Lección 12 Edicion Maestros: “Vivir por el Espíritu” Para el 16 de septiembre de 2017

Edición para maestros. Tercer trimestre (julio-septiembre) de 2017

“Vivir por el Espíritu”

Lección 12: – Para el 16 de septiembre de 2017

 

El sábado enseñaré…

Texto Clave: Gálatas 5:16.

 

Enseña a tu clase a:

Saber: Describir qué significa vivir por el Espíritu.

Sentir: Sentir el conflicto al estar sumergidos en la influencia de una naturaleza pecaminosa, aunque anhelamos vivir una vida gobernada por el Espíritu.

Hacer: Elegir vivir cada momento en sintonía con el Espíritu.

 

Bosquejo de la Lección

  1. Saber: Vivir por el Espíritu
    1. ¿Cómo se comporta una persona que camina con el Espíritu?
    2. ¿Cómo se relaciona con la ley una persona guiada por el Espíritu?
    3. ¿Cómo se comparan “las obras de la carne” con “los frutos del Espíritu”? ¿Por qué Pablo puede decir que en contra del fruto del Espíritu no hay ley?
  2. Sentir: El conflicto espiritual interno
    1. ¿Por qué existe tal batalla interna entre nuestros deseos íntimos de servirnos a nosotros mismos y los llamados del Espíritu, y cómo encontramos alivio de esta batalla?
    2. ¿Qué emociones son el resultado de las obras de la carne y cómo se comparan con las emociones y las actitudes mencionadas como frutos del Espíritu?
  3. Hacer: Vivir en el amor
    1. ¿Qué debemos hacer para crucificar nuestra naturaleza pecaminosa?
    2. ¿Qué decisiones conscientes tomamos que se unen al Espíritu en contra de nuestra naturaleza pecaminosa?
    3. ¿Qué decisiones tomamos que fortalecen nuestras tendencias pecaminosas?

 

Resumen

Vivir por el Espíritu implica una caminata diaria por el camino que el Espíritu dicte. Requiere decisiones diarias que estén de acuerdo con el Espíritu en todos los asuntos y que maten nuestro yo pecaminoso.

 

CICLO DE APRENDIZAJE

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Solo la permanencia diaria del Espíritu Santo en nuestras vidas nos permite vivir una vida que honra a Dios.

 

PASO 1: ¡Motiva!

El foco no es nada sin la electricidad. Fue diseñado para iluminar, pero no puede desplazar a la oscuridad si no tiene energía. Ocurren varias cosas simples cuando se enciende un foco. Obviamente, el foco debe estar correctamente conectado a una fuente eléctrica. El interruptor eléctrico debe estar encendido. Los filamentos dentro de la bombilla incandescente o los gases dentro del tubo fluorescente deben estar intactos. De forma similar, siempre que los cristianos iluminen, deben ocurrir varias cosas simples. Los cristianos deben estar correctamente conectados a la fuente de energía espiritual (Dios). Las interrupciones en el flujo de energía (por ejemplo, los interruptores) deben estar anuladas. Es decir, las tendencias pecaminosas y los defectos habituales deben estar rendidos sin reservas al control divino. La integridad interna de la vida del cristiano también debe estar intacta. Las fisuras más pequeñas en el tubo fluorescente o las rajaduras más finas en un filamento incandescente pueden destruir la capacidad del foco de iluminar. Las fisuras pequeñas como un lenguaje cuestionable, poca disciplina física (por ejemplo: glotonería, borrachera, holgazanería), mal humor, avaricia, temperamento no controlado y muchísimas características similares, eliminarán la eficiencia del cristiano. En resumidas cuentas, las condiciones principales para la efectividad espiritual son la integridad moral y la energía espiritual. Siempre que una de las dos esté ausente, la luz espiritual fallará. Algunos miembros de iglesia ejemplifican estándares elevados de ciudadanía y de aparente integridad, pero no dan luz espiritual porque no existe una conexión con Dios. Otros miembros enfatizan encuentros supernaturales con Dios, pero carecen de integridad moral. Nuevamente, no se produce luz. Sin embargo, siempre que el poder del Espíritu Santo interactúa con la vida integrada moralmente, el paisaje alrededor se ilumina. Además de Dios mismo, la mayor necesidad del mundo es de hombres moralmente íntegros, llenos del Espíritu Santo.

Actividad: Canten el himno “Esparcid la luz de Cristo” (Himnario Adventista, n° 562), y dialoguen sobre cómo la luz celestial de Cristo debe ser reflejada en nuestras vidas. Comparte los conceptos desarrollados en la sección de maestros más arriba, concentrándote en qué es lo que deben hacer los creyentes para mantenerse conectados con el Espíritu de Dios.

