Jonathan Gallagher Leccion 11. Libertad en Cristo (3T 2017) Sabado 9 de Septiembre

Leccion 11. Libertad en Cristo (3T 2017—Gálatas)

Textos bíblicos: Gálatas 5:1–15; 1 Corintios 6:20; Romanos 8:1; Hebreos 2:14, 15;
Romanos 8:4; 13:8.

Citas
• Liberación no es salvación. Victor Hugo
• El punto central de la liberación es que usted salga. Que reestructure su vida. Que
actúe por sí mismo. Jane Fonda
• Es un gran misterio que aunque el corazón humano anhela la verdad, la única cosa
en la que halla liberación y deleite, ¡la primera reacción de los seres humanos ante
la verdad sea la hostilidad y el temor! Anthony de Mello
• Solo conozco una libertad, y esa es la libertad de la mente. Antoine de Saint-
Exupery
• Cualquier existencia privada de la libertad es un tipo de muerte. Gen Michel Aoun
• El hombre es un ser con libre voluntad; por ello, cada hombre es potencialmente
bueno o malo, y es decisión suya y solo suya (a través de su mente racional) decidir
cuál quiere ser. Ayn Rand
• No existe un poco de libertad. O eres libre o no lo eres. Walter Cronkite

Para debatir
¿Cómo nos hace libres Cristo? ¿Qué entendemos acerca de la naturaleza de la
verdadera libertad? ¿Por qué es tan importante la libertad en el universo de Dios? ¿En qué
forma somos libres? ¿Cómo podemos abusar de la libre voluntad, y qué dice ello acerca de
Dios y su don de la libertad? ¿Es Dios libre de hacer lo que él quiera? ¿Cómo encaja el
concepto de libertad en la gran controversia?

Resumen bíblico
No se trata simplemente de que tengamos libertad en Cristo. Más bien se trata de
que hemos sido liberados por Cristo. Este es el mensaje de Gálatas 5:1–15. En
consecuencia, dice Pablo, necesitamos permanecer libres. ¿Por qué querríamos volver a ser
esclavos, intentando obedecer la ley por nuestra propia fuerza como un medio para lograr la
salvación?
Adicionalmente, Pablo aclara que esta libertad no es una licencia para pecar. Él dice
a los gálatas que usen su libertad para servirse unos a otros en amor. Esta es una libertad
divina que siempre se interesa en el otro antes que en si mismo. Porque ahora ya no hay
condenación para aquellos que están en Cristo Jesús (Romanos 8:1).
Aunque somos liberados por Cristo, esto tuvo un costo increíble para Dios. Como
resultado, hemos de honrarle en todo lo que hacemos (1 Corintios 6:20). Porque Jesús vino
y tomó la forma humana para salvarnos, y murió para salvarnos del temor de la muerte
(Hebreos 2:14, 15). Cuando seguimos al espíritu y no nuestra naturaleza pecaminosa,
somos justificados por Cristo y seguimos los principios fundamentales de la ley (Romanos
8:4). Tal como escribe Pablo en Romanos 13:8, al amar a nuestro prójimo cumplimos los
requisitos de la ley.

Comentario
Libres para ser libres. Esa frase resume lo que Dios hace por nosotros y en nosotros.
Somos liberados de la esclavitud del pecado en nuestras vidas, libres para hacer entonces
las buenas elecciones. Este no es un libertinaje que proclama que podemos hacer todas las
cosas. Porque la libertad también significa que no somos libres de hacer las cosas que
afectarían de forma negativa nuestras vidas y la de otros. Este es el mismo tipo de libertad
que nos muestra Dios, quien no usa su libertad para hacer un mal uso de su poder, sino que
más bien elige hacer lo que es bueno y correcto.
Las dos frases claves aquí son estas: “Por lo tanto, Cristo en verdad nos ha liberado.
Ahora asegúrense de permanecer libres y no se esclavicen de nuevo a la ley.” “Pues
ustedes, mis hermanos, han sido llamados a vivir en libertad; pero no usen esa libertad para
satisfacer los deseos de la naturaleza pecaminosa. Al contrario, usen la libertad para
servirse unos a otros por amor.” (Gal. 5:1, 13 NTV). ¡Qué maravilloso resumen del
evangelio!
¿Qué es la libertad? Preguntaba Archibald MacLeish, y luego proseguía a responder
de esta manera: “La libertad es el derecho a elegir: el derecho a crear para ti mismo las
alternativas de elección. Sin la posibilidad de elección y del ejercicio de elección un hombre
no es un hombre sino un miembro, un instrumento, una cosa.” La deshumanización que surge
como resultado de una falta de libertad convierte a las personas en objetos. Cuando los seres
humanos son “objetivizados” ya no son seres humanos. “La libertad siempre es peligrosa,”
dijo Harry Emerson Fosdick, “pero es lo más seguro que tenemos.” Y tal como concluía
Ramsey Clark: “No hay conflicto entre la libertad y la seguridad. Tenemos ambos o ninguno
de los dos.” El único camino seguro es permitir la libertad de consciencia y religión de tal
modo que el principio “Que cada hombre esté completamente convencido en su propia mente”
pueda ser una realidad universal.
“El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado,” así escribió Jean-
Jacques Rousseau. La tragedia de nuestra experiencia en esta vida es que no somos libres.
Estamos esclavizados por el pecado y por nuestra naturaleza pecaminosa. Estamos presos y
queremos ser libres.
Lo cierto es que la libertad habla a lo más íntimo de nuestro ser. Es el Tesoro que
más valoramos—la oportunidad de vivir vidas de libertad, de ser capaces de elegir nuestro
propio destino y no ser esclavizados u obligados.
Lo más importante de todo son nuestras actitudes y nuestras creencias, sobre todo la
manera como nos relacionamos con Dios. ¿En qué tipo de Dios creemos? ¿Cuál es su
carácter y naturaleza? ¿Estaremos felices por toda la eternidad en su presencia?
Fuimos hechos para ser libres. Dios valora la libertad por encima de todo—es lo
más importante en la gran controversia. Es trágico que estemos esclavizados y encadenados
por las drogas, las adicciones, y el mal que nos impide lograr lo que deberíamos ser. Solo el
Hijo puede libertarnos, ¡entonces seremos realmente libres!

Comentarios de Elena de White
La luz y la comprensión impartidas por la Palabra de Dios no tienen únicamente, o
principalmente, el propósito de promover la cultura intelectual. Los oráculos sagrados fueron
dados a los hombres con una finalidad más elevada que la mera obtención de un bien terreno o
temporal. Así vemos revelado el gran plan de redención, el medio ideado para liberar a la
humanidad del poder de Satanás. Vemos a Cristo, el Capitán de nuestra salvación, enfrentando
al príncipe de las tinieblas en batalla abierta y obteniendo la victoria por nosotros.
Aprendemos también que, mediante esta victoria, se nos abrió una puerta de esperanza, una
fuente de poder, y que como soldados fieles podemos pelear nuestras propias batallas con el
astuto enemigo, y vencer en el nombre de Jesús. Cada alma debe hacer frente a los poderes de
las tinieblas. Los jóvenes y los ancianos serán atacados, y todos deben comprender cuál es la
naturaleza del gran conflicto entre Cristo y Satanás, y deben comprender que atañe a ellos
mismos. Todos somos actores en el escenario, participantes en el conflicto. Para estar armados
para la batalla, todos necesitamos “la espada del espíritu, que es la palabra de Dios.” {Review
and Herald, Septiembre 25 de 1883}

Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2017
Traducción: Shelly Barrios De Ávila

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