Perspectiva Biblica Lección 11. “Libertad en Cristo” Para el Sábado 9 de septiembre

Pablo defiende la verdadera libertad, la libertad del amor de Dios. Esa es la libertad de hacer el bien a los demás, de servir a los demás, servir a tal punto de no medir esfuerzos de lo que va a ayudar, si es preciso. JESÚS vino a servir al punto de entregar su vida por nosotros, es ese amor que lleva a la libertad. Pero, ¿cómo puede el amor así generar libertad? Simple, todos estaremos disponibles para todos. Y así, todos nos ayudaremos, nadie deseará mal al prójimo, nadie, por lo tanto, temerá al prójimo, ni siquiera en una calle oscura. Al ver a alguien en lugar de poca visibilidad, sabrá que allí está una persona que puede ayudar, y no asaltar.

En primer lugar, la salvación nunca fue por las obras. ¿Qué obras serían éstas? ¡Son las de la obediencia fiel a la ley! ¿Pero eso no es bueno? Sí, es genial, pero no justifica quién ha cometido uno o más pecados. Una cosa es hacer el bien, otra es obtener el perdón por medio de hacer el bien. Debemos hacer el bien siempre, es decir, debemos obedecer siempre la ley.

Pablo estaba indignado con la situación, con el agujero de lodo en que cayeron los gálatas. Ellos fueron ingenuos, se dejaron manipular y cayeron en la conversación sin fundamento, de elementos fanáticos que, tal vez incluso sin el deseo de llevarlos a la perdición, crean, sin embargo, en una doctrina que no salvaba a nadie. A veces hay que ser firme y duradero. JESÚS y los profetas del pasado, así como Elena de White, muchas veces lo fueron. Lo faltan hoy en nuestra iglesia.

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