 

PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: Para Pablo, caminar por el Espíritu es lo contrario a gratificar los deseos de la carne. A lo largo de muchas de las cartas paulinas, las metáforas de la carne y del espíritu juegan una en contra de la otra. Algunos han entendido mal las intenciones de Pablo. Los ascetas malinterpretaron estos escritos como si tuviesen la intención de condenar cada aspecto de la existencia física. Muchos movimientos monásticos fueron construidos sobre la base de este recelo acerca del cuerpo o de la naturaleza física del hombre. Surgieron dos puntos de vista igualmente repulsivos. Los movimientos monásticos defendieron la postura de que el cuerpo mismo era irreparablemente malo y debía ser negado, castigado, desfavorecido y humillado para alcanzar la rectitud. La alimentación, la expresión sexual y otros placeres ordinarios fueron denegados para humillar el cuerpo y purgar la iniquidad. Los oponentes extremos enseñaban que, como el cuerpo no podía ser redimido, el tratamiento que le dieran era irrelevante. Por lo tanto, la glotonería, la borrachera, la holgazanería y varias perversiones sexuales eran consideradas aceptables ya que solo las almas, no los cuerpos, eran las que importaban.

Ningún extremo es correcto. El cuerpo y el espíritu fueron creados divinamente perfectos; por lo tanto, ninguno es malo inherentemente. El pecado entró y corrompió cada aspecto de la existencia humana. La redención divina no es meramente espiritual, sino también física y mental.

Comentario de la Biblia

I. El conflicto del cristiano

(Repasa, con tu clase, Gálatas 5:17 y Romanos 7:14-24.)

El medio por el cual Dios redime nuestro espíritu y cuerpo humano corrompido es el Espíritu Santo. En Romanos, capítulo 8, Pablo describe el trabajo del Espíritu de Dios en las vidas humanas. El Espíritu logra a través de la debilidad humana lo que la ley no podría lograr nunca. Dentro de las almas humanas, hay batallas libradas diariamente entre la carne, que simboliza los deseos y propensiones autodestructivas, y el Espíritu, que representa todo lo que Dios ha invertido para liberar al individuo cautivo.

El acatamiento externo de los estándares sociales de la ley con el fin de preservar la vida, siempre será necesario para restringir a los individuos que egoístamente viven para gratificar todo antojo personal sin importarles el impacto de sus acciones sobre los otros. Sin embargo, el hecho de restringir el egoísmo nunca debería ser equiparado al hecho de “producir” rectitud.

La mayoría de las religiones se separa del cristianismo en este punto y son mecanismos para la restricción del mal que utilizan las retribuciones para fomentar la conformidad social. Se alcanza la justicia al apaciguar a la deidad por medio de la conformidad a las reglas sociales. Lamentablemente, las expresiones legalistas del cristianismo viajan por la misma ruta. El cristianismo genuino, sin embargo, reconoce que las reglas no tienen poder para transformar el rebelde corazón humano. Solo un reconocimiento inteligente del amor de Dios y su expresión suprema en el Calvario pueden redireccionar efectivamente un antropocentrismo a un cristocentrismo.

Los seres humanos, a pesar de todo, son impotentes contra el egoísmo innato. La educación, el desarrollo cultural, y una crianza moral pueden frenar, pero nunca curar, un espíritu rebelde. Por eso, el antídoto divino fue la infusión del Espíritu Santo en aquellos que sinceramente deseaban una transformación espiritual. Solo la cohabitación del Espíritu Santo en el hombre bastó para superar la pecaminosidad innata. Pablo reconoció, sin embargo, que el egoísmo no es algo que se rinde fácilmente. Aunque la batalla no podía ser resuelta concentrándose en la conducta, el conflicto podía solucionarse por medio de un rendimiento del corazón a Dios, sin reservas. Una vez que nos hemos rendido completamente, Dios puede cambiar, por medio de un control interno, lo que los controles externos no podrían lograr nunca. No hay sustituto para la presencia del Espíritu; ni la filantropía, ni ser un ciudadano modelo, ni el servicio comunitario ni la automortificación. La justicia humana es simplemente como “trapos de inmundicia” (Isa. 64:6, NVI). Más importante aún, tal justicia no solamente es ineficaz, sino que no satisface. La satisfacción personal no viene al ser forzados a vivir justamente, sino al sentir un deseo ferviente de vivir justamente y entonces, por la magnifiscente gracia de Dios, lograrlo.

Considera: Cuando los creyentes reconocen sus defectos, ¿cómo deberían iniciar un cambio positivo? ¿Qué recursos ha provisto el cielo para aquellos que desean sinceramente la justicia? ¿Cómo puede ser minimizada la intensidad de la batalla espiritual? Mientras que la vida del creyente se va llenando del Espíritu Santo, ¿qué va siendo desplazado? ¿Cómo deberían los cristianos evitar la tentación de concentrar sus esfuerzos en cambiar la conducta cuando la estrategia efectiva sería facilitar la invasión de nuestras vidas por parte del Espíritu Santo?

