somos los encargados de decirle al Espíritu qué hacer. El don principal del Espíritu es guiarnos a toda verdad. Él es el que da testimonio de la verdad. Él es la inspiración de la verdad revelada en las Escrituras. ¿Por qué este énfasis en la verdad y qué tiene esto que ver con el evangelismo? La respuesta es que sin la verdad seguimos operando según premisas defectuosas y suposiciones erróneas. Así pues, no nos enfrentamos a la realidad, sino que creamos nuestra propia versión de ella. El don del Espíritu es un amor por la verdad, cualquiera que sea el costo doloroso a veces. Esto siempre debe ser cierto para nosotros en nuestra proyección evangelística. Nunca debe haber ningún tipo de duplicidad o “falsedad”. Cuando se trata del Espíritu Santo, él siempre afirmará lo que es verdad, sea cual sea la
situación. Dios siempre es bondadoso, sin duda alguna, pero no puede aceptar ninguna manipulación de la verdad, porque eso nos llevará a vidas distorsionadas. Dios busca verdaderos creyentes, no esos que se maravillan con milagros, o que se dejan deslumbrar y persuadir por la fuerza. El motivo de la fe es de vital importancia. ¿Creemos acaso gracias a las manifestaciones sobrenaturales, por una presencia personal convincente, o por la oratoria inspiradora?
¿O tenemos por el contrario una fe verdadera porque es la verdad en sí misma, incluso sin la presencia del mismo Dios, quien elige permanecer invisible mientras camina a nuestro lado? “¿Que es la verdad? La verdad es algo tan noble que, si Dios se apartara de ella, preferiría quedarme con la verdad y dejar que Dios se fuera”, escribió MeisterEckhart. De modo que cuando de predicarle a otros se trata, debemos estar en estrecha conexión con el Espíritu. Él es quien nos ayuda a saber qué decir. Él es quien sabe lo que la otra persona necesita escuchar. Él es quien mejor puede comunicar las verdades salvadoras del evangelio. ¡Él puede ayudarnos a arrojar una piedra de la verdad en nuestras conversaciones y nos sorprenderá con lo lejos que se extienden las ondas! En todo este proceso, debemos asegurarnos de permanecer en un segundo plano, dejando que el Espíritu guíe. De esta manera, podemos ser comunicadores efectivos de la verdad sobre Dios y ayudar a otros a desarrollar una relación cercana con el Dios Sanador y Salvador.

Comentarios de Elena de White
El tercero, cuarto y quinto capítulos de los Hechos presentan un relato de su testimonio. Aquellos que habían rechazado y crucificado al Salvador esperaban hallar a sus discípulos desanimados, cabizbajos, y listos para repudiar a su Señor. Asombrados escucharon el claro y valeroso testimonio dado bajo el poder del Espíritu Santo. Las palabras y obras de los discípulos reeditaban las palabras y obras de su Maestro; y todos los que los oían, decían: Han aprendido de Jesús, hablan como él habló. “Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos” {Testimonios para los Ministros, p. 67}
No debemos estimular un espíritu de entusiasmo que produzca fervor por un tiempo, pero que luego\ se enfríe dando lugar al desánimo y la depresión. Necesitamos el pan de vida que procede del cielo para vivificar el alma. Estudien la Palabra de Dios. No sean controlados por los sentimientos. Todos los que trabajan en la viña del Señor deben aprender que los sentimientos no son fe. No es necesario estar siempre en un estado de exaltación. Pero sí se requiere que tengamos una fe firme en la Palabra de Dios como la carne y la sangre de Cristo. {Mente Carácter y Personalidad, Tomo 1, p. 62}
Aquellos en quienes obra el Espíritu Santo no son guiados por un sentimiento de entusiasmo, que pronto se apaga en la oscuridad. El hechizo de la influencia de Cristo es permanente. “Estad quietos y sabes que yo soy Dios.” Esto se refiere a una quietud permanente y solemne en Dios.
¿Cuál fue el resultado del derramamiento del Espíritu en el día de Pentecostés? Las buenas nuevas de un Salvador resucitado fueron llevadas a las más alejadas partes del mundo habitado. El corazón de los discípulos quedó sobrecargado de una benevolencia tan completa, profunda y abarcante, que los impulsó a ir hasta los fines de la tierra testificando: “Lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo”. {Ser Semejante a Jesús, p. 262}

Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2020
Traducción: Shelly Barrios De Ávila

Radio Adventista
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