Jonathan Gallagher Lección 4. “Dios y el sufrimiento humano” (4T 2016—El libro de Job)

 Dios y el sufrimiento humano (4T 2016—El libro de Job)

Textos bíblicos: Romanos 1:18–20; Job 12:7–10; Apocalipsis 4:11; Colosenses 1:16, 17;
Mateo 6:34; Job 10:8–12; Romanos 3:1–4.

Citas
• ¿Está Dios dispuesto a evitar el mal, pero no puede? Entonces es impotente ¿Puede hacerlo pero no está dispuesto? Entonces es malvado. ¿Puede hacerlo y también está dispuesto? Entonces ¿por qué existe el mal? David Hume
• El énfasis que se hace en la bondad de Job es para resaltar el hecho de que existe el sufrimiento de los inocentes. Esto quiere decir que no todo sufrimiento va dirigido con el fin de castigar un pecado específico, sino que hay sufrimiento en este mundo que no guarda relación alguna con ningún pecado. Don Carson
• Deberíamos amar a Dios por quien él es y no por los beneficios que nos brinda. ¿Cómo cultivamos un amor así? ¿Cómo podemos dejar de amar a Dios de una manera mercenaria, y llegar a amarlo por quien él es? Me temo que la manera principal es permitiendo que las dificultades entren a nuestra vida. En primer lugar porque sufrir nos ayuda a evaluarnos a nosotros mismos y conocer la naturaleza mercenaria de nuestro amor por Dios. Tim Keller
• El sufrimiento sin duda constituye el único gran desafío a la fe Cristiana, y ha estado presente en todas las generaciones. Su distribución y grado parecen ser completamente aleatorios e injustos. Los espíritus sensibles se preguntan si el sufrimiento podría llegar a reconciliarse con la justicia y el amor de Dios. John Stott

Para debatir
¿Cómo respondemos a las preguntas sobre el sufrimiento? ¿Qué le hubiéramos dicho a Job en medio de su experiencia? ¿Habríamos estado entre quienes lo “consolaban” o habríamos tomado las cosas desde un enfoque distinto? ¿Cómo está Dios involucrado con nuestro sufrimiento, y qué respuestas nos da? ¿Cómo podemos dar
buenas respuestas honestas y no dar respuestas “triviales y piadosas”?

Resumen bíblico
Job reconoce a Dios como la fuente de toda vida y sabiduría (Job 12:7–10), tal como se menciona en Apocalipsis 4:11 y Colosenses 1:16, 17. A menudo él expresa sus agonías, y en términos que muestran la profundidad de sus sentimientos. Por ejemplo, dice cosas como “¡Ya estoy harto de esta vida! Por eso doy rienda suelta a mi queja; desahogo la amargura de mi alma. Le he dicho a Dios: No me condenes. Dime qué es lo que tienes contra mí. ¿Te parece bien el oprimirme y despreciar la obra de tus manos mientras te muestras complaciente ante los planes del malvado? ¿Son tus ojos los de un simple mortal? ¿Ves las cosas como las vemos nosotros? ¿Son tus días como los
nuestros, tus años como los de un mortal, para que andes investigando mis faltas y averiguándolo todo acerca de mi pecado? ¡Tú bien sabes que no soy culpable y que de tus manos no tengo escapatoria! Tú me hiciste con tus propias manos; tú me diste forma. ¿Vas ahora a cambiar de parecer y a ponerle fin a mi vida? Recuerda que tú me
modelaste, como al barro; ¿Vas ahora a devolverme al polvo? Job 10:1-9 FBV. Romanos 1:18–20 nos habla sobre la ira de Dios, que debe entenderse de manera correcta. Según el contexto de Romanos 1, la ira de Dios se revela en que Dios “renuncia” a su pueblo: 1:24, 26, y 28. Jesús, en Mateo 6:34 FBV nos dice: “Así que n se preocupen por el
mañana, porque el mañana tiene sus propias preocupaciones. Cada día tiene ya su propio mal.”