 

PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: Pablo menciona nueve virtudes conocidas como los frutos del Espíritu, que caracterizan el trabajo del Espíritu dentro de una vida rendida. Así como el fruto natural es creado por medio de procesos internos de la planta que transforman los nutrientes del suelo en uvas, frutillas y mangos deliciosos, así el fruto espiritual es generado por el trabajo del Espíritu en el corazón humano. Los experimentadores han replicado con éxito el sabor y la forma de varias frutas gracias a un cuidadoso análisis de su estructura química y de la unión externa de sus diversos componentes. Tales resultados, sin embargo, nunca se han reproducido a sí mismos. Las copias artificiales carecen de algo esencial: ¡vida!
La moralidad lograda externamente tiene cierto grado de similitud con el carácter auténtico, pero si permanence sin vida, es incapaz de reproducirse a sí misma. Solo el fruto espiritual generado internamente permanence para siempre y da más frutos. Por eso, la fidelidad engendra fidelidad, la bondad promueve bondad, la benignidad genera benignidad, etc.

Actividad: Trae frutas artificiales de buena calidad a la clase, algunas que puedan ser fácilmente confundidas con frutas reales. Trae una fruta real que iguale a la fruta artificial que has seleccionado. Llena un recipiente con ambos tipos de frutas. El recipiente debe ser transparente para que la clase pueda ver la fruta a lo lejos. Coloca el recipiente en el lugar donde se reúnen pero a una cierta distancia de donde están sentados los participantes. Lean Mateo 7:16. O, si quieres, si estos elementos no están disponibles, pide a los miembros de la clase que comparen frutas artificiales con frutas reales, que describan las diferencias y luego lean el texto de las Escrituras y contesten las siguientes preguntas.

Preguntas para reflexionar:

¿Cómo se puede diferenciar la fruta artificial de la fruta auténtica? ¿Sería más fácil diferenciarlas si el recipiente con la fruta estuviese más cerca? ¿Qué métodos podrían ser utilizados para eliminar las dudas acerca de cuál es cuál? ¿Acaso morder la fruta solucionaría la cuestión? ¿Cómo pueden los creyentes distinguir un fruto espiritual genuino entre todo el montón? ¿Y entre ellos mismos? ¿Cómo podría el “morder” circunstancias y pruebas hacer posible la distinción entre un fruto espiritual genuino y una réplica moralmente buena? ¿Cómo pueden estar seguros los creyentes de que su fruto espiritual es auténtico? ¿Cómo pueden los cristianos multiplicar sus frutos espirituales?

 

PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: El cristiano más fuerte reúne fuerzas del ánimo que le dan sus compañeros en la fe.

Los cristianos principiantes necesitan aún más apoyo. Al reconocer el poder transformador del Espíritu en las vidas de nuestros conocidos y al hacerle saber ese reconocimiento a la persona, uno puede llegar a animar poderosamente a los demás a seguir creciendo. Recuerda, el reconocimiento es solamente la primera fase; lo que sigue es expresar ese reconocimiento.

Actividad: Reúna tarjetas de Año nuevo, tarjetas comunes de regalo u otro tipo de papelería no estacional atractiva. Si esas tarjetas o decoraciones no están disponibles, consiga cualquier papel. Distribúyalo a los miembros de la clase e incentívelos a escribir notas de ánimo a alguien cuya vida fue una bendición para él o ella. Reconozcan un atributo espiritual específico que pueda estar unido a una referencia bíblica específica. En nuestro capítulo base (Gál. 5) y también en 2 Pedro 1, se encuentran dos listas largas de atributos divinos. La bendición que se presenta podría haber sido recibida de segunda mano. Por ejemplo, la nota podría estar dirigida a alguien que guió a los padres del miembro de la clase a Cristo, alguien que indirectamente contribuyó a su avance espiritual. Compartan cómo esa bendición ha afectado a los miembros de la clase de forma personal y cómo ha influido en otros miembros de la familia o amigos. Comparte también cómo Cristo ha usado tu vida para bendecir a otros. (De alguna forma, esto podría ser descrito como la pirámide divina del plan de marketing: los escalones de más arriba reciben crédito por la influencia espiritual de los escalones de más abajo). Busca la forma de recolectar esos mensajes de manera que los puedas enviar por correo o anima a los participantes de tu clase a que ellos mismos lleven o envíen esas notas por correo.

1 comment… add one
  • Espero se me envie la leccion de maestros a mi correo

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