Jonathan Gallagher Lección 1. “El Espíritu y la Palabra” (1T 2017—El Espíritu Santo y la Espiritualidad)

El Espíritu Santo y La Palabra (1T 2017—El Espíritu Santo y la Espiritualidad)

Textos bíblicos: 2 Pedro 1:19-21, 1 Corintios 2:9-13, Salmos 119:160, Juan 17:17; 2 Timoteo 3:16, 17.

Citas
• El Espíritu tiene su propia existencia y su propia función personal en la vida de Dios y en la economía de la salvación: su tarea consiste en lograr la unidad de la raza humana en el Cuerpo de Cristo, pero también imparte a esta unidad un carácter personal y por ende, diversificado. John Meyendorff
• Si el Espíritu Santo nos guía en todo, lo hará conforme a las escrituras, y nunca su guía será contraria a ellas. George Muller
• Busco la voluntad del Espíritu a través o en relación con la palabra de Dios. El Espíritu y la Palabra deben ir de la mano. Si yo busco al Espíritu sin la palabra, me estaría abriendo a un enorme engaño. George Muller
• Las palabras contenidas en ella [La Biblia] fueron inspiradas por el Espíritu Santo en la mente de hombres fieles, llamados profetas en el Antiguo Testamento, y Evangelistas en el Nuevo Testamento. Adam Clarke
• El Espíritu respire sobre el Mundo y trae la verdad a la vista. William Cowper

Para debatir
¿Como explicaríamos la interrelación entre el Espíritu y la Palabra? ¿Qué papel juega el Espíritu en la inspiración, distribución e interpretación de la Palabra? ¿De que maneras la Biblia es de hecho inspirada? ¿Cuanto entendemos de la Palabra misma sobre el Espíritu Santo? Si la Escritura explica al Espíritu y el Espíritu explica la Escritura, ¿no
es esto un razonamiento circular?

Resumen bíblico
2 Pedro 1:19-21 nos explica el papel del Espíritu en la Palabra: “ninguna profecía tuvo su origen en las ideas humanas, sino que los profetas hablaron por Dios, siendo movidos por el Espíritu Santo.” 2 Pedro 1:21 FBV. El Espíritu nos revela a Dios, pues el ahonda en las profundidades y nos enseña (1 Cor. 2:9-13). Salmos 119:160 nos dice que las palabras de Dios y sus leyes son eternas. En la Escritura se registra además que Jesús
ora por sus discípulos: “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.” Juan 17:17 FBV. 2 Timoteo 3:16, 17 nos explica: “Toda la Escritura es inspirada por Dios es útil para enseñar, para confrontar lo que está mal, para enderezar nuestro camino y enseñarnos lo que es recto.”

Comentario
Ya hemos notado que la Biblia es el producto de la inspiración más que inspirada en sí misma. Se aclara en principio que el Espíritu inspira a las personas para que entonces ellas escriban lo que el Espíritu quiere que digan. Desde luego, las personas utilizan su propio lenguaje y su propio estilo, y transmiten pensamientos en su propia manera. Que Dios elija hacer esto es otro ejemplo de su condescendencia, y debería ayudarnos a ver la forma en la que él trabaja. El permitir que los seres humanos sean el medio por el que él escribe su libro, nos muestra, una vez más, su naturaleza y su carácter.
En lo que se refiere a descripciones del Espíritu Santo en la Escritura, hay muy pocas. Se le compara con el viento; se dice que se manifiesta de algún modo como lenguas de fuego; desciende como una paloma, respira (inspira), y así sucesivamente. Pero como el viento, es difícil de ver, definir o precisar. No es de extrañar que exista mucha confusión en cuanto a su obra, la naturaleza, e incluso su existencia.
Hay luego conceptos más amplios de cómo hemos de leer y entender las Escrituras en general. Algunas de las afirmaciones que escuchamos a menudo son: “Yo leo la Biblia tal como se lee,” “yo creo en la inspiración verbal,” “Sé que la interpretación es correcta cuando siento una sensación de calor en mi corazón,” etc. Aquí estamos
tratando de entender lo que la Biblia dice sobre el Espíritu Santo y le pedimos al Espíritu Santo que nos ayude a entender. Sería fácil concluir que debemos “creer simplemente,” sin hacer preguntas en cuanto a qué debemos creer… Pero no es así como opera Dios.
Algunos están conformes con tener una amplia familiaridad con los términos bíblicos. Pero eso no es suficiente. Como siempre, la búsqueda de sentido y la comprensión es de suma importancia. Sin el deseo de entender y aplicar, la Biblia sigue siendo simplemente palabras, que aunque sean fascinantes, no son eficaces. Como Jesús
dijo a sus oyentes: “Ustedes examinan las Escrituras porque piensan que a través de ellas obtendrán la vida eterna. ¡Pero la evidencia que ellas dan está a mi favor!” Juan 5:39 FBV. A menudo también es posible que escudriñemos las Escrituras, porque creemos que de esta manera ganaremos algo, pero si nos encontramos con el Cristo de las Escrituras nuestra búsqueda es en vano. Las meras palabras no pueden salvarnos. Solo cuando nos encontremos con el Dios que se revela allí, podremos llegar a conocer y a confiar en él como realmente es.

Comentarios de Elena de White
La Biblia está escrita por hombres inspirados, pero no es la forma del pensamiento y de la expresión de Dios. Es la forma de la humanidad. Dios no está representado como escritor. Con frecuencia los hombres dicen que cierta expresión no parece de Dios. Pero Dios no se ha puesto a sí mismo a prueba en la Biblia por medio de
palabras, de lógica, de retórica. Los escritores de la Biblia eran los escribientes de Dios, no su pluma. Considerad a los diferentes escritores.
No son las palabras de la Biblia las inspiradas, sino los hombres son los que fueron inspirados. La inspiración no obra en las palabras del hombre ni en sus expresiones, sino en el hombre mismo, que está imbuido con pensamientos bajo la influencia del Espíritu Santo. Pero las palabras reciben la impresión de la mente individual. La mente divina es difundida. La mente y la voluntad divinas se combinan con la mente y voluntad humanas.
De ese modo, las declaraciones del hombre son la palabra de Dios.—Mensajes Selectos 1:23, 24. {Recibiréis poder, p. 227} No es suficiente que conozcamos y respetemos las palabras de las Escrituras. Debemos penetrar en la comprensión de ellas, debemos estudiar fervientemente… Los cristianos revelarán el grado hasta el cual hacen esto mediante la buena salud de su carácter espiritual. Debemos conocer la aplicación práctica de la Palabra a nuestra propia edificación individual del carácter. {Exaltad a Jesús, p. 99} El estudiante de la escuela sabática debería sentir un profundo interés en llegar a ser inteligentes en el conocimiento de las Escrituras como para sobresalir en el estudio de las ciencias… La oración de Cristo por sus discípulos fue: “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.” Si vamos a ser santificados a través de un conocimiento de la verdad que se encuentra en la palabra de Dios, debemos tener un conocimiento inteligente de su voluntad revelada en ella. Debemos escudriñar las Escrituras, no simplemente pasar por un capítulo y repetirlo, sin ningún esfuerzo por entenderlo, sino que hay que excavar en
busca de la joya de la verdad que enriquecerá la mente. {Review and Herald, 28 de Noviembre de 1878}

Preparado y escrito po: © Jonathan Gallagher 2016
Traducción: Shelly Barrios De Ávila

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