Jonathan Gallagher Leccion 3. La unidad del evangelio (3T 2017) Sabado 15 de Julio

Leccion 3. La unidad del evangelio (3T 2017—Gálatas)

Textos bíblicos: Gálatas 2:1–14, 1 Corintios 1:10–13, Génesis 17:1–21, Juan 8:31–36,
Colosenses 3:11.

Citas
• Solos podemos hacer tan poco; juntos podemos hacer tanto. Helen Keller
• La unidad sin la variedad no es mejor que la conspiración. John Trapp
• Sé que mi unidad con todas las personas no puede se destruida por ninguna
regulación nacional ni órdenes del gobierno. Leo Tolstoy
• La unión da fuerza a los humildes. Publilius Syrus
• Para mí, el evangelio es sencillamente irresistible. Blaise Pascal
• Los misioneros cristianos pueden predicar el evangelio a las naciones donde hay
gente pobre y desnuda, pero las naciones espirituales que viven en Europa no han
escuchado nada del Cristianismo. Carl Jung
• La Gloria del evangelio consiste en que aunque la iglesia es diferente del mundo,
invariablemente ésta lo atrae. David Martyn Lloyd-Jones
• El evangelio no es una discusión ni un debate. Es un mensaje que anunciar. Paul
S. Rees

Para debatir
¿Cuál es el punto específico en todo este asunto de la “unidad del evangelio”?
Aunque muchos pueden estar preocupados por la unidad del cristianismo, ¿cómo
“dividimos” el evangelio? ¿De qué manera estaban los gálatas interponiéndose “en el
camino” del evangelio? ¿Qué tiene que ver esto con nosotros? ¿Cómo se relaciona esto
con la visión del gran conflicto? ¿Cómo llegamos a ser “uno” con Dios?

Resumen bíblico
En Gálatas 2:1–14 Pablo continua su explicación y su defensa, aclarando que él
no se encuentra en deuda con los seres humanos por su evangelio. Pablo se sale un poco
del mensaje para mostrarles la forma como ha venido trabajando, y que aquellos que
articulan otras ideas están predicando un evangelio diferente. Pablo también aclara que ha
estado trabajando con la aprobación de los líderes de la iglesia de Jerusalén, aunque ha
tenido que llamarlos para hacer una rendición de cuentas en alguna ocasión. Su punto
principal aquí es aclarar que los gentiles no tienen que seguir las leyes ceremoniales
judías y sus costumbres. Pablo explica esto mejor en 1 Corintios 1:10-13, donde pide la
unidad en la actitud de ellos, y condena a aquellos que dicen “yo sigo a este; yo sigo a
este otro.” Tal como pregunta Pablo con gran vehemencia “¿Está Cristo dividido?”
Génesis 17:1-21 nos presenta con lujo de detalles el pacto de la circuncisión que
el partido judaísta estaba enfatizando. Pablo les explica que este pacto era significativo en
ese entonces, pero que ha sido sustituido por la venida de Jesús. En Juan 8:31-36 Jesús
señaló de forma similar que pretender ser de la simiente de Abraham no era lo más
importante. Tal como lo leemos en Colosenses 3:11, ya no hay ni Judío, ni griego, todos
somos uno en Cristo Jesús.

Comentario
Dos misiones, pero el mismo evangelio. Eso resume la situación que
eventualmente prevaleció en Jerusalén, aunque había mucha contienda antes de que
finalmente se llegara a un consenso. ¡El hecho de que hubiera unidad de propósito al
trabajar de distintas maneras con diferentes pueblos y culturas nos da pie para pensar que
de seguro hubo intervención divina!
Este ejemplo de unidad revela que se trata de una unidad de propósito más que de
una unidad de método. Pablo debe seguir trabajando en favor de los “extranjeros”,
mientras que pedro y los otros trabajaban principalmente entre los judíos. (Aunque Pedro
mismo fue quien recibió la visión de Dios donde le aclaraba que el evangelio debía
llevarse más allá de su propia comunidad).
La pregunta real es “¿qué es el evangelio?” La controversia que había sobre las
formas y las ceremonias aquí en el libro de Gálatas nos muestra cuán fácilmente pueden
pervertirse las buenas nuevas de Dios y acerca de Dios. Y cualquier cosa que no sea las
buenas nuevas de Dios, es una perversión del evangelio.
Pablo vio esto claramente. Pero ¿lo vemos nosotros? ¿Cómo ayudamos a las
personas a venir y descubrir al Dios del evangelio? ¿Cuándo fue la última vez que ayudé
a alguien a tener una vida más abundante en Jesús? Esa es La Pregunta que
verdaderamente nos incomoda a todos. Porque se mete bajo la piel misma de nuestra
comodidad, invade nuestra zona de comfort y nos hace enfrentar la realidad de este
mundo y lo que Dios quiere hacer a través de nosotros. Piensa en lo que Jesús dijo:
Vayan al mundo y hagan discípulos. Si me han visto a mi, han visto al padre. Yo he
venido a buscar y salvar lo que se había perdido. Pongan la otra mejilla. Den su abrigo y
su camisa también. Den su dinero a los pobres.
Son invitaciones al servicio en las relaciones de amistad, porque Jesús ya no nos
llama siervos sino amigos. Amigos en la predicación de su evangelio de buenas nuevas,
buenas nuevas que son la palabra de Dios (God-spel), este es el término anglosajón que
originalmente significaba la historia de Dios.
Muy a menudo la historia trata acerca de nosotros. Y no contamos la historia
correcta. Sin duda alguna es hora de renunciar a nosotros mismos y colocar nuevamente a
Dios al lugar que le corresponde. Tomar lo que más valoramos ahora –el mundo- y toda
su necedad que ha invadido nuestras vidas y cambiarlas por el tesoro que no se corrompe.
Es tiempo de predicar a Jesús y no a nosotros mismos, predicar todo lo que el dijo e hizo:
• Predicar la carta cristiana del Sermón del Monte, y ser uno con los mansos, con
los misericordiosos, con los pacificadores, con los que tienen hambre y sed de
justicia.
• Amar a nuestros enemigos
• No mirar la paja en el ojo ajeno
• No preocuparnos por nuestra propia vida
• No orar como los hipócritas
• No hacer obras de caridad para atraer la atención de otros
• Convertirnos en la sal de la tierra y en la luz del mundo
• No hacer tesoros en la tierra
• No servir a dos maestros

Porque esta es la vida eterna, saber… qué es estar realmente vivo, vivir con esa
abundancia que sólo Dios puede brindarnos. La vida abundante que no puede ocultarse y
que exige ser compartida, mediante la predicación del verdadero evangelio.
Comentarios de Elena de White
El cielo está vigilando para ver cómo desempeñan su mayordomía los que ocupan
posiciones de influencia. Las demandas que se les hacen como mayordomos se miden por
la extensión de su influencia. En su trato con sus semejantes, deben ser como padres, –
justos, tiernos, veraces. Deben ser semejantes a Cristo en carácter, uniéndose con sus
hermanos en los más íntimos vínculos de unidad y compañerismo. {Obreros evangélicos,
p. 512}

Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2016
Traducción: Shelly Barrios De Ávila

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