Comentario
¿Por qué existe el mal y el sufrimiento? Porque el Diablo así lo eligió, y él es contrario a Dios. ¿Cómo podríamos decir que Dios es desconsiderados, y que permite el pecado y el sufrimiento a propósito? A menudo nosotros o el Diablo causamos el mal, y luego todos culpamos a Dios. Hemos aceptado el camino del Diablo, y por ello experimentamos las consecuencias de ir por el camino que hemos elegido. No porque Dios nos esté castigando, sino porque elegir el mal en lugar del bien tiene sus resultados naturales. Lamentablemente, este punto de vista conduce a la muerte, tal como Dios dijo que sería. No porque él imponga una pena sobre nosotros como un dictador divino, sino porque es
el resultado inevitable previsto por un creador amoroso. Pensemos por un instante. ¿Qué alternativa hay? ¿Que Dios intervenga en cada situación? ¿Que detenga un choque de autos, que evite un terremoto, que desarme una bomba terrorista? El resultado sería un mundo donde el mal no sería conocido como realmente es, pues sus consecuencias son diabólicas. Un mundo donde Dios con su poder se encarga de cada problema, de cada posible dolor y muerte; un mundo de mal eterno que no tiene fin.
Solo si el conflicto se resuelve desenmascarando la verdadera cara del enemigo, solo si Dios demuestra que es un Ser amoroso, compasivo, tal como él dice que es. Solo cuando toda la creación concuerde con que él siempre tuvo la razón, solo entonces Dios puede poner fin a la rebelión. A los que han elegido el camino del Diablo se les permitirá mantenerse en su decisión de no existir más en la destrucción final. Entonces, y solo entonces, Dios puede crear un nuevo cielo y una nueva tierra, un lugar donde mora la justicia y reina con supremacía la bondad de Dios (2 Pedro 3:13). La prueba más convincente de la verdad es la demostración. Lo que es verdadero se ve más claramente en la acción, del mismo modo que lo que es bueno y recto se ve en cada nueva situación.

Comentarios de Elena de White
Es muy natural que los seres humanos piensen que las grandes calamidades son un indicador exacto de grandes crímenes y pecados enormes; pero los hombres a menudo cometen un error al medir de este modo el carácter. No estamos viviendo en el tiempo del juicio retributivo. El bien y el mal están mezclados, y calamidades nos llegan a todos. A veces los hombres pasan la línea límite más allá del cuidado protector de Dios, y entonces Satanás ejerce su poder sobre ellos, y Dios no se interpone. Job fue afligido profundamente, y sus amigos trataron de hacerle reconocer que su sufrimiento era el resultado del pecado, y que se sintiera bajo condenación. Representaron su caso como el de un gran pecador; pero el Señor los reprendió por su juicio a su siervo fiel (Manuscrito 56, 1894).
Hay maldad en nuestro mundo, pero todo el sufrimiento no es el resultado de un curso de vida pervertido. Job es presentado ante nosotros como un hombre a quien el Señor permitió que Satanás afligiera. El enemigo lo despojó de todo lo que poseía; sus lazos familiares se rompieron; sus hijos le fueron arrebatados. Durante un tiempo, su
cuerpo estuvo cubierto de llagas repugnantes, y sufrió mucho. Sus amigos vinieron a consolarlo, pero intentaron hacerle ver que él era responsable, por su conducta pecaminosa, de sus aflicciones. Sin embargo, Job se defendió y negó la acusación, declarando “Consoladores molestos sois todos vosotros.” Al tratar de hacerlo culpable
ante Dios y merecedor de Su castigo, trajeron una prueba dañosa sobre él, y representaban a Dios bajo una luz falsa; pero Job no se apartó de su lealtad, y Dios recompensó a su fiel siervo. (Manuscrito 22 de 1898). {3SDABC 1140}.

Preparado y escrito po: © Jonathan Gallagher 2016
Traducción: Shelly Barrios De Ávila